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El amor en la Unison

POR Felipe Mora Arellano

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El pasado viernes 16 salió a la luz nuestra publicación “Las relaciones de noviazgo, esas complejidades. Reflexiones y resultados de la encuesta entre jóvenes de la Unison” (María E. Reguera, Jaime Olea y Felipe Mora). Se trata del número 14 de la Colección Cuadernos de Trabajo. Material didáctico para formar sociólogos.

La presentación, excelente por cierto, corrió a cargo de Mercedes Zúñiga y Eduardo Calvario, colegas profesores-investigadores de el Colegio de Sonora y también de la Unison el segundo.

Una pregunta abrió el tema: ¿por qué si los estudiantes conciben su relación afectivo-amorosa como un ayudarse, aceptarse, y confiarse, la violencia aparece en no pocos casos?

En mi entrega anterior  había adelantado algunas cifras de lo que arrojó la encuesta y conviene ofrecer algunas otras que son dignas de atención.

Pero antes, es preciso llamar la atención sobre la importancia de analizar las relaciones durante el noviazgo ya que si durante éste se muestran signos y actitudes de violencias (psicológica, física, sexual) la probabilidad de que, de llegarse a formalizar una unión, aquellas continuarán y acentuarán.

Existen estudios que  estiman que la agresión física previa al matrimonio supone una probabilidad de 51% de que esa agresión se repita a los largo del primer año y medio de convivencia.

Otras investigaciones en los Estados Unidos con parejas recién casadas estimaron que la probabilidad de que ocurriera violencia contra las mujeres dentro de los primeros 30 meses después del matrimonio, era de 0.72/1.0 cuando había habido violencia física durante el noviazgo.

En nuestra encuesta preguntamos a los estudiantes de ambos sexos su percepción sobre la frecuencia con la que ocurre la violencia en el noviazgo. De quienes respondieron tal pregunta (79), casi 75% afirmaron que es <muy frecuente>, 21.5% que era <poco frecuente> y casi 4% (todos hombres) afirmaron que <no existe>.

Más aún, de ese conjunto de estudiantes 67% consideraron que la violencia en el noviazgo siempre continúa en el matrimonio, 29% que <a veces continúa> y 4% consideró que <nunca> (todos hombres).

Esta percepción no está alejada de lo que estudios en otras latitudes han comprobado de la continuidad de la violencia en el matrimonio cuando esta se da en el noviazgo.

También encontramos que a la pregunta de si ellas o ellos habían sido amenazadas/os por sus parejas con hacerles daño si terminaban con la relación, de 741 mujeres que respondieron 13 de ellas dijeron que sí, que habían sido amenazadas.

No es infrecuente saber del acoso o incluso de la muerte de mujeres, solteras o casadas, por parte de sus exparejas quienes aún terminada la relación piensan que ellas “les siguen perteneciendo” (José Alfredo Jiménez lo cantaba en La media vuelta: Te vas porque yo quiero que te vayas, a la hora que yo quiero te detengo… porque aunque quieras o no yo soy tu dueño…

En el acto comunicativo del amor la sexualidad es el mecanismo simbiótico por excelencia. La intimidad basada en la sexualidad, afirma el sociólogo N. Luhmann, hace plausible que los participantes concedan gran valor al hecho de estar juntos, al contacto directo, a la proximidad física.

Al respecto, nuestra encuesta nos permitió saber que al momento de aplicarla 339 estudiantes dijeron tener relaciones sexuales con su pareja (54% mujeres y 46% hombres). No es de extrañar que ello ocurra, sí en cambio el hecho que de 419 que respondieron si tenían relaciones sexuales con o sin protección, 17% dijo que no lo hace nunca (más mujeres que hombres).

En consecuencia, de 266 estudiantes mujeres que respondieron a la pregunta si habían estado embarazadas, 26 respondieron que sí (10%), y de estas 15 (57%) tuvieron al bebé. Los estudiantes hombres que respondieron a la pregunta si habían embarazado 13 de 253 (5%) y sólo 9 se hicieron cargo del bebé.

Los resultados de la encuesta generan muchas preguntas, como apuntó Mercedes Zúñiga en la presentación del Cuaderno 14. Cuestiones a las cuales  en la Unison debemos encontrar respuestas y no sólo eso, sino desarrollar programas preventivos para que el amor florezca sin más perturbaciones que las que de suyo genera.

Acerca del autor

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

Correo Electrónico

fmora@sociales.uson.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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