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Impedirán Tohono O’Odham en Sonora construcción de muro de Trump

POR Marlene Valero

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Integrantes de la comunidad Tohono O’Odham, asentada en Arizona, han declarado firmemente que no permitirán la construcción de un muro fronterizo en su territorio; ahora, sus hermanos pápagos en Sonora, se han unido a su sentir y apoyarán con todo lo necesario para que Donald Trump no violente su reserva.

Proyecto Puente recorrió las tierras de la Nación Tohono O’Odham, tanto en Estados Unidos como en México, para conocer a la tribu y el territorio en el que habitan.

En Sells, Arizona, el secretario de prensa, Matt Smith, reiteró que esta etnia continúa con la postura de rechazo al muro que busca construir el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero no darían más declaraciones a la prensa.

Ante este contexto, se buscó también la opinión de sus hermanos en México, conocidos comúnmente como pápagos, con quien comparten la reserva indígena.

 

Ahí, Socorro Velasco León, presidenta de Vigilancia de la comunidad de Quitovac, a 44.8 kilómetros de Sonoyta, afirmó que de realizar manifestaciones, bloqueos o cualquier otra acción, apoyarán sin duda a los Tohono O’Odham para impedir la construcción de un muro que divida el territorio de la etnia.

“Si se construye un muro, no vamos a poder entrar, por eso no quieren los de la etnia que se construya, no pueden por la reserva, porque es propiedad indígena. Nosotros también estamos con los hermanos de allá y si nos piden apoyo, claro que sí se los daremos. Sí estamos dispuestos a apoyar, somos hermanos”, manifestó.

Quitovac, es el principal asentamiento del pueblo Tohono O’Odham (pápagos) en Sonora, es una comunidad alejada de la civilización, con no más de 76 habitantes. El resto de los miembros de la etnia, se encuentran dispersos en siete pueblos por las inmediaciones del municipio de Plutarco Elías Calles, Caborca, Pitiquito, Sáric, Puerto Peñasco y Magdalena.

 

 

De acuerdo con Socorro Velasco, los miembros de la etnia pueden pasar libremente a la reserva ubicada en Estados Unidos, ya sea para visitar familiares, ir al doctor o simplemente de paseo.

“Nuestro paso es libre por la reserva. Vamos al doctor, a ver a familiares o de paseo. Yo tengo familia allá por parte de mi papá”, relató a Proyecto Puente.

La tierra de los Tohono O’Odham fue dividida en dos cuando México perdió la mitad de su territorio en el norte del país, al firmarse el tratado de La Mesilla, en 1853, con el entonces presidente Antonio López de Santa Anna, para dar fin al enfrentamiento armado con Estados Unidos.

Desde entonces, a este grupo étnico lo divide una frontera geográfica. Sin embargo, los indígenas han tenido un libre paso por su territorio, a pesar de estar en diferentes países.

Los miembros de la etnia en México necesitan únicamente una credencial que los identifique como integrantes de la tribu Tohono O’Odham, emitida por la comunidad ubicada en el país vecino.

“No nos piden nada, documentos o algo. Solo vamos allá y nos toman una foto, es para identificarse con ella, de que es uno indígena”, explicó Socorro.

El territorio de la etnia abarca parte del gran desierto de Altar, ubicado entre los estados de Sonora, en México y Arizona, en Estados Unidos.

Son alrededor de 500 miembros de la tribu en territorio mexicano y casi 30 mil en territorio estadounidense.

Para pasar por la reserva a la comunidad de Tohono O’Odham, asentada en Estados Unidos, los pápagos mexicanos deben adentrarse en el desierto por más de dos horas, para entrar por una sencilla abertura en el cerco de púas que divide ambos países.

“Vamos en carro, porque caminando está muy lejos. Se hacen dos horas de Sonoyta, de camino por el monte, para llegar a donde está el paso de nuestro territorio. Entramos así nomás”, describe la encargada de la vigilancia en Quitovac.

Entre los miembros de esta gran etnia se da un intercambio cultural, ya que viajan tanto a Sonora o a Arizona para realizar las festividades y rituales típicos de la cultura Tohono O’Odham.

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De igual manera, cualquier pápago que dese estudiar en Estados Unidos o busque atención médica, puede pasar sin ningún problema y hasta quedarse a vivir allá.

“Si hay un intercambio, el que quiere va y estudia para allá, pero no muchos, es raro el que quiere estudiar, casi no se van para allá. Aquí en Quitovac, es el centro de las comunidades en Sonora, y ellos vienen cada tercer semana de julio a realizar la danza para la lluvia”, detalló Socorro.

 

‘Tohonos’ mexicanos olvidados de las autoridades

A diferencia de sus hermanos en Estados Unidos, los Tohono O’Odham en Sonora viven en lugares precarios, en pequeñas construcciones y humildes casas, con calles de tierra, sin pavimentación.

Se dedican a trabajar en las rancherías de otras personas, trabajan como albañiles o buscan oro en minerías artesanales, relató la presidenta de Vigilancia de Quitovac.

“La gente aquí trabaja en minerías, hay minas, la gente de aquí va y recoge tierra y de ahí sacan oro. Es como minería artesanal. También trabajan en las rancherías cercanas como vaqueros y algunos en la albañilería”, explicó Socorro.

En cambio, el lugar donde viven los Tohono O’Odham en Sells, Arizona, son comunidades sencillas, pero con todos los servicios: escuelas, hospitales, comisarías y hasta una cárcel. Así lo constató Proyecto Puente durante el recorrido por la reserva.

Tienen escuelas de todos los niveles; en especial una preparatoria con gran infraestructura y un gran campo de futbol americano.

Además, cuentan con edificios de gobierno donde laboran los gobernantes y hasta un recinto legislativo, para los diputados étnicos.

 

 

“La diferencia es que ellos allá tienen mucha ayuda y nosotros no. No es lo mismo. Aquí si hay muchos que vienen y traen ayudas, otros que no. Pero tenemos como seis años que no nos dan ayuda del gobierno, que era dinero, más que nada”, comentó Socorro Velasco.

La madre de dos hijos adultos mencionó que hace un mes recibió un pequeño cuarto de material, como parte de un apoyo del gobierno federal y de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los pueblos Indígenas.

Información e imágenes: Vinicio Sánchez y Marlene Valero

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