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Perfil psicológico del agresor sexual

POR Sergio Oliver

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La mayoría de los individuos que cometen agresiones sexuales son principalmente hombres; aunque también hay mujeres y menores que las cometen, pero entre 80 y 95% de los delincuentes sexuales son varones.

Los individuos que agreden sexualmente no son diferentes al resto de los hombres; incluso provienen de diferentes esferas sociales y culturales, académicos, políticos, encumbrados económicos, como también sujetos de escasos recursos. Son reflejo de la población en general. De hecho, ningún segmento de hombres está libre del factor de riesgo de cometer agresiones sexuales incluyendo discapacitados físicos o minorías sexuales.

El universo de los agresores es tan grande y la complicidad entre ellos es tan extensa que hasta resulta difícil identificarlos mediante evaluación psicológica especializada.

Las similitudes entre agresores sexuales y los que no lo son, prácticamente no se distinguen, lo cual complica la alerta social de la comunidad.

Tampoco permiten a los profesionales y a los tribunales basarse en una evaluación para decidir si un acusado de un delito sexual realmente lo es; lamentablemente la clasificación de agresor sexual proviene del hecho de señalarlo el tribunal mediante condena o la confesión del detenido.

Lo anterior no quiere decir que, en el mundo de la ciencia del comportamiento humano, estemos en cero respecto a esta anomalía conductual.

Una característica bien documentada señala que los agresores sexuales adoptan muchas tácticas para ocultar sus tendencias delictivas, incluyendo la de presentarse socialmente como una persona “normal” y adaptada a la sociedad.

Quizás lo más complicado para comprender al agresor sexual es conocer cómo funciona su estructura de la personalidad y su evolución en cuanto a experiencias vividas; de acuerdo a estudios serios se han identificado similitudes relacionadas a trastornos comunes como la depresión y la conducta antisocial, como factores predisponentes; aunque dicha aseveración carece de fundamentos sólidos, que permitan conformar un patrón conductual.

Existe un posicionamiento que cada vez toma más fuerza, que se relaciona con el origen de la delincuencia sexual y que refiere como fundamento básico el desarrollo de una vulnerabilidad por la ruptura del lazo entre padres e hijos en edades tempranas.

Finalmente agregaría que la intervención psicológica sigue siendo una vía muy respetada, para la intervención de esta problemática que, de acuerdo a estadísticas oficiales va en aumento de forma alarmante, y desagraciadamente para nuestro estado de Sonora también.

Somos líderes en este comportamiento sumamente destructivo, tanto a la víctima, como a su familia y la sociedad en general.

Acerca del autor

Sergio Oliver Burruel es Master en salud mental y educación, UNAM-Unison y presidente de la Asociación Sonorense de Psicología Aplicada A.C. (ASPA). FB. Psic. Sergio Oliver

Correo Electrónico

paecoliver@gmail.com

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