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Compran estudiantes de UNAM telescopio gracias al “boteo”

POR Agencias

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Ciudad de México.- Desde el principio, en 2001, la sociedad astronómica Nibiru encontró en el “boteo” a un buen aliado.

Tomó un par de años, pero ahí está el resultado: un telescopio tipo Meade LX 200 GPS Schmidt Cassegrain de 10 pulgadas de apertura.

“Tenemos uno de los telescopios más grandes de Ciudad Universitaria”, declara con orgullo Oriana Trejo, presidenta de la sociedad estudiantil de divulgación científica.

“Se fueron juntando fondos, se hicieron boteos, y, con ese dinero, se logró comprar ese telescopio que es uno profesional y caro, pero nosotros lo tenemos a disposición del público”.

Trejo, quien está por terminar una maestría en Astrofísica, lo explica con la sencillez necesaria: en astronomía, la mayoría de los objetos se estudian por la luz; por ello, entre más grande es el radio del telescopio, mayor la captación de luz y los objetos celestes pueden estudiarse mejor.

Con el espejo de 10 pulgadas de su telescopio, Nibiru le muestra a todos los que deseen asomarse cúmulos de astros, manchas solares, satélites y nebulosas. Basta con acercarse los días estipulados a la explanada El Prometeo, en la Facultad de Ciencias de la UNAM, y voltear hacia arriba.

“Nuestra principal misión es acercarnos al público universitario”, explica la astrofísica.

Nibiru nació, desde luego, con buena estrella.

Primero como un Club de Astronomía. El grupo, fundado por el investigador Mario de Leo, fue impulsado desde el principio por académicos de la talla de Julieta Fierro, José Antonio de Diego, Julia Espresate y William Lee, quienes quedaron inscritos como miembros fundadores.

“La intención es que existiera este tipo de asociaciones estudiantiles en la facultad donde se forman los físicos, porque, para estudiar astronomía, necesitamos estudiar física, y no existía este grupo”, detalla Trejo.

En la víspera de cumplir 16 años, Nibiru está coordinado por un grupo fijo de 35 personas y cuenta con más de 100 afiliados, cuya membresía anual cuesta 120 pesos.

Para acercar la astronomía al gran público, actualmente ofrece un curso semestral, observaciones astronómicas gratuitas, tanto por la mañana como por la noche; además, sus ya tradicionales cine debates, conferencias regulares y una expedición anual a una zona arqueológica para realizar observaciones guiadas.

“Nos importa también vincular la arqueoastronomía con nuestro propio País”, dice la presidenta sobre el legado de las civilizaciones mesoamericanas.

Además de sus esfuerzos de divulgación constante en sus cuentas de Facebook, Twitter e Instagram, la sociedad tiene un en el que resuelven las dudas de quien tenga una inquietud astronómica en mente.

De unos años para acá, no obstante, la propagación de la conjetura seudocientífica de que un planeta llamado Nibiru, el nombre proviene de la astronomía sumeria, colisionará con la tierra, le ha traído a la sociedad preguntas catastrofistas.

“Así nos lleguen preguntas del tipo ‘¿Sí se va a acabar el mundo?’, se las resolvemos, les damos el lado científico y también las resolvemos con todas nuestras actividades”, dice Trejo sonriendo.

Actualmente, con la ayuda de su equipo multidisciplinario como Rafael Palacios, abogado que laboró en la Agencia Espacial Mexicana, están en el proceso de consolidarse como asociación civil.

“Me atrapó, realmente me atrapó el tema”, reconoce Palacios, quien no descarta que en un futuro, ya como asociación civil, Nibiru pueda proponer formas de legislar en favor de la observación del espacio y, claro, la divulgación científica.

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