Proyecto Puente > Opinión > Fragmentado

Fragmentado

POR Sergio Oliver

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Hace unos fines de semana que organicé premeditadamente mis tiempos para ir a ver una película con una temática psicológica en el contexto de los desórdenes de la personalidad, antiguamente llamado trastorno de identidad asociativa, y que hoy se le conoce en el ambiente clínico como personalidad múltiple.

Aunque un poco o muy exagerado, el thriller psicológico sí permite que el público identifique las facetas de la personalidad, que muestra el actor en su trabajo, lo que ofrece como resultado que el común de la gente alcance a visualizar, aunque burdamente, pero con claridad, en qué consiste este trastorno.

El manual “Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” (la biblia de la salud mental) define esta alteración de la personalidad como la presencia de dos o más identidades que toman el control de la conducta de una persona de forma recurrente, teniendo cada una de ellas recuerdos, relaciones y actitudes propias.

Una característica específica es que en general, las distintas identidades no recuerdan lo experimentado por el resto, por lo cual la persona no tiene conciencia de su existencia, aunque existen casos documentados que no siempre son así. A pesar de lo polémico del trastorno, existe un consenso profesional de que el cambio entre personalidades suele producirse como consecuencia de estrés.

La personalidad primaria (o la “real”), la que se observa a simple vista en la mayoría de los casos, tiende a ser pasiva y depresiva, mientras que el resto son más dominantes y hostiles.

Precisamente son las identidades más pasivas las que manifiestan amnesia (olvidos) en mayor medida y, en caso de que sean conscientes de la existencia de las personalidades más dominantes, pueden ser dirigidas por éstas, que incluso pueden manifestarse en forma de alucinaciones visuales o auditivas, dando órdenes o dirigiendo a las demás identidades.

En el desbordamiento en las crisis, es decir, de alguna fase o personalidad se producen fallos en la integración de la conciencia, la percepción, el movimiento, la memoria o la identidad (en el caso de la personalidad múltiple, la desintegración se daría en todos estos aspectos) como consecuencia directa de traumas psicológicos, por lo que podemos afirmar que el trastorno encuentra su génesis en la predisposición hereditaria y el “quiebre” de su desarrollo humano, en algún momento de su vida.

Finalmente, sin pretender cubrir el rigorismo científico académico, por el cual se explica el modelo y/o constructo de la personalidad múltiple, los que estudiamos la conducta anormal (diríamos los psicólogos o la psicopatología dirían los psiquiatras(, el trastorno de personalidad múltiple  vendría siendo la relación de experiencias de alto impacto (marcaje) en las primeras etapas de vida como abuso sexual entre otras, con el trastorno de estrés postraumático, que se caracteriza por la presencia de ansiedad y reexperimentación (mediante pesadillas o flashbacks) tras sucesos que ponen o pusieron en peligro la vida, como o catástrofes naturales, accidentes, relaciones insanas entre las más tratadas y observadas.

Un elemento de particular interés en este caso es el hecho de que el trastorno de estrés postraumático puede incluir síntomas disociativos, como la falta de recuerdo de aspectos importantes del suceso traumático o la incapacidad para experimentar emociones, los cuales se conciben como una protección o mecanismos de defensa (diría Freud) contra sentimientos de dolor y terror que la persona no es capaz de manejar adecuadamente, lo cual es normal en los momentos iniciales del proceso de adaptación a la vivencia traumática, pero que en el caso del estrés postraumático se vuelve patológico al cronificarse e interferir en la vida de la persona.

De alguna manera como todas las patologías las personas poseemos mínimo dos personalidades que interactúan antagónicamente, tal como lo esquematiza las grandes y milenarias religiones, así como la filosofía universal.

Acerca del autor

Sergio Oliver Burruel es Master en salud mental y educación, UNAM-Unison y presidente de la Asociación Sonorense de Psicología Aplicada A.C. (ASPA). FB. Psic. Sergio Oliver

Correo Electrónico

paecoliver@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

NOTAS RELACIONADAS