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Hermosillo en la sala de emergencia

POR Omar Balderrama

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Hermosillo huele a nervios. Vive un ambiente tenso, similar a la sensación en la sala de espera de una funeraria.

Antes eran indigentes ahora son delincuentes. Antes los asaltos eran con navajas ahora son machetes. Antes era mariguana ahora es metanfetamina.  Antes eran pandillas ahora son grupos organizados. Antes orábamos por enfermos en el hospital, pero ahora oramos para que Dios nos libre de un acto vandálico cuando salimos al trabajo.

Los síntomas se convirtieron en enfermedad porque no se atendieron como es debido. La herida pasó de ser una cortada a una infección.

Los usuarios de mariguana que pasaban de largo escondidos detrás de los arbustos, ahora se observan en las avenidas, en el interior de las empresas y campos agrícolas fumando cristal, provocando un grave incremento en asaltos, robo a vivienda, robo de autos y a comercios. Las casas de empeño que recibieron objetos de extraña procedencia, dieron paso al fortalecimiento de grupos delictivos.

La instalación de un Cefereso para criminales de alta peligrosidad en la ciudad, arrastró consigo tanto familias como “amigos” de altos mandos del crimen, la inflación que golpea la canasta básica y que obliga a los padres a trabajar más y pasar menos tiempo en el hogar, el trabajo social se ha limitado en la mayoría de sus acciones a entregar y regalar despensas, los institutos para jóvenes se mantienen como aficionados en las problemáticas reales de la juventud, mientras  francotiradores tienen su infrarrojo en la cabeza de nuestra juventud. La autoridad responde con teorías de sobrepoblación y el incremento al consumo de cristal, pero “no puedes culpar a la serpiente por tener colmillos”.

No podemos culpar a la maldad, y como dijo el pastor Martín Luther King: “No me preocupa el actuar de los malos si no el espantoso silencio de los buenos”.

Hace un par de años nuestra fundación saco a la luz pública el primer diagnóstico de la ciudad en materia de drogadicción juvenil, un alto índice de adolescentes que estaban ya consumiendo drogas, no bastó aparecer en las portadas de los principales medios escritos, después vino Inegi con su encuesta Ecopred, a decirnos lo mismo y tampoco se prestó la atención que ameritaba.

Ahora nuestros funcionarios públicos no encuentran la línea a seguir en un complejo problema de inseguridad social. Buscar culpables no es opción.

Nos explotó la bomba y estamos observando las esquirlas por todos lados, para muestra el consumo descomunal que vive la ciudad. El paso del tren con inmigrantes que vienen desde Centroamérica o el sur del país y que nadie previno esa situación, ahora se interrumpe la paz en la ciudad que por tantos años fue una de las capitales más estables del norte del país.

¿Estamos esperando la muerte de periodistas en Hermosillo para alzar nuestra voz?

¿Estamos esperando la muerte de activistas en Hermosillo para alzar la voz?

Hoy en día los miembros de las ONGs tenemos que estar como en los tiempos de Nehemías en el Antiguo Testamento, con una mano sosteniendo la espada y con la otra cargando la pala, es decir, trabajando en la construcción de un muro social y defendiendo nuestra integridad por la otra.

Recuerdo en mi viaje por Estados Unidos, cómo los miembros de las organizaciones civiles son vistos ejemplarmente, el gobierno elogia y reconoce su esfuerzo desmedido, pero en nuestro país no sucede así.

El gobierno piensa que cuando una ONGs se gana un proyecto de impacto social tiene que ponerse un candado en su boca, sentarse en la silla de enfrente y no levantar la mano, formarse en la fila sin preguntar, piensan que te hacen un favor, olvidan que el recurso es para el beneficio social, olvidan que las ONGs en su mayoría trabajan por amor y convicción y no por votos.

Es el tiempo de la luz y la esperanza que guardan las comunidades de fe. Es el tiempo de los grandes servidores públicos que no se doblan ante ninguna orden injusta. Es el tiempo de las empresas con amor por su ciudad. Es el tiempo de los periodistas que no callan la verdad. Es el tiempo de la unión como sociedad.

No me sorprende que en redes sociales esté un frenesí de difamaciones contra activistas como yo. Pero cuando tu trabajo habla más que tus letras en Twitter, no hay mucho que decir.  El árbol se conoce por los frutos.

Entonces ¿cómo curamos la violencia? ¿Cuál es el papel que debe jugar la familiar en esto? ¿Cuál es el actuar que debe tener el gobierno en esto? ¿Cuál es la responsabilidad que tiene la comunidad de fe a esta situación? ¿Cómo se tiene que involucrar el sector empresarial a esto?

Se requiere una mesa de análisis entre sociedad civil, gobierno, sector empresarial y religioso.

Acerca del autor

Omar “Tato” Balderrama es fundador de Amor y Convicción AC y director del Programa Advertencia; Premio Estatal de la Juventud 2015 y 2013; Premio Sonora Filantropía 2014, y Premio Municipal de la Juventud 2011.

Correo Electrónico

amoryconviccionac@gmail.com

Twitter

@Tato_NK

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

2 Comentarios

  • Humberto A. Flores Elias dice:

    Excelente análisis y completamente de acuerdo, y no solo en Hermosillo, también Obregón, en Navojoa, en Etchojoa, en todo el estado y en todo el país. Este cancer nos está comiendo!!!. Saludos mi Tato…

  • hnos… yo vive aqui por 9 anos y trabajar aqui por `14 y en ningun tiempo yo ni mi esposa meta en problemos por ningun razon. Sabe porque? no beber, no salir muy tarde en la noche ecepta con grupos para disfruta las vistas muy bonitas. Ni entrar en fiestas con gente violente ni borachos. Ni areas de deportes cuando hay habitos de violencia. Y estamos Cristianos.
    Por este razon pensamos la problema en Hermosillo son la gente violente en Hermosillo. Solo hay una razon por todo violencia como una epidemica… por liderazco y falta de enforzar la ley con igualidad por todos. Sin este, no importe las mesas, juntas, directivos, no convenios. No hay cambios permanente.

    Este empiezo en la mas altas Jueces, Politicos, Policias. Si hay coruptos y criminales en estos areas, no hay futuro con paz en Hillo a menos sigue nuestro ejemplo y evita todos los lugares de “fiestas y boracchos’…y trabajar en iglesias… Con este puede vivir con paz.

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