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Sigue la corrupción. Segunda parte

POR Felipe Mora Arellano

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Retomamos la anterior colaboración para continuar dando cuenta del libro de Amparo Casar, México: anatomía de la corrupción, 2ª. Versión corregida y aumentada. Justo en esto cuando aparece la noticia de la renuncia del comité de selección del Fiscal anticorrupción.

Sus integrantes se lamentaron de “la falta de profesionalismo y de compromiso de los senadores para echar a andar debidamente el Sistema Nacional Anticorrupción” (SNA). ¡A unos días de que el Sistema entre en vigor!

Me adelanto en el orden del texto para relacionar esta noticia con la parte que trata los esfuerzos anticorrupción. Al respecto, en el texto de Casar señala que no hay una receta perfecta para combatir la corrupción y se apuntan tres tipos de modelos reconocidos por la OCDE: uno, el de la agencia única, que concentra todas las tareas y autoridad en materia de corrupción y la función judicial en un órgano distinto.

Otro, que concentra la autoridad para investigar, perseguir y sancionar las conductas tipificadas como corrupción en un organismo (fiscalía especializada) pero dispersan el resto de las funciones.

Y aquellos modelos que han elegido agencias múltiples desconcentradas y descentralizadas que se coordinan en la práctica y que asumen diversas funciones como investigación, evaluación, capacitación, diseños de códigos de ética o preparación de legislación.

Con todo, el documento indica que el éxito ha dependido más del compromiso asumido y su puesta en marcha que del tipo de diseño. De ahí la renuncia del comité porque consideró el poco o nulo interés del Senado por contar con un Fiscal Anticorrupción.

Hay quienes señalan nombres y apellidos de estos desinteresados los cuales han venido atacando y desprestigiando al comité y al Sistema. http://www.expreso.com.mx/seccion/expresion/templo-mayor/19648-que-exhibida-le-pusieron-a-los-senadores.html;http://www.sinembargo.mx/06-07-2017/3256215; http://www.sinembargo.mx/11-07-2017/3260321

El documento reconoce que en el país hay avances en la materia, pero más discursivos y normativos que prácticos. De hecho existen instituciones de control interno y externo en contra de la corrupción, como los que se muestran en el gráfico.

Sin embargo, los avances más significativos datan de fecha reciente en virtud de varios hechos: la importancia que ha cobrado el tema en la agenda internacional, retomada por algunos legisladores en México; el mayor acceso a la información pública; los escándalos de corrupción y el trabajo de académicos y organizaciones civiles que han elevado la presión política para la adopción de un sistema nacional anticorrupción aprobado el 21 de abril de 2015.

Ejemplo de la potencia que la sociedad puede ejercer fue la conocida Ley Tres de Tres (Ley General de Responsabilidades Administrativas) promulgada hace un año.

Los elementos que integran el SNA se indican en el gráfico.

El documento precisa, además, cuáles son los delitos cometidos por servidores públicos tipificados en nuestro país y las sanciones correspondientes, algunos de los cuales se exponen en el siguiente cuadro que conviene leerlo con detenimiento, pues nos permitirá observar si nuestros cercanos funcionarios cometen uno o varios de estos para promover la denuncia correspondiente.

¿Ha sido necesario trabajar en la construcción y más aún, en la operación de este SNA? Si el fenómeno se mide en términos de costos económicos, sociales y políticos, la respuesta es sí.

Los referentes para la medición son la afectación a los proyectos de inversión de las empresas, el mejoramiento de la competitividad, el ingreso de las familias dedicadas a la corrupción (del orden del 33% con familias con salario mínimo) y la desilusión de la democracia.

Cabe señalar un aspecto apuntado en el texto pero pocas veces abordado, la relación entre corrupción y violencia. Según el Institute for Economics and Peace en su reporte de 2015, una vez que un país alcanza un cierto nivel de corrupción, hay un punto de inflexión en el que un pequeño aumento en la corrupción lleva a una disminución sensible de la paz.

México se encuentra entre los 64 países que, en ese año, estaban cerca de ese punto de inflexión. Si repasamos la película de los casos escandalosos de corrupción en los últimos años, hay suficientes razones para atender la asociación entre ambos fenómenos. A la figura siguiente habría que incorporar los recientes casos de gobernadores en fuga y el resultado de sus posibles juicios.

Más aún cuando los niveles de impunidad son elevados hecho que alimenta la anomia que muestra la inoperancia de la ley y las instituciones de justicia y en consecuencia la poca credibilidad en ellas.

El Índice Global de Impunidad que analizó la situación de 59 países señaló que el nuestro ocupa el segundo lugar con un puntaje 75.7 –después de Filipinas con 80.

En suma, el texto es de obligada lectura especialmente en estos momentos cuando el SNA y su discurso están siendo sometidos a la prueba ácida de la socavada realidad. Parece estar muy claro quién se opone y por qué.

Acerca del autor

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

Correo Electrónico

fmora@sociales.uson.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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