Proyecto Puente > Hermosillo > Rebasa a gobiernos problema de indigencia… considera investigador que podrían duplicarse en 3 años

Rebasa a gobiernos problema de indigencia… considera investigador que podrían duplicarse en 3 años

POR Karla González

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

El director del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia Hermosillo, Ernesto Molina Rodríguez reconoce el problema que representa el aumento del número de personas indigentes, el cual atribuye al flujo migratorio.

De acuerdo al último censo realizado por la dependencia municipal en 2016, en la ciudad había más de 600 personas que viven en esta condición.

En la capital sonorense existen instituciones de la asistencia civil, organismos de asistencia privada para atender a este sector de la población, sin embargo la problemática prevalece y exige una solución a profundidad.

La “Jornada Mano Amiga” se lleva a cabo cada dos semana para brindar atención a estas personas con alimentos, corte de cabello, ropa y el pago del pasaje para quienes buscan retornar a su lugar de origen, como explicó el director de la dependencia, Molina Rodríguez.

“Muchos de ellos vienen por trabajo por temporadas en el campo agrícola pero al no tener los recursos suficientes, se van quedando y se vuelve un ciclo. Hacemos un censo los primeros 3 meses del año que nos ayuda a conocer la característica socio-económica de las personas que andan en la calle y de ese censo nos deja una cantidad, pero creo que no es específicamente la cantidad de las que censamos lo que nos marque la pauta, sino las características es lo que nos interesa más que el número”, dijo.

 

En estas jornadas se gastan alrededor de 900 pesos por persona para brindar los servicios mencionados.

En la última jornada, realizada el pasado sábado 10 de junio se atendieron a 107 personas, de las cuales a 55 les ayudaron a retornar a su lugar de origen, como Chiapas, Veracruz, Baja California, Sinaloa y en Sonora a Nogales, Caborca, Obregón y algunas ciudades de la sierra.

“Nos ayudan con comida, con el pasaje, sí es mucha ayuda para uno”, afirmó Miguel García Durán, uno de los beneficiarios del programa Mano Amiga, quien hace dos meses vino a Hermosillo a trabajar y tuvo que regresar a Chihuahua con su familia.

This slideshow requires JavaScript.

 

En el último censo se detectó por personal de DIF Hermosillo que el 70 por ciento de las personas en situación de calle no eran de Sonora sino del flujo migratorio. También arrojó que el 50 por ciento de ellas tiene más de 10 años viviendo en la calle.

Desde que inició el programa de la dependencia municipal, en enero del 2016, se han atendido a más de dos mil personas y en este año van 827.

“No todo mundo ve que hay un problema de fondo. El hecho de que esté la gente en la calle no se debe a que ayer o la semana pasada les pasó algo, es todo un proceso de vida. Es gente afectada por muchos años por diferentes circunstancias”, expuso el funcionario municipal.

 

 

 

Insuficientes acciones de gobierno para contener a personas en situación de calle: Investigador

Por su parte, Eduardo Calvario Parra, profesor-investigador en El Colegio de Sonora señaló que las acciones que realiza el gobierno han sido rebasadas por el problema de la población en situación de calle.

“Y no podemos decir que por parte de las instancias gubernamentales no han hecho nada, lo que pasa es que tienen un enfoque muy asistencialista. ¿Qué podemos prever? Que se complique más este asunto y que si no hay una articulación consistente de las políticas públicas y sociales de mitigar esta situación, es posible que se duplique el número de indigentes dentro de 3 años”, aseveró.

Las personas indigentes viven en vulnerabilidad, por lo que fácilmente pueden adquirir adicción al alcohol o drogas.

“Así como a veces se instala el albergue para bajas temperaturas, sería adecuado en Hermosillo que las autoridades y sociedad civil empujemos ese tipo de medidas que ahora con el cambio climático y el contexto de clima extremo en Hermosillo y Sonora va a exacerbar la mortalidad de esta población, va a aumentar”, aseguró.

 

Cambia indigencia… Antes pedían trabajo, hoy solo mendigan: Cronista

El historiador Rómulo Félix recordó que en la década de los setentas, el fenómeno de la indigencia no estaba tan acentuado como en la actualidad.

“Antes la gente pedía trabajo: le tiro la basura, le barro la banqueta. Pero ahora siento que llegan y piden nomás. Y hay una industria de la mendicidad a nivel mundial. Hay personas que se levantan y dicen: este día le voy a rentar mi hijo a la Panchita porque me toca trabajar en el semáforo de la Reforma y Navarrete”, dijo.

Se puede observar que en algunos puntos de la ciudad, permanecen las mismas personas pidiendo una moneda o algo de comer a quién pase.

“Yo siento que incluso hay clanes, tribus, que muchas veces se apoderan de lugares públicos. Por ejemplo en la plaza 16 de Septiembre frente a lo que fue el Cinema 70, se ve a gente que toma por asalto esa plaza, cocinan ahí, se bañan con la manguera, lavan la ropa, hacen el amor y tantas otras cosas”, señaló.

De esta forma, los indigentes andan con la vida en sus espaldas, con una bolsa con sus cosas o un carrito de un súper mercado.

 

Malas decisiones me llevaron a terminar en la calle: Indigente

Entre esas personas hay quiénes tal vez en algún momento quisieron dedicarse a la medicina, o a la docencia o al baile, pero ahora viven el resultado de una o varias malas decisiones que les dejaron en la calle.

“Yo llegué a vivir aquí con mi hermano y él tenía un buen trabajo, yo pude haber estudiado en una escuela. Me casé y me fui a Tijuana y me regresé, las malas compañías, el estar solo, me fue llevando una cosa a otra, el dejar de trabajar. Lavar carros no es que sea un mal trabajo pero a veces te da y a veces no te da”, reconoció Roberto Moreno Medrano de 29 años de edad.

Originario de Tijuana, Baja california, Roberto tiene 14 años viviendo en Hermosillo. Desde niño se fue de casa y llegó a Hermosillo donde vivió con un hermano durante un corto tiempo.

Desde hace 8 años lava carros en el centro de la ciudad y tiene a sus clientes frecuentes. En un día lava hasta 10 automóviles, cobrando hasta 50 pesos por cada uno. Lo que gasta en comida y algunos vicios.

“Siempre tienes que estarte cuidando, duermes y no duermes a la vez. No sabes quién te va a molestar. La gente hace mucho daño a la gente que menos tiene. A mí no me han hecho mucho, si acaso amanezco sin mochila, sin tenis, pero ha habido compañeros que han sufrido heridas punzo cortantes con tal de quitarles algo para poder drogarse”, detalló.

Uno de los lugares que da asilo temporal a quienes no tienen dónde dormir, es el albergue Casa Amiga, que opera los 365 días del año desde hace más de 12 años. Su función es atender hasta 60 personas a diario, así como migrantes nacionales y extranjeros, como explicó el administrador del lugar, Ignacio Toledo.

“Cada persona que recibe albergue aquí se le da cena a las 6:30 de la tarde y el desayuno a las 5:30 de la mañana, tiene su colchoneta para dormir. Hay un área de baños, hay dos lavaderos para que laven su ropa, si lo requieren”, señaló.

El albergue funciona con base al apoyo de la sociedad en general que lleva alimento, ropa y cobijas. Y cada persona que pasa la noche en el albergue pagan una cuota de recuperación de 20 pesos.

“La problemática va a seguir mientras las personas no consigan una buena fuente de empleo que les deje una remuneración apropiada para poder seguir, integrándose a una vida productiva con la sociedad es como no van a poder salir de su situación de calle. Hay gente que sí logra establecerse porque tiene un oficio, está aquí por algún problema que ha tenido y ya que gana algo que lo saca de esa situación, se va a rentar una casa, un cuartito”, afirmó.

 

Por falta de empleo y dinero no puede regresar a su hogar

Juan Antonio Cereser tiene 22 años de edad. Viene de Los Mochis, Sinaloa, donde está su familia que espera su regreso.

Hace unas semanas trabajó en la costa de Hermosillo, en un campo de uva. Pero no le pagaron lo que le habían prometido, por lo que ahora trabaja como albañil en una construcción al norte de la ciudad y en las noches duerme en Casa Amiga.

“La instalación está muy bien y te tratan muy bien aquí, estamos muy a gusto pero no es la misma que estar en dónde tú eres y con los tuyos, no es la misma. Hay que seguirle buscando, a ver qué sale. Ahorita no estoy para ponerme los moños, estoy para lo que venga”,  aseguró.

 

De la calle a cocinero del albergue que lo recibió

Luis Fernando Alba Negrete, es el cocinero en Casa Amiga. Pero hasta hace unos años dormía en la calle. Es originario de Guadalajara, Jalisco, y llegó a Hermosillo contratado con engaños.

“Me gusta mucho la cocina, será por parte de herencia de familia. Hoy les hice un caldo de pescado. Como puedo con los donativos, voy combinando cositas, les hago arroz, lentejas, frijolitos cochi. Les vario la comida, para que no sea solo una cosa”, comentó.

Luis Fernando tuvo otros oficios: bolero, carpintero y trabajó en el campo, pero ahora es voluntario en el albergue y un día a la semana vende periódicos en el centro de la ciudad.

María Elena Nídez Bracamontes, es de Empalme. Tiene dos meses en Hermosillo, a donde llegó debido a problemas con su pareja.

“Me porto seria, a lo que vengo y no me meto con nadie.” “A mí me tratan bien. Nomás llego y quiubole, buenas tardes. No me meto con nadie porque no quiero tener problemas porque se me llega a ofrecer un día y ya tengo dónde llegar otra vez. Aquí se trata bien a la gente que se porta bien, es como todo”, dijo.

Otro de los sitios donde se apoya a personas en condición de calle es en el comedor Betania, el cual se abrió en septiembre de 2015.

This slideshow requires JavaScript.

 

 

Ayudan con el corazón y poco dinero

Luis Alfredo Murrieta López, tiene 18 años de edad y es el coordinador del lugar que da de comer a más de 200 personas los martes y jueves de cada semana.

Niños y adultos de todas las edades vienen desde las colonias Hacienda de la Flor, Matanza, Las Pilas y El Jito hasta el comedor ubicado a un costado de la Capilla del Carmen.

Después de acomodarse alrededor de largas mesas, los comensales hacen una oración y dan las gracias por los alimentos.

“Hacemos 4 tandas de personas, el pasado martes nos llegaron 125 personas. Llegan personas nuevas que vienen de otros lados, no vienen las mismas personas. Llegó una persona que decía que venía de Chihuahua y se cayó del tren. Hay muchas anécdotas que nos han contado de que vienen a buscar lo mejor para acá”, apuntó.

Comentó que ayudar a otras personas engrandece el alma, no se necesita tener mucho dinero para poder hacerlo, pues con un poco a veces es suficiente. Y tan solo hace falta voltear a nuestro alrededor y comenzar para que otros también apoyen una causa.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *