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Verde que te quiero verde

POR Nelsy Mendoza

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“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol”. Proverbio vietnamita

Días antes del incendio de La Sauceda, circuló en redes sociales una foto de Hermosillo en todo su verdor. Leí curiosamente todos y cada uno de los comentarios. Algunos debatían que tal imagen fuera real, otros comentaban sobre la década en la que había sido tomada la foto. Muchos afirmaron que la foto era legítima y que así había sido en alguna época más brillante, más bella, nuestra ciudad. En Hermosillo había agua, había plantas, había vida.

Sobre las causas por las cuáles nuestra capital no sea la sombra de lo que fue, existen muchas teorías que van desde el calentamiento global, hasta el abandono de las autoridades municipales, siguiendo por la apatía ciudadana. Pero el caso es que aquí estamos: siendo testigos no sólo del incendio de La Sauceda, sino de muchas otras quemas en diversas zonas de la ciudad, causadas por la mano y descuido del hombre o por la característica presencia de plantas completamente secas que propagan el fuego en segundos.

Entiendo que nuestros gobernantes consideran que hay problemas muchos más urgentes que resolver en Sonora, pero la atención de éstos por ningún motivo debe significar el descuido de otros rubros que pudieran ser importantes, no sólo en el presente, sino en el futuro de nuestra sociedad.

Tal es el caso de las áreas verdes en espacios urbanos que se han visto pobremente atendidos, o cuyos esfuerzos no han sido suficientes. Sobran las razones por las cuáles es importante que rescatemos parques, jardines, camellones y glorietas.

No sólo porque su existencia impacta en el equilibrio físico y emocional de la ciudadanía, sino por su función reguladora de la contaminación del aire, el ruido, la temperatura y la humedad. Las plantas y árboles que los conforman, producen oxígeno, absorben los contaminantes y filtran la radiación.

Además, las áreas verdes también tienen ventajas económicas pues su existencia incrementa el valor de los bienes inmuebles y promueve actividades de desarrollo económico como la creación de huertos urbanos, viveros, entre otros.

Las zonas verdes inciden en el fortalecimiento de nuestra sociedad, pues promueven las relaciones sociales, fortalecen el sentido de pertenencia a una misma comunidad entre los vecinos de dichas áreas y generan un sentido de identidad. Pero no sólo eso, sino que en este intercambio entre vecinos surgen organizaciones civiles que podrían abonar al combate a problemas tales como la delincuencia –pues los parques se los apropian los ciudadanos para convivir, hacer deporte y otras sanas actividades, adecuándolos a sus necesidades y alejando así a malvivientes- y que motivan la participación ciudadana en las decisiones de los gobiernos.

Con todas estas bondades a corto, mediano y largo plazo, sigo sin entender por qué no se han puesto las pilas para reverdecer Hermosillo. Y es que las políticas ecológicas no deben ser propias de un sólo partido ni bandera electorera sino parte de las acciones para generar el bienestar equilibrado de nuestra sociedad.

Necesitamos un plan de reforestación claro en Hermosillo, con un mapa de áreas verdes para emprender tareas de rescate. El gobierno debe trabajar de la mano con la ciudadanía y crear comités que adopten los espacios ubicados en sus colonias, llenándolos de plantas que los embellezcan y árboles locales que prodiguen sombra a los visitantes, bajo el cuidado de los vecinos.

También debemos transparentar los recursos destinados a dichos espacios urbanos y exigir que sean parte fundamental de la estrategia de urbanización y crecimiento de la ciudad, pues sólo así tendremos alguna garantía de que estos “focos verdes” prevalezcan para las futuras generaciones.

Para finalizar les dejo esta pregunta: ¿Se han preguntado por qué la llaman “Madre Naturaleza”? Quizás sea tiempo de regresarle un poco de lo mucho que nos da. Dios nos hizo herederos de la tierra. De una riqueza inigualable, que hasta ahora, como hijos pródigos, hemos dilapidado: Es tiempo de sembrar.

Acerca del autor

Nelsy Mendoza Ramírez es comunicóloga con especialidad en Publicidad y Comunicación Organizacional.

Correo Electrónico

nelsymendoza81@yahoo.com.mx

Twitter

@nmmendoza81

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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