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El reporte de Dolia Estévez que sacudió al mundo

POR Luis Alberto Medina

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El primero de agosto de 1972 el diario The Washington Post publicó la primera nota sobre el caso Watergate que llevó a la renuncia del presidente republicano Richard Nixon, dos años después, tras la investigación en el mismo periodo de los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein. Ambos señalaban en su información que el Comité para la Reelección del presidente Nixon había pagado a un grupo de espías para realizar operaciones de espionaje en el edificio Watergate, que eran las oficinas del Partido Demócrata, en Washington.

Durante dos años Woodward y Bernstein fueron informados vía off record, fuera de libreta, por Mark Felt, un directivo del FBI que era la “Garganta profunda” del primero, quien le dio las pistas exactas para documentar cada una de las ilegalidades y excesos de Richard Nixon. Todo fue con manejo de fuente anónima. En el libro, Todos los hombres del Presidente y Mark Felt, la historia, de Bob Woodward, se documenta ampliamente todo. Felt era segundo a bordo del FBI.

Al no ser designado como director en la sucesión, quedó resentido con el gobierno corrupto de Nixon y decidió filtrar a Woodward la información que terminó con su renuncia. Woodward se hizo en el empirismo de la actividad.

Era oficial de comunicaciones en el Ejército de Estados Unidos. Él mismo narra en el libro de Mark Felt cómo es que lo conoció cuando fue a dejar una correspondencia a la Casa Blanca. Le dio una tarjeta para que lo contactara cuando lo necesitara. Tenía apenas dos años de reportero cuando empezó a documentar la historia que cambió al periodismo en el mundo y le abrió puertas al manejo de fuentes anónimas para casos de alto impacto. Soy seguidor y admirador de la obra de Woodward. Tengo la fortuna de decir que llevamos un grupo de colegas de todo el mundo, un taller del manejo de fuentes en Washington con él; he estudiado e impartido su historia en universidades en Sonora. Hoy hago un paralelismo.

Caso Estévez

Dolia Estévez desde 1989 cubre los gobiernos de la Unión Americana. Fue de las primeras en llegar a este país para ser corresponsal internacional. Su trayectoria en medios va desde ser comentarista del noticiero Radio Monitor, colaboradora de la revista Poder y Negocios, columnista del El Semanario y corresponsal de Noticias MVS y con Carmen Aristegui. Actualmente publica un blog en Forbes.com (inglés), y colabora con Forbes México y nuestro noticiero y portal Proyecto Puente. También fue asesora senior sobre temas de periodismo del Instituto México del Centro Woodrow Wilson. En 2013, publicó el libro El Embajador, de editorial Planeta. Ha dictado conferencias en instituciones privadas y públicas en ambos lados de la frontera. Está acreditada como corresponsal extranjera ante el Capitolio y el Centro de Prensa Extranjera en Washington. No es una improvisada.

Como director de Proyecto Puente la busqué hace más de un año para hacer equipo juntos. Para mí es un honor tenerla. Hoy un sector de la prensa nacional la desacredita por haber obtenido, bajo el mismo método de Woodward y Bernstein, una información que ha generado un escándalo internacional, agravó la crisis diplomática entre ambos países y confirmada por medios de Estados Unidos como Associated Press, CNN.

El mismo presidente Donald Trump lo dijo al día siguiente en un evento en Estados Unidos: “Cuando escuchen sobre el tono duro de mis llamadas, créanme, no se preocupen. Tenemos que ser duros, es tiempo de ser duros”. Justifica sus desplantes en su forma de hacer política con el mundo.

Ciertamente, son dos casos distintos, el de Estévez y Woordward, pero el método periodístico es el mismo. Siempre hay riesgos, sí. Pero se asumió con responsabilidad periodística y sin ninguna otra intención más que contribuir al debate del análisis del deterioro de las relaciones bilaterales.

Amenaza mundial

Si fueron altos funcionarios de la Casa Blanca para debilitar al máximo al presidente Enrique Peña Nieto, si fue Steve Bannon, el asesor tenebroso antimexicano de Trump como señaló Leo Zuckerman y Raymundo Riva Palacio, a quienes he leído las mejores interpretaciones del caso, los responsables de lo que está pasando en la relación entre los dos países no son los periodistas: son Trump por racista, plutócrata, mentiroso y Peña Nieto y su gobierno al seguir bajo una estrategia de negociación en la que sólo ha ganado el trumpismo. Estévez desnudó el comportamiento amenazante de Trump no sólo contra México, sino contra el mundo. Dolia sólo cumple con su trabajo.

Columna tomada de El Imparcial

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es director de Proyecto Puente, noticiero en el 91.5 FM Radio Fórmula Sonora. Coordinador de Periodismo de la Universidad Kino. Premio Nacional de Periodismo 2014. Corresponsal nacional de Denise Maerker en Atando Cabos.

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luisalberto@proyectopuente.com.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

2 Comentarios

  • Fer1984 dice:

    No exageres ni le pongas tanta crema a tus tacos datitos, sabes que no fue asi. Al final a Aristegui y a la “enterada correspondal” Estevez les salio el chirrion por el palito por inventar “verdades” a modo con fines muy moreticulares. Vaya hasta sus propios colegas periodistas se las acabaron a criticas por inventar mitotes en perjuicio no del Presidente, sino de los mexicanos por el show que armaron. en un momento tan delicado por culpa de Tramp, supongo que habras leido a alguno aunque nunca lo digas. Y que lastima que tu programa haga eco de esas cosas porque tu vas por buen camino para ser un gran periodista. Frente a que estamos?

  • SpFungus dice:

    Fer1984 le falta un poco de materia gris o tal vez sea parte de los peñaboots, o la clase política conservadora del país. Tanto Dolia como Aristegui son periodistas valientes y honestas. Los demás periodistas lambiscones del peñismo, no tienen efecto significativo entre el pueblo mexicano actual. Quienes le creen, como Fer1984, son una minoría despreciable y parte de una subsociedad contemporánea pertenecientes al club del tío LOLO..

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