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#ExtranjerosenSonora: Clotilde, la maestra francesa que se entregó a Hermosillo

POR Priscila Cárdenas

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Clotilde Barbier nació en Vietnam, creció en Francia y desde hace 36 años vive en Hermosillo, ciudad a la que llegó un verano que el termómetro alcanzó 38.5 grados.

Nunca antes había estado en México, país al que se mudó sin saber el idioma, ignorando las costumbres y conociendo únicamente al hombre del que años después se divorció.

“Era julio de 1979, hacía un calorón pero no lo sentí, el único motivo viable para llegar a un lugar donde conoces ni la lengua ni el país es estar enamorada, entonces fue para casarme”, recordó.

A 9 mil 196 kilómetros atrás había quedado toda su familia y Lorraine, su provincia natal que ella define como “un edén rodeado de bosques”.

Con español perfecto que la anuncia como francesa sólo por el acento, Clotilde cuenta su historia desde el Departamento de Lenguas Extranjeras de la Universidad de Sonora.

Trabaja ahí desde hace 31 años dando clases de francés y realizando todas las actividades relacionadas con ese idioma.

Hoy es una de los 58 mil 360 extranjeros procedentes de Europa que viven en México, de acuerdo con información del Instituto Nacional de Migración.

Los datos señalan que Francia ocupa el noveno lugar a nivel nacional con más extranjeros en el país, que viven principalmente en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Sonora no aparece en la estadística, pues hay muy pocos franceses establecidos en el estado con su documentación en regla.

Incursión laboral

Después de casarse en Hermosillo, Clotilde empezó a buscar trabajo, pues había estudiado Licenciatura en Enseñanza del Inglés.

Primero comenzó a impartir clases en Imarc, después en la extinta Alianza Francesa y poco después la invitaron a la Universidad de Sonora.

Durante los años ochenta no sólo encontró trabajo, también se convirtió en madre de 2 hijos que nacieron en Hermosillo.

Si le preguntas porqué no los tuvo en su país comenta que no había motivo, pues encontró excelentes condiciones. “Mi vida en México era muy buena”, asegura.

Sin embargo no todo fue “La vie en rose” para la francesa en Sonora, quien también conoció lo que es llevar a cabo un trámite de divorcio en México.

“Tenía ganas de volver a Francia pero no se pudo, hice intentos, pero mis hijos son anclas aquí y no lo digo de manera negativa, irme habría implicado separación definitiva con ellos, preferí quedarme”, comentó.

¿Qué la retuvo?

Tras divorciarse del que fue su motivo inicial para llegar a México, decidió enfocar su vida en el ámbito profesional.

“Llené los huecos que sentía con cosas más interesantes y he logrado cosas muy bonitas”, detalló.

Primero que nada decidió especializarse con el fin de hacer de la enseñanza del Francés en Hermosillo algo más que aprender un segundo idioma.

Al poco tiempo obtuvo su Maestría en Didáctica de Francés y también un Doctorado en Humanidades, estudios que le permitieron seguir aportando a la comunidad sonorense.

“Tengo 10 años con plaza de tiempo completo en la Unison, hoy coordino todas las actividades que tienen que ver, tenemos el Diploma Internacional y lo logramos aquí”, dijo.

Y es que tener una plaza de tiempo completo le ha permitido especializarse, llevar a cabo eventos y cumplir metas profesionales a beneficio de la escuela y de los estudiantes.

Aunque está en edad de jubilarse, asegura, ella no tiene ganas de dejar atrás el trabajo pues le apasiona no sólo impartirlo, sino implementar eventos relacionados.

“Ya estoy en edad pero no tengo ganas, hemos trabajado muy bien, hemos mandado muchos chicos a estudiar en países francófonos, es apasionante, es un reto con buenos resultados”, señala.

¿Qué le gusta de México?

Lejos de ser aquella mujer que llegó sin hablar una pizca de español a un Hermosillo de finales de los setenta, hoy cuando viaja a Francia dice “me siento mexicana”.

“Aquí es calidez, es una buena vida definitivamente, estoy agradecida, mi familia política es de San Luis Potosí y también lo son, México me ha dado mucho”, recuerda.

Una de las cosas que más le gustan a Clotilde es la gastronomía sonorense. Aunque en su casa a veces cocina platillos típicos de Francia, piensa que no hay nada como “comerse un buen taco, de esos de taquería”, comenta.

Esa pertenencia la ha llevado a relacionarse más con mexicanos que con otros franceses, que como ella dejaron su país para establecerse en Sonora.

Y aunque sus orígenes la delatan por su pelo güero, los ojos azules y el acento, hoy no cambiaría por nada el calor, el paisaje desértico y todo lo que Hermosillo le ha dado.

“Hay un pequeña comunidad, muchos tienen hijos, están casados con mexicanos pero no hay esa añoranza de pertenecer a un grupo de franceses, me llena lo que tengo aquí”, expresó.

COMENTARIOS

12 Comentarios

  • Helena Gaviño Sanchez dice:

    Por supuesto que conozco a la doctora cleotilde nos dio clases en la licenciatura de enseñanZa del idioma inglés yo fue de la 4ta generación de egresados y recuerdo muy grato sus comentarios en clases y también de mi estado natal Jalisco, le envió un apretado abrazo desde Puerto Vallarta

  • Estefanía dice:

    Excelente profesora, toda una profesional en lo que hace y le tengo mucha estima.

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