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La sociedad moldea la relación de pareja

POR Sergio Oliver

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Las estadísticas dicen que los casados viven más y con mayor calidad de vida… si no hay conflictos.

Pero los conflictos: enferman mentalmente (depresión, trastorno bipolar, bebida, violencia) y físicamente (corazón, cáncer, enfermedades inmunológicas, dolor crónico); hasta aumentan la probabilidad de accidentes de tráfico, incluidos los mortales.

Los conflictos en la pareja generan también problemas en los hijos (problemas de conducta, depresión y problemas para alcanzar la intimidad en el futuro).

Los medios de comunicación nos transmiten un mensaje que parece indicar que la forma de vivir mejor no es la pareja y de hecho así se va plasmando en la sociedad.

Actualmente se dan parejas de hecho y formas de relación muy largas, siendo “novios” y viviendo cada uno en su casa, compartiendo solamente el tiempo libre, son formas que permiten relaciones con un menor compromiso.

Podríamos estar tentados de atribuir estos procesos exclusivamente a la falta de preparación psicológica para afrontar los problemas y conflictos que son inherentes a vivir en pareja en el momento actual. Pero seguramente fenómenos sociales tienen explicaciones y orígenes sociales.

La sociedad moldea la pareja que quiere o que necesita. No tenemos más que considerar la influencia de factores positivos como los avances de la mujer hacia la igualdad social con el hombre y su integración en el proceso productivo.

Y otros no tan positivos como la ideología hedonista, establecida para mantener un gran nivel de consumo, o la falta de apoyo social al desarrollo de la familia, que pone grandes dificultades laborales para el cuidado de los hijos, y que llevan a considerar tener descendencia como una carga insoportable, junto con otros elementos como las condiciones precarias de trabajo, que por una parte disuaden de establecer compromisos a largo plazo, como tener hijos o comprar una casa, y por otra establecen jornadas interminables que contribuyen de forma determinante a incrementar las barreras de comunicación en la pareja.

Son todos factores sociales que configuran la forma de la pareja que se puede dar en nuestra sociedad.

El comportamiento humano no es aleatorio ni imprevisible, no ocurre porque sí, o porque haya algo intrínseco en el individuo que le haga comportarse como lo hace.

Si observamos, tenemos necesariamente que constatar un hecho: la conducta del individuo mantiene una regularidad en la interacción con el ambiente. Este hecho es precisamente el elemento empírico que nos permite construir una ciencia del comportamiento y fundamentar la psicología como ciencia.

Y es precisamente a través del tratamiento psicológico, la vía más constructiva, que ofrece herramientas sociales y de convivencia en una relación de pareja, que están expuestas a la presión social y a la vida cada vez más complicada para mantenerse juntos, sabemos que Sonora es uno de los estados de la República Mexicana donde la tasa de divorcio se ha disparado de forma significativa.

Basta de acercarse a los juzgados de lo familiar para ver las solicitudes de divorcio, violencia intrafamiliar, dotación de alimentos para los hijos, entre otros.

Finalmente permítame estimado lector ofrecerle algunas variantes de intervención psicológica, para buscar alternativas de supervivencia de la relación, o la ruptura mediante acuerdos civilizados y de madurez, porque -también es de todos reconocido que- a veces la relación no alcanza para seguir adelante.

A continuación, expongo las diversas modalidades terapéuticas con la finalidad de que la pareja involucrada comparta y respete un nuevo estilo de vida y que el conflicto pueda ser resuelto con sus propios medios, bajo el concepto del “darse cuenta”. Puede llevarse de diferentes formas:

Terapia conjunta: Ambas personas son atendidas simultáneamente por el mismo terapeuta.

Asesoría doble: Se alternan las sesiones individuales de uno y otro miembro de la pareja; incluye el tratamiento de problemas individuales, interviniendo el mismo terapeuta

Enfoque colaborador: Ambas partes se atienden individualmente y dentro del mismo intervalo de tiempo, pero con terapeutas diferentes.

Terapia concurrente: Se observa a la pareja por separado, interviniendo el mismo terapeuta, en sesiones individuales

Terapia individual: Sólo un miembro de la pareja recibe terapia.

Esperando que este artículo sea de provecho, para convencerse que los problemas y conflictos en las parejas no son otra cosa más que males entendidos, lucha por el poder, y el querer cambiar a su pareja de acuerdo a sus ideales personales, así como la pasión el afecto y la intimidad, comunicación, detectar el o los desencadenantes de conflictos, reciprocidad negativa, la metacomunicación, uno ataca y el otro evita y calla, no escucharse, etcétera y aun así, cuando existe vínculo poderoso en la relación de pareja, éstos sobreviven a pesar de todo.

Acerca del autor

Sergio Oliver Burruel es Master en salud mental y educación, UNAM-Unison y presidente de la Asociación Sonorense de Psicología Aplicada A.C. (ASPA). FB. Psic. Sergio Oliver

Correo Electrónico

paecoliver@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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