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La multiplicación de peces y panes en la Unison

POR Felipe Mora Arellano

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En días pasados, durante la asamblea del sindicato de maestros, Staus, en donde se trataron asuntos relacionados con la negociación para la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo, el Comité Ejecutivo Sindical dio a conocer unas cifras que me hicieron pensar en el milagro de la multiplicación de los peces y los panes. A diferencia de la historia bíblica donde con cinco panes y dos peces pudo comer una multitud, en la Unison el disfrute es muy disparejo.

Las cifras que se mostraron tienen como referente el convenio de financiamiento entre los gobiernos federal y estatal y la Unison durante el periodo 2010-2016. Durante estos años, la administración universitaria sostuvo que las aportaciones gubernamentales no eran suficientes para atender las demandas de los académicos.

Sin embargo, según las cifras mostradas y según se dijo fueron proporcionadas por Transparencia y Acceso a la Información, en ese lapso el monto autorizado ha venido creciendo con excepción del año 2013. Así, en 2010 el monto autorizado fue de mil 305.8 mdp y en 2016 de 2 mil 077.8 mdp, un aumento de 772 mdp que equivale a un crecimiento del 60%.

Según los convenios mencionados, las prestaciones ligadas y no ligadas al salario autorizadas en 2016 fueron de un monto de  630.9 mdp, de las cuales 87.4% corresponden a las primeras y 12.6% a las segundas.

Las prestaciones ligadas al salario son el aguinaldo, primas de antigüedad y vacacional, seguridad social, y SAR (2%). En esta canasta de panes apareció una prestación autorizada que la administración universitaria (AU) siempre negó que existía: el de la vivienda.

Ese rubro representaba el 7.4% del monto total de las prestaciones no ligadas que fue de $551.5 mdp ¿Quién se comió ese pan, o a dónde fue a parar el pececillo, o en qué se empleó esa cantidad?, fueron preguntas que los académicos se hicieron en la asamblea.

Otro de los milagros resulta ser el de los sueldos. Según las plantillas de sueldo tabular de mandos medios y superiores de la Unison autorizadas por la SHCP y la SEP en el convenio de financiamiento 2016, existen uno para la zona II y otro para la zona III, la primera la mínima y la segunda la máxima.

El puesto de rector tiene un sueldo mensual asignado de 64 mil 555 en la zona II y de 78 mil 135 en la III. Pero en su canasta aparece un sueldo de 92 mil 689, o sea 14 mil 554 más. El puesto de secretario académico según las zonas es de 45 mil 285 y 54 mil 820, respectivamente, pero sus panes ascienden a 66 mil 986 con una diferencia de 12 mil 166 pesos.

Los sueldos a esas categorías para ese funcionariado son superiores a las establecidas por la SEP. Las preguntas no se hicieron esperar: ¿con base en qué este funcionariado pone <peces y panes en sus canastas>? Hay mucha discrecionalidad en ello.

El asombro fue mayor cuando el informe que se rendía mostró lo referente a los sueldos para los académicos. Igual existen zonas con parámetros salariales establecidos. Las categorías académicas son de asistente, asociado (A, B, C y D) y titular (A, B y C).

Los sueldos establecidos por la SEP para todas las categorías son superiores a las que los maestros reciben en la Unison. Un ejemplo: un Titular C debiera ganar en las respectivas zonas II: $25,822 y III: $31,054, pero en la Unison gana 26 mil 658 pesos, es decir 4 mil 396 pesos menos. El tamaño de la canasta y de sus contenidos es menor a diferencia del número de peces y panes de los mandos superiores y medios.

Otro asunto que asombró es el de las plazas de tiempo completo autorizadas y las ocupadas, a diciembre de 2016. Hasta esa fecha y para todas las categorías académicas se autorizaron mil 264 plazas, pero sólo mil 089 estaban ocupadas, es decir, faltaban 175.

Las plazas de medio tiempo que por siempre se negó la autoridad a autorizar o reconocer, resulta que fueron autorizadas 61 pero ocupadas solo 15, faltaban 46. Se autorizaron 103 técnicos académicos, pero estaban ocupadas 138.

En el año 2009 había 1,202 plazas autorizadas de tiempo completo y en el 2016 eran mil 367, es decir, en ocho años se autorizaron 165. Pero según la Dirección de Recursos Humanos de la Unison había mil 227 plazas ocupadas, es decir, 140 menos, cifra que se eleva a 163 si el número de plazas de medio tiempo autorizadas (46) se divide entre dos.

Así, mientras que las plazas ocupadas de 2009-2016 crecieron en 2.7% las autorizadas lo hicieron en 13.72%. Ciertos peces y panes se multiplicaron menos que otros. ¿Por qué, a dónde fueron a parar esas plazas?

Cuando se analiza el comportamiento de las plazas de confianza (mandos medios y superiores) crecen los milagros y las sospechas. De 267 pasaron a 591 en el periodo 2009-2016, un crecimiento de 176%. Y eso que, según el informe rendido en la asamblea, la Federación no autorizó alguna. Aún más, la Dirección de Recursos Humanos de la Unison reportó 738 plazas de confianza contratadas a noviembre de 2016.

Fue en el periodo 2011-2012 cuando se autorizó el mayor número de plazas: 324. Primer y segundo años del primer periodo del actual Rector. El costo mensual de esas contrataciones rebasa los 2 millones de pesos que anualizados representan 31 millones 248 mil 542 pesos, suma que equivale a lo que ganarían 129 plazas de académicos del nivel Asociado C. Hasta aquí las cifras del informe rendido en la asamblea.

Según la Dirección de Planeación de la Unison, en el año 2016 el tamaño del personal de la universidad era de 5 mil 107 entre académicos, administrativos y de confianza. El personal académico estaba compuesto por 2,562 (50.16%) personas, mil 812 era personal administrativo (35.58%) y 733 personal de puestos medios y superiores (14.35%).

Si sumamos estos dos últimos tenemos 2,545 personas en la administración (49.83%). De esta manera en la Unison hay casi un administrativo por un académico.

A diferencia de lo que relata el pasaje bíblico, que una vez que se hizo el milagro, que los discípulos repartieron a la gente panes y peces que esta luego comió, y posteriormente recogieron lo que sobró, <doce canastos de pedazos> (Mat 14:13-21), en la Unison el milagro de la reproducción de alimentos, o de plazas y dineros, está dando más para quien reparte, según se mostró en el informe. No en vano dice el dicho popular: El que parte y reparte se queda con la mejor parte.

Acerca del autor

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

Correo Electrónico

fmora@sociales.uson.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

6 Comentarios

  • Es importante aclarar que los 5,107 empleados, incluye a los sindicalizados. Ya que en la nota el describir como administrativos a los sindicalizados, a mi parecer se confunde con puestos en la administración central.
    Los datos son:
    Sector Total %
    Personal académico 2,562 50.2
    Personal de confianza 733 14.3
    Personal sindicalizado 1,812 35.5
    Total general 5,107 100.0

    Otra nota, el personal de confianza ha crecido de 694 en 2011 a 733 en 2016, que significa un aumento del 5.6%, si se analiza según la categorías (directivos y operativos) se puede apreciar una disminución del personal directivo en un 14%, paso de 135 en 2011 a 116 en 2016, mientras que el personal operativo creció en un 10.3 %, de 559 en 2011 a 617 en 2016.

    Faltaría analizar el de los sindicalizados.
    Gran parte tiene que ver como se analizan las cifras.

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