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8 de marzo, mujeres

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En conmemoración del Día Internacional de la Mujer, comparto con ustedes mi participación en el Sexto Encuentro de Mujeres en su Tinta, encuentro de escritoras sonorenses.

Te has convertido en la caja de mis tristezas. En el túnel de la indiferencia respiras lento y reposas, quieto, sereno e indiferente.

No sé por qué duele tanto el alma, tal vez porque no la encuentro.

Este año no llegaron tus besos. El jardín de nuestro amor se encuentra en pausa.

En pos de la primavera y sin tus besos, ser mujer infinita llamó a mi puerta.

Santa, Pilar, Teresa, Patricia, Guadalupe, Marcela, Vianey, Rosa María, Rebeca, Irma. Cuando la patria llama lo que merece es respeto.

Me contó mi amiga Santa a la luz de la caseta, que no comió, que su manzana se la dio a un enfermo. En su consultorio de sicóloga a él lo enteró, la muerte acecha. “El SIDA está en tu cuerpo” le dijo al enfermo, después le dio su manzana. Y mientras los mundos de impotencia transitan en los dos cuerpos, él mastica una manzana y ella en la carretera respira viento.

La Pilar recoge su tibia mano, la lleva a su oído para mitigar el agudo ruido del tiempo. Su oído zumba y el pitido de los autos la mece en vértigo, no es cosa nueva el oído falla desde hace tiempo. Después levanta su bandera y ondea perdida en el cielo.

Teresa es pequeña como una niña, amorosa camina y recoge voces que encamina a su cuerpo pequeño. Teresita esa flor perene que sobrevive en el desierto, con pétalos aterciopelados y delgado tallo, ella solo requiere un pretexto, una inesperada lluvia que reviva su talento. Pequeña, camina con su güero pocho que va y viene cruzando fronteras para reforzar las voces y llevar banderas que llenan de nuevo su pequeño cuerpo.

Patricia respira alto, busca vientos huracanados para cultivar justicia, 49 razones la acompañan ondeando una bandera, las piernas largas y el corazón contento, no cesa, como flor de girasol busca el sol para vivir, las tinieblas tiemblan y se van cuando grita fuera ¡Peña Nieto! Lucha, lucha, no para de luchar. Amir la espera para compartir su dulce sueño.

La Guadalupe, la Lupita, la Lupe, así como indita dibuja su trenza, la teje de color rubio intenso en su cabeza. Ella huele a pan dulce y café con leche. Un día el banco le dijo que su casa ya no era su casa y que se fuera, entonces, como maleza su espíritu creció entre las paredes de su casa, la arropó e hizo de ella una selva con fieras para defenderla. Ella llega al medio día para ondear su fuerza, su bandera huela a pan recién horneado, como en los pueblos.

La maestra Marcela ha sido golpeada en sus brazos, en sus piernas, en lo más hondo de su cuerpo. Obligada abandonó a sus niños, los alumnos de la escuela, extraña el pizarrón y los libros de texto. Su bandera se pintó de negro, como la oscuridad del eclipse más intenso. Tres botones de flor y un clavel acompañan su talento, patriota, transparente y solidaria. Un día regresará a las aulas, y con la bandera tricolor de verde blanco y colorado, los lunes abanderará de nuevo la inocencia.

Vianey es una espina tirada en el desierto, no es su culpa, el cactus de su vida la transformó en espina punzante, rubia, delgada, bella y con hambre, la espina se retuerce y se clava en su propio gesto.

Rosa María dice que no camina, pero camina más que todas y todos. Su cabello tintado de hilos de plata se vuela al viento, la bandera en palo de carrizo es su estandarte. Respira aire fresco, necia y testaruda aún con andadera insiste en que el camino es nuestro. ¡Viva México!! Les grita a los soldados que por la caseta de cobro 152 transitan con armas en el cuerpo. Reta al perro vagabundo diciendo, ven toma come esto. Huele a flor, huele a jazmín, como cuando el fresco de la noche amanece impregnado en el aire de un país casi muerto.

Rebeca se quiso llevar tus besos y falló en el intento. Con su sombrero su rostro dulce y tierno sigue su camino buscando sueños. En el frágil intelecto aún no sabe que su vida y su bandera ya están escribiendo el destino de su propio sueño. Quiere una patria viva para continuar viviendo.

Irma tiene los ojos de luz, verde olivo con reflejo de cristal. Ella baila en su bandera, se envuelve, la abraza, la tiene, la respira, la coge, le pertenece, parece que abraza a sus hijos, también con ojos verdes como la luz del mar intenso.

La Paty dicta el “ei bi ci”, “guan tu tri”, “the pencil is red”, “the window is open”. Maestra de inglés para niños de escasos recursos, toma la bandera desde lo alto de su pensamiento, ondea tan alto como su pelo largo. Conoce la miseria y claramente huele la maldad en los rostros fingidos, “go go gringo, ve con Trump faquiu men” y avienta su brazo con fuerza para seguir ondeando la bandera.

En la caseta 152 de los caminos de México, la primavera floreció antes de tiempo, en el invierno de enero las flores del desierto derrumbaron las agujas de los incorrecto, el perfume de sus corazones y las manos de los hombres abrieron la esperanza de un camino libre y sin medida en el tiempo.

Las flores más bellas impregnan de ilusión mis mañanas, mis tardes, mis noches y mi tiempo, están dentro de mí donde permanece este arrebatado y frágil talento. Las madres, las hijas, las hermanas, las tías, las cuñadas, las mujeres, las solas, las acompañadas, las amorosas, las valientes, las dedicadas, las frágiles, las eternas, las enamoradas, las combativas, las escritoras, las reaccionarias, las lectoras, las cariñosas, las inteligentes y también las ausentes. Con ellas y con ellos, con los hombres que apoyan a las mujeres, mis amigos de la caseta, yo crezco. Y si con esto no crezco, no sería nada nuevo.

Cultivar mis sueños te suena extraño amor mío, mis sueños además necesitan tus besos. Tu ego te gana me has dicho tantas veces, la respuesta es fácil: entre tu ego y mi ego perdura mi amor por ti, nuevamente eterno.

Acerca del autor

María Dolores Rodríguez Tepezano es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora; pasante de maestría en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional; promotora en Gestión Cultural por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes; fundadora de la Red Sonorense por la Defensa de los Derechos Humanos Laborales.

Correo Electrónico

mariadolores_tepezano@hotmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

6 Comentarios

  • Martha dice:

    Me encantó Ma Dolores, realmente me queda una agradable sensación de admiración y reconocimiento por todas esas mujeres a las que ahora conozco através de tus palabras. Gracias y felicidades!!

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