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Mi obsesión barroca, y Vivaldi para principiantes

POR Erika Tamaura

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Columna Refracción: periodismo, cultura y atardeceres en Sonora.

Siempre he tenido una inclinación sospechosa por todo aquello que sea vintage. Probablemente es porque en mis otras vidas de seguro tuve que ver con algo relacionado en las épocas del Barroco, eso explicaría la razón de mi gusto por el drama y de lo ostentoso, así como de todo lo que huela a siglo XVII y XVIII.

Me parecen sumamente interesantes todos los códigos sociales apretados de la época, derivados de una mentalidad turbada que se manifestaba en las formas del arte de ese momento a través de elementos que evocaban distorsión de formas, efectos forzados, fuertes contrastes y una tendencia al desequilibrio y exageración.

Me gustan las pelucas y lo complicado. Amo los vestidos largos ampones y de repente me siento medio burguesa. Por lo tanto, el asunto de lo barroco no me incomoda. Al contrario, es uno de mis placeres ocultos.

El 4 de marzo es el cumpleaños de Vivaldi. Antonio es uno de los rockstars de la música barroca y por supuesto un patrimonio universal. Vivaldi asentó las bases del género del concierto en su estructura y rítmica, y usted lo recordará por sus grandes hits, como es el de Las Cuatro Estaciones.

Le invito a abrir en este momento su Spotify y escuchar el playlist: This is Vivaldi. Si no sabe por dónde empezar a escucharlo, le recomiendo lo básico, cómo el álbum The Essentials: Vivaldi y empiece por la Primavera I, II y III y así se va usted hasta el invierno.

Hay una explicación muy linda sobre las Cuatro Estaciones explicadas para niños y niñas. La comparto para que mientras escuchan la música, imaginemos un poco, para acompañar la delicia del sonido:

Primavera: Una explosión de colorido, flores, mariposas y canto de pájaros inician con un himno de alegría para recibir esta bella estación. Los pájaros se suman a la alegría general con sus trinos y gorjeos (tres violines solistas). A lo lejos se escucha el suave murmullo del arroyuelo de aguas cantarinas, aunque también en primavera hay terribles aguaceros que se anuncian con el relámpago y el trueno.  Se dibuja una escena donde un pequeño pastorcillo se ha quedado dormido, el viento suave produce un hermoso murmullo y el violín solista describe el sueño tranquilo dulce y apacible del pastorcillo.

Verano: Con una sensación de pesadez y sopor que describe musicalmente de esta manera el cambio de temperatura, también nos describe como el cu-cú en las noches cálidas de verano canta rítmicamente, así como también el canto lánguido de una alondra en el cálido atardecer. El campesino ha vuelto al hogar, después de una ardua jornada de trabajo, cansado trata de dormir, pero un trueno en el cielo anuncia una tempestad, que interrumpe el sueño.

Otoño: Época de la alegría por la cosecha, cuando se siembra buena semilla se obtienen buenos frutos y esto es motivo de gran felicidad. En el otoño las hojas de los árboles se van secando poco a poco e impulsadas por la caricia del viento, se desprenden y caen para formar una alfombra crujiente al ser pisada. El clavecín interpreta una melodía que nos hace imaginar la caída caprichosa de las hojas secas. El violín solista acompañado del primer cello de la orquesta imitan el sonido del cuerno de caza y así se suceden una serie de diálogos entre el violinista y la orquesta que describen la aventura de encontrar, perseguir y alcanzar una presa.

Invierno: Notas con un ritmo suave y persistente describen la lenta caída de los copos de nieve y en el trino rápido de los violines el castañear de dientes provocado por el intenso frío. Se escucha una ráfaga de viento que agita la caída de los copos de nieve en el primer solo del violín. Un hombre se encuentra feliz a salvo del intenso frío junto al calor de su chimenea mientras observa como los cristales de su ventana son golpeados por las gotitas de una lluvia de invierno, escuchemos el rítmico golpeteo, sobre este ritmo el violín solista canta una bella melodía que describe la felicidad y el calor del hogar. También se puede escuchar la tempestad invernal donde el choque de los vientos del Mediterráneo y las ventiscas del Norte son interpretados por el violín solista y Orquesta que terminan en un final grandioso.

Les invito a que, este fin de semana, disfrutemos de la música de Vivaldi y nos acerquemos un poco más al legado artístico de la época del Barroco. Podrían descubrir cosas interesantes y quién sabe, quizá una explicación a nuestra tendencia a la exageración cotidiana.

Información tomada de: Ángeles Saavedra, (2010).  Las cuatro estaciones de A. Vivaldi explicada para niños.  Revista Vinculando http://vinculando.org/articulos/antonio_vivaldi_explicacion_a_las_cuatro_estaciones.html

Acerca del autor

Erika Tamaura es maestra en Gestión Cultural con especialidad en Patrimonio por la Universidad de Barcelona. Impulsora del movimiento blogger en Sonora. Académica en la Licenciatura de Gestión y Desarrollo de las Artes del Instituto Tecnológico de Sonora. Consejera en ISCradio. Consultora de proyectos y colaboradora de Proyecto Puente.

Correo Electrónico

erika.tamaura@gmail.com

Twitter

@erikatamaura

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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