Proyecto Puente > Opinión > Tejedores de recuerdos

Tejedores de recuerdos

POR Nelsy Mendoza

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Ser padre es una experiencia única y no lo digo en el afán de compararla con otras. Lo digo porque es una jornada que para cada quien será diferente en muchos aspectos y muy similar en otros. Convertirse en padre no es convertirse en una isla sino en parte de un mar de experiencias, alegrías y sufrimientos que encuentran eco en otras almas y en otras aguas que se funden en el mismo mar. No estarás solo. Pero a la vez, será una experiencia muy personal.

Hace unos días tuve la oportunidad de ir a la playa con mis hijas. Como persona nacida en el caribe mexicano me siento toda una experta en cuestiones marítimas. Me precio de no ser “marino de agua dulce”, mantener el perfecto equilibrio en una embarcación navegante, de nadar de manera bastante aceptable, así como de amar y temer al mar, a veces al mismo tiempo. En fin, que me encuentro en mi elemento cuando estoy en la playa. Feliz, me apresuré a dar una visita guiada a mis hijas, sobre todo a la mayor, de la experiencia que es pasar los días a la orilla del mar. Nadamos, recogimos conchas de mar, le enseñé a tomar los caracoles y ponerlos en la palma de su mano para que “caminaran”, encontramos algunos caracoles con “ermitaños” dentro, hicimos castillos de arena con canales para que pasara el agua, en fin, hicimos todo lo que yo alguna vez hice cuando era niña.

Siempre he dicho que jugando con mis hijas es cuando he regresado a mi niñez. Pero este viaje en particular, no sólo me trajo esos recuerdos de la vida sencilla y sin preocupaciones que alguna vez tuve. También me trajo recuerdos sobre quien, de niña, me llevaba al mar cuando viví en la bella isla de Cozumel: mi padre.

De pronto, me encontré recordando cada enseñanza, cada vivencia con mi padre. Lo sentí cerca de mí, como hacía muchos años no lo sentía. Y es que no hay nada como el amor primero de una niña a su padre. En ese entonces nuestras similitudes nos unieron, en mi corazón había un amor que no juzgaba y que era feliz, cuando la mano protectora de mi padre me cuidaba. Recordé cómo nos tirábamos de la parte más profunda del muelle a sus brazos, mi hermanita y yo. Como esas idas a la playa eran nuestro mayor lujo, porque lo más bello siempre es gratis. El mar con sus siete colores, la arena blanca y los peces de colores hicieron mi infancia tan fantástica que a veces no sé cuánto es real o ideas mías. Mi papá hizo de mi infancia, una infancia feliz, cosa que se dice fácil, pero requiere corazón, la mano de un tejedor de recuerdos y un papá dispuesto a ser el protector de la inocencia de un niño, cueste lo que cueste.

Con el tiempo fui creciendo y mi papá pasó de ser héroe, a ser humano. Algunas veces villano y siempre mi mejor amigo. De corazón fácil para perdonar, aunque nuestras similitudes ahora nos confrontaban. De pronto sentí que me alejaba de él, no sólo geográfica sino emocionalmente y desde el otro lado del país, con aquel recuerdo infantil, lo sentí más cerca que nunca y me llené de nostalgia, de tristeza, de perdón. Quise perdonarme por no entender a mi padre, ahora enfermo. Quise perdonarlo por no querer cuidarse y querer vivir sus últimos años de vida como le dé la gana. Solté. Decidí dejar que decidiera, como tantas me dejó a mí. Decidí quererlo sin reservas en lugar de pelear por él y por su salud. Decidí esperarlo con los brazos abiertos en este octubre que se viste de gala para mí, porque viene a visitarme. Con mucho amor papá, te espero de nuevo con la mano abierta, para que la tomes y caminemos juntos de nuevo. Gracias por toda una vida dedicada a nosotros, por tantos recuerdos y tanto amor. Bienvenido.

Acerca del autor

Nelsy Mendoza Ramírez es comunicóloga con especialidad en Publicidad y Comunicación Organizacional.

Correo Electrónico

nelsymendoza81@yahoo.com.mx

Twitter

@nmmendoza81

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *