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Acéptate

Imagen: Internet

POR Esmeralda Cambuston

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El amor propio y el amarse a sí mismos implica aceptarse reconociendo que somos seres humanos con mucho valor, y aceptarnos tal cual, es una decisión acertada que todos debemos tomar.

El aceptarnos implica también una plenitud, y al decidir vivir en plenitud no hay cabida para protestas, ni quejas.

La gente que decide funcionar plenamente no protesta jamás; especialmente no protesta porque la calle tiene baches, ni porque el cielo está muy nublado o el clima demasiado frío. La aceptación implica no protestar o quejarse y decidir enfocar tus actividades en factores que te den paz.

La protesta y la queja son el refugio de la gente que desconfía de sí misma. Contarle a los demás cosas que no te gustan de ti, contribuye a que sigas insatisfecho, pues lo único que ellos pueden es escucharte y al tiempo, se apartarán de ti.

Así como lamentarse ante los demás es un acto inútil, el hecho que tu aceptes que los demás abusen de ti cargándote de sus quejas o de sus múltiples problemas, pues tampoco ayuda a nadie.

Ni ser el quejoso, ni ser quien lo escucha.

Cuando sientas que caes en estos actos, realiza una pregunta muy sencilla y que terminará generalmente con este comportamiento tan inútil como desagradable:

¿Por qué quiero contar esto?

Al hacer a ti mismo esta pregunta, empezarás a darte cuenta de que la conducta de los lamentos es realmente una locura total. Es tiempo mal gastado, tiempo que puede emplearse mejor practicando alguna actividad de autoestima como elogiarte un poco en silencio o ayudando a que otra persona pueda realizarse.

Hay dos instancias en las cuales la queja es la peor de tus posibilidades:

1. Cada vez que le dices a alguien que estás cansado.

2. Cada vez que le dices a alguien que no te sientes bien.

Si estás cansado puedes hacer distintas cosas para remediarlo, pero quejarte aunque sea a una sola persona, peor aun si esta persona es uno de tus seres queridos, es abuso de confianza y no hará que te sientas menos cansado. El mismo tipo de lógica se puede aplicar al “no me siento bien”.

De lo que hablamos aquí, es de las quejas a los demás en los casos en que ellos o ellas no puedan hacer nada por nosotros, solamente aguantar nuestros lamentos.

Además, si realmente estás trabajando para aumentar el amor por ti mismo, y sientes alguna molestia o dolor, querrás ocuparte por tú solo de esto, en vez de elegir a alguien como apoyo y obligarle a compartir tu carga.

La lamentación de uno mismo es una actividad inútil que impide que vivas tu vida de forma positiva y eficiente. Te impulsa a tener pena o lástima hacia a ti mismo e inmoviliza tus esfuerzos por dar y recibir amor.

Más aun, disminuye tus oportunidades de mejorar tus relaciones afectivas y aumentar tus relaciones sociales. Y aunque logres atraer la atención de los demás sobre tu persona a través de la queja, lo lograrás de una manera que sin duda ensombrecerá tu propia felicidad.

La posibilidad de aceptarte a ti mismo sin protestar implica una comprensión amplia de lo que puede ser tu vida si continuas en quejas.

Si auténticamente te amas a ti mismo, aprenderás a ver la vida de otra manera, entonces, las quejas hacia los demás que no pueden hacer nada por ti, se concierten en actividades de plenitud, de paz, de alegría. Y si encuentras en ti mismo cosas que te disgustan, en vez de quejarte puedes empezar inmediatamente a hacer lo necesario para corregir esa situación.

Acerca del autor

Esmeralda Cambuston es coach de vida y capacitadora en desarrollo humano.

Correo Electrónico

esmeraldacambuston@hotmail.com

Twitter

@esmecambuston

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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