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Se mata porque se puede

POR Guillermo Noriega

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En este país se mata porque se puede, se roba porque se puede, se delinque sin mayor empacho ni pudor… porque se puede. La impunidad lo ha permitido todo.

Lo que no se puede en este país es tener un Estado de Derecho, no se puede tener instituciones que funcionen para todas y todos, no se puede tener gobiernos que efectivamente gobiernen, no se puede tener policías que hagan su trabajo a favor de la ciudadanía y no en su contra.

En México se puede matar sin consecuencias… pero no se puede escribir sin consecuencias.

En definitiva, en este país no se pueden ejercer los derechos humanos a menos que seas un delincuente. Es una triste realidad.

No exagero, tenemos suerte (y mucha) de seguir vivos. En cualquier momento se paga el precio por vivir en México.

Amén de enfermedades y causas naturales poco a poco van cayendo compañeros y compañeras, periodistas, activistas, ciudadanos. Unos por negligencia, otros por el odio de quien cree que, matando al mensajero, el mensaje desaparecerá con él.

Pero para las autoridades no hay gran problema en esclarecer los asesinatos. Basta con acusarles de excesos, de relacionarles con el crimen organizado, de señalarles de homosexuales, de conflictivos, de tener antecedentes penales, de tener dudosa moral (muy recurrido en caso de feminicidios), de haber cometido errores en el pasado, de lo que sea. Verdad o mentira, para ellos todo vale con tal de mandar un mensaje lapidario: se lo merecían.

Las autoridades son expertas en la doble victimización. Esto es, cargarla en contra de la víctima, en mandar el mensaje de que no hay nada de qué preocuparse, “que tema el que deba”; como si solo los “buenos ciudadanos” se merecieran piedad, respeto y justicia. (Aunque ni ellos la obtengan).

La realidad ha superado el discurso. La inseguridad es generalizada, la ausencia de gobernabilidad es clara y crítica en todas las partes del país. Así es México.

La corrupción y la impunidad tiene a este país sumido en el fracaso institucional.

Hace un par de días mataron a Javier, unas semanas antes mataron a una Miroslava, hace otros tantos días amenazaron a unos periodistas, acosaron a otros de Veracruz, persiguieron a otros más en Chiapas.

No es cosa de “algunos”, todos sufrimos las consecuencias de la violencia y la inseguridad. Desde el velador asesinado por un machetero en una gasolinera hace un par de noches en Hermosillo hasta periodistas amedrentados y profesionistas robados en sus propiedades.

Lo que sí es que es increíble que en pleno siglo XXI te maten por escribir, por pensar, por decir. Peor aún es que no haya acción gubernamental que lo pueda revertir.

Esto no es un asunto de periodistas, nos compete a todas y a todos. Es el ejercicio de un derecho por el cual ya muchos han dado su vida y que por lo mismo debemos valorar y defender: el derecho humano que tenemos de expresarnos, de informarnos, el derecho que tenemos de enterarnos de lo que está sucediendo, de discernir, de coincidir.

Ese derecho en ese espacio público es el que precisamente está en el mayor de los riesgos en nuestro país, es esa libertad la que está en juego. Sino la cuidamos hoy, si no la exigimos hoy, estimado lector, el día de mañana le estaremos heredando a nuestros hijos (con mucha vergüenza) mucho menos de lo que recibimos. Tal vez no habrá mañana.

Sirva este reclamo para abrir los ojos de que el problema no es el mensaje o el mensajero… el problema es la realidad que está ahí y que no desaparecerá por más que nos maten a todos. Por el contrario, se hará cada vez más y más evidente.

Estamos desde hace años viviendo en una democracia fallida, con un estado fallido, con instituciones fallidas y con una sociedad fallida, que no logramos darnos cuenta de lo que realmente está pasando.

Pobre, pobre México. Algún día –de eso estoy seguro- esto será una pesadilla que le contaremos a nuestros nietos. Espero podamos contarles un final, por lo menos, esperanzador.

Columna tomada de El Imparcial

Acerca del autor

Guillermo Noriega es licenciado en Relaciones Internacionales, exdirector de Sonora Ciudadana A.C., activista en favor de la transparencia. Vías de contacto: Guillermonoriega@gmail.com, @elmemonoriega

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@elmemonoriega

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • Adrian Chavez dice:

    Buen dia. El MAloro y Claudi P. deberia tener el “Día de la prensa”, donde cada semana, un dia, unas 2-3 horas, se sentara con la presna a que le preguntes sobre diferentes temas, comodos e incomodos. Y no solo sacar sus notas a MODO.. Darle espacio a la prensa, al dialogo seria muy sano para nuetsros gobernantes.. SAludos

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