Estereotipos vs. integración - Proyecto Puente
Proyecto Puente > Opinión > Estereotipos vs. integración

Estereotipos vs. integración

POR Maroly Solís Zataraín

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

A pesar de que vivimos en pleno siglo XXI, donde la información invade la mayor parte de los rincones de la tierra y la accesibilidad a la información se torna más fácil; el síndrome de Down sigue siendo un tema desconocido, marginado y con poco impacto en sus alcances de integración e inclusión.

Muy a pesar de que somos testigos a diario -a nivel mundial- de casos exitosos sobre personas que han alcanzado esta integración a la sociedad y que ha permitido hacer valer su autonomía y empatía en el mundo que lo rodea, se tratan de casos que representan una minoría no una generalidad.

Por el contrario, los estereotipos siguen impactando en la integración de estas personas, tomando en cuenta que en la actualidad se ofrecen diversos tipos de apoyos y guías que permiten que una persona con esta condición de vida, desde edad muy temprana pueda iniciar una estimulación y preparación para un futuro.

Además, teniendo en cuenta que “el objetivo de hoy” es que las personas con síndrome de Down desarrollen su autonomía en todos los sentidos, teniendo en cuenta sus alcances y habilidades, planteándonos que las metas a alcanzar es que sean autónomos, independientes y que de desenvuelvan en la sociedad sin particularidades.

Entonces, ¿por qué no se logran estas metas de forma general? No sólo debemos avocarnos a lo que como núcleo familiar y entorno inmediato podemos ofrecer, sino que debemos tomar en cuenta las generalidades de la sociedad, las oportunidades que las masas podemos ofrecer, como lo es la misma integración.

Me refiero a esto porque de nosotros depende -en gran manera- tener una visión integradora, de otorgamiento de oportunidades, siempre lo he recalcado, la sociedad tiene el poder de excluir o integrar, todo depende del cristal con que lo miren, pero aún el síndrome de Down sigue siendo estereotipado.

Algunos nos preguntamos si los estereotipos siguen construyendo barreras alrededor de esto; si se debe a que la apariencia física sigue impactando en todos los sentidos, tengas o no tengas síndrome de Down o una discapacidad.

Hemos hecho referencia en muchos casos que algunas personas con otro tipo de discapacidad no son tan etiquetadas debido a su apariencia “más normal”, aún que tengan otros problemas conductuales o sociales que hacen aminorar sus deficiencias.

El fenotipo del síndrome de Down, sigue siendo una de las características con más impacto, sus rasgos faciales y físicos siguen marcando de manera incorrecta una discapacidad intelectual, hasta el punto de continuar relacionando éste con el nivel intelectual que la persona pudiera tener.

Hasta la fecha existen afirmaciones de parte de personal médico, que hace correlaciones el aspecto físico con el impacto cognitivo de una persona con trisomía 21, es común escuchar historias donde personal médico y capacitado hace afirmaciones como: “su hijo no está muy dañado” o “casi no se le nota” por lo tanto “casi no tiene síndrome de Down” o “tiene un nivel muy bajo”.

Señalamiento completamente erróneos e incorrectos que siguen impulsando a generar visiones en torno al síndrome de Down de manera totalmente incorrecta, incluso desinformando a personas directa o indirectamente relacionadas con nuevos casos.

Por otro lado, vemos a las generaciones de jóvenes y adultos que siguen siendo tratados como niños, que siguen siendo marcados por facciones, más que por sus acciones, otorgándoles un lugar equivocado y, por ende, una función social que no les pertenece.

Los jóvenes y adultos con trisomía 21 deben y pueden hacer valer su autonomía, es cuestión de luchar por ellas, impulsarlas y no desistir, aunque el camino sea largo, pesado o difícil.

Porque si de algo podemos estar seguros es que las oportunidades que tienen las personas con síndrome de Down hoy en día, comparadas con algunas décadas atrás, son totalmente diferentes, si ha habido avances en materia de oportunidades, derechos e integración. Por mínimas que sean, han representado un gran impacto en la estimación de vida de las personas con trisomía 21, donde antes era de 30 años y hoy de 60.

Así que aprovechemos cada una de las oportunidades que se ofrecen, cada espacio, cada relación, cada circunstancia en la que como sociedad podamos hacer el cambio, por mínimo que sea en favor de las personas con síndrome de Down o con alguna otra discapacidad. Recuerden que las facciones no determinan las acciones.

Acerca del autor

Maroly Solís Zataraín pertenece a la Asociación SD Hermosillo. Es responsable del área de Comunicación y difusión en INAH delegación Sonora.

Correo Electrónico

solis.marthaolivia@gmail.com

Twitter

@Marolysoza

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • Vivian dice:

    Gracias por compartir tu perspectiva, deberían nuestros ojos mirar parejo sin juzgar más allá por que uno nunca sabe la historia que llega con cada alumno… y los frutos que puedan dar…un abrazo maroly.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

NOTAS RELACIONADAS