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Karin, será siempre una alemana que vive feliz en Sonora

POR Priscila Cárdenas

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Sin saber en qué trabajaría o como sería su vida fuera de Alemania, Karin Neudecker se mudó a Hermosillo hace 25 años porque se casó con un sonorense.

A 9 mil 447 kilómetros de distancia había dejado a su familia, su trabajo y Forcheim, su ciudad natal que en español significa “el hogar de las truchas o los pinos”.

Hoy es la coordinadora de idiomas en el Departamento de Lenguas Extranjeras y desde su oficina en la Universidad de Sonora narra su historia que comenzó en 1991.

“Yo vine a México de vacaciones, siempre me ha gustado viajar y quería conocer algo de este país, vine a Sonora y aquí conocí al que sería mi futuro esposo”, explicó.

Karin cuenta que que decidió visitar Hermosillo una Semana Santa porque quería conocer algo de America Latina, sin imaginar que también encontraría al amor de su vida.

Se “pusieron de novios”, como se dice en Sonora y después se casaron. Primero vivieron 2 años en Alemania y después eligieron Hermosillo.

“Yo ya sabía a lo que venía y pues tomé la decisión libremente, con gusto, con toda la incertidumbre, con mucho entusiasmo”, comentó.

 

Grandes cambios

Una de las cosas que más le pesó al dejar su país fue separarse de sus padres, quienes ignoraban cómo era México y sobre todo si ella era realmente feliz.

“El estar lejos, saber que ellos están sufriendo más, no se imaginaban cómo podía vivir aquí, porque no tenían el panorama completo”, expresó la alemana.

Ella tampoco se imaginaba que las cosas serían tan diferentes, especialmente en pequeños detalles que las sorprendieron desde el primer día, como el tema de la basura.

“En Alemania se separa todo, vidrio, aluminio, papel, plástico, todo tienes que separar y eso me dolía al principio, meter todo al mismo bote”, recordó.

Además Karin solía trasladarse de un lugar a otro a pie, en bicicleta o tren y al llegar a Hermosillo se dio cuenta que si quería facilitarse la vida tenía que tener automóvil.

“En Alemania la gente no tiene, yo siempre me movía en bici o en tren y disfrutaba mucho ser independiente, sentir el viento en la mañana o la lluvia, pero aquí no tienes más que subirte al carro”, detalló.

 

La adaptación

Antes de la mudanza Karin renunció a su trabajo como pedagoga social en Alemania y llegó a Sonora ignorando si algún día volvería a trabajar.

Pronto se convirtió en madre de 2 hijos, lo cual facilitó su adaptación en Hermosillo, pues se fue integrando a círculos sociales donde con gran interés la acogían.

“También la familia de mi esposo me integró desde el primer día, nunca me sentí sola”, agregó.

Así duró varios años, hasta que en 1998 conoció a una maestra de francés que le propuso dar clases de alemán en la Universidad de Sonora.

Fue así como se convirtió en docente y desde hace 11 años se desempeña como coordinadora de idiomas, labor que disfruta y le ha dado la oportunidad de conocer a mucha gente.

Incluso ha encontrado otras personas de Alemania con quienes formó una pequeña comunidad y conviven. Ella calcula que habrá unos 150 connacionales en Sonora.

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Lo que le gusta

Karin considera que su vida en Hermosillo es muy buena y contrario a lo que se pensaría, a ella le gusta el clima sonorense porque permite realizar más actividades.

“En Alemania son muchos meses de clima muy pesado, con frío, lluvia, la gente tiene que estar siempre adentro, no pueden compartir la vida diaria y si quieres ver a alguien tienen que poner una cita, todos andan con su agenda”, detalló.

Otra cosa que le gusta de Sonora es la comida, la cual considera que es “muy variada” porque en Alemania los alimentos son sencillos, con pocos condimentos basados en carne, pan y papas.

“Me gusta la carne asada, las tortillas, el aguacate me gusta muchísimo”, comentó.

 

Es alemana en Sonora

En su tiempo libre disfruta estar con sus hijos, quienes actualmente tienen 21 y 23 años de edad, cuidar las plantas de su jardín, ir a la playa y en general la naturaleza.

“Aquí siempre hay espacio para un cafecito, una plática, en general aquí la gente es más relajada, en Alemania, por el estilo de vida es más estresante”, expresó.

Si le preguntan a Karin si se considera sonorense, ella dice que siempre será una alemana viviendo en Sonora y admite que no sería fácil regresar para allá.

“Yo creo que ya no quisiera empezar de nuevo en un trabajo en Alemania, eso sería muy irrealista, tal vez después de la jubilación o por temporadas”, consideró.

COMENTARIOS

6 Comentarios

  • Emmanuel Palafox dice:

    Es muy buena profesora y además muy simpática, me consta porque un servidor fue su alumno de dos niveles hace 11 años justamente..

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