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AMLO: La renovación moral

POR Guillermo Noriega

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Columna En la lupa

Tengo muchos años en el tema de la transparencia, los derechos humanos y el combate a la corrupción.

Cada vez que doy una conferencia sobre la naturaleza del fenómeno de la corrupción, los pormenores de cómo combatirla y sus terribles efectos hago precisiones y doy conclusiones a las que he llegado (así como otros) después de mucho tiempo de análisis y reflexión profesional.

“La corrupción es un fenómeno serio y de naturaleza compleja que no se puede erradicar. Su combate es una lucha de largo aliento que lleva años de esfuerzos institucionales, sociales y políticos y, siendo realistas, no se elimina, se controla a límites mínimos. Quien les prometa que la erradicará, quien prometa que eliminará la corrupción, les está mintiendo”.

Eso digo en mis conferencias cada que puedo. Lo repito hasta el cansancio porque es verdad.

De pronto, después de que ciudadanos hemos batallado durante años para construir un Sistema Nacional de Transparencia y un Sistema Nacional Anticorrupción, a un candidato a la presidencia se le ocurre decir con desdén, “eso, eso es más burocracia, cuando yo llegue nadie va a robar, yo voy a acabar con la corrupción”.

Ese es Andrés Manuel López Obrador, el candidato puntero a dirigir este país y quien tiene una agenda con la cual podría yo estar de acuerdo. Pero por definición no puedo apoyar a quien no cree en mis agendas.

“Yo voy a hacer un pacto con los ciudadanos y ya nadie va a robar”. “Si la cabeza no roba, nadie roba”-insistió hace unas semanas en entrevista televisiva el pre-pre-pre-candidato de Morena a la presidencia. (Por cierto, nunca he confiado en quien le saca la vuelta a las reglas para lograr el poder, ya sea por una fundación patito o con campañas disfrazadas). Quien hace trampa en campaña sin duda lo hará en el gobierno.

En su visita a Hermosillo del pasado sábado pensé -iluso yo- que el tono de su promesa/engaño terminaría pasando por un matiz de responsabilidad. Que rectificaría y hablaría con la verdad. La renovación moral debiera incluir dejarle de ver la cara al ciudadano, dejar de engañarle con promesas incumplibles y ser honestos. Honestidad valiente, de la de verdad, de esa que es tan escasa.

Yo prefiero a alguien que me diga que su anhelo es eliminar la corrupción, y que juntos de la mano con la sociedad, la combatiremos por años hasta que sea raro el servidor público o el empresario que se anime a robar los dineros del pueblo. Y si se anima, iría sin duda a la cárcel.

Pero no sucedió así.

López Obrador insiste en vender una fantasía. Le apuesta a la impunidad declarativa, a que lo importante es llegar y después ver cómo cumplir. Su promesa de eliminar la corrupción es tan una mentira que no ha logrado hacer un pacto de honestidad ni con sus propios militantes. Así, es más que difícil creer en que el resto de su proyecto es honesto.

Hundir el barco

Hay barcos a los que se les puede hundir si se les suben muchos indeseables.

Y no está mal que actores públicos se sumen a proyectos que prometen. El problema es cuando los que llevan las riendas del proyecto permiten que ingresen personajes de la peor reputación pública.

Dejemos a Manuel Bartlett -el autor del fraude del 88- y a otros (con los cuales no iríamos ni a la esquina) para otra columna. Hablemos de Lino Korrodi.

No le conozco personalmente, pero representa lo más podrido de la vida política de este país: es el empresario que financia políticos como si estuvieran apostando en Las Vegas. De ganar, les será un gran negocio en contratos públicos. Sería gobernar a los que gobiernan.

Y a partir de ahí, pues a torcer licitaciones y a otorgar contratos amañados con cargo al erario público para pagarles su inversión.

Así sin más, Korrodi se sumó a Morena y ahora es bienvenido al círculo cercano a Andrés Manuel. Sí, el mismo que violó la ley con “Amigos de Fox” y que recaudó millones de pesos ilegales de empresarios corruptos que anhelaban contratos con el gobierno federal.

Creo que mucho tienen que reflexionar en esa pre-pre-campaña sobre lo que entienden por renovación moral.

Columna tomada de El Imparcial

Acerca del autor

Guillermo Noriega es licenciado en Relaciones Internacionales, exdirector de Sonora Ciudadana A.C., activista en favor de la transparencia.

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