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El rostro de los migrantes en Nogales: los de México ya no intentarán cruzar, los centroamericanos sí

POR Marlene Valero

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El jueves por la mañana, Víctor Manuel Jiménez Cordero regresó a México, acompañado de otras personas, a bordo de un camión, como cualquier otro viajero. Sin embargo, él entró al país y recibió una torta, un jugo,  una manzana y una carta de repatriación: es un deportado.

El navojoense pasó los últimos cuatro meses dentro de una prisión de Tucson, Arizona por intentar cruzar  de manera ilegal a Estados Unidos, por segunda vez.

Víctor buscó cruzar por la frontera de Sonoyta, acompañado por otros amigos, para buscar una mejor vida en la Unión Americana y poder así enviar dinero a su esposa y tres hijos que viven en Navojoa.

“Iba con unos amigos a trabajar allá, para sacar adelante a la familia, pero pues desgraciadamente no se pudo… yo iba  trabajar, para poder mandar dinero a mi esposa y mis hijos de 17, 15 y 13 que viven en Navojoa”, dijo.

Su intención era encontrar trabajo en Estados Unidos, porque a pesar de que son empleos en el campo y en construcción, le pagarían más que los pocos empleos que hay en Navojoa.

Por esta razón, pidió a las autoridades mexicanas ofrecer mejores empleos, bien remunerados y generar oportunidades; a Donald Trump, sólo lo calificó de racista.

Ésta, fue la última vez que intentó cruzar. Lo deportaron por 20 años, y si lo vuelven a detener, le darán hasta cinco años de cárcel.

“Esta vez me deportaron por 20 años,  ya no pienso intentarlo otra vez, es muy duro la cárcel más ahí. Estuve preso en Tucson. Yo opino que lo que deberían hacer las autoridades mexicanas, es dar mayor empleo, que nos saquen adelante a los mexicanos, para no venir a sufrir acá. Si hay empleo, pero ganamos muy poquito, es mal pagado”, concluyó Víctor de 34 años.

“El que quiera cruzar, va a cruzar”

Para Manuel Pérez, de 30 años de edad, la construcción de un muro no impedirá que quienes buscan mejores oportunidades en Estados Unidos dejen de intentarlo de manera ilegal.

“Anda muy mal el viejón ese (Trump), por todo lo que dice. Si se construye un muro, no va a impedir nada. El que quiera cruzar, va a cruzar”, manifestó.

Sin embargo, para el joven originario de Mazatlán, Sinaloa, la tercera fue la vencida. Pasó 20 meses en prisión y no volverá a intentar cruzar al país vecino.

 

Manuel fue deportado el pasado miércoles por la puerta de entrada a México, en Nogales. La policía fronteriza de Estados Unidos lo encontró junto con otro grupo de personas, caminando en el desierto.

Ahora, regresará a si ciudad para buscar algún trabajo con que mantener a sus tres hijos de 10, 8 y 5, a pesar de que sabe que son mal pagados y no les alcanza para comer.

“Planeo regresar a Sinaloa, trabajar en el campo, en lo que haya. Les pediría a las autoridades que traten de ayudar a los más pobres, que se fijen en la gente más pobre, que necesita una ayuda, un apoyo. Si hay trabajos pero son muy mal pagados, apenas comes con eso y ni así. Ya no voy a intentar cruzar no tiene caso estar encerrado”, expuso en sinaloense.

 

“Prefiero la cárcel en EU, que regresar a El Salvador”

Leonardo, originario de El Salvador, tiene cuatro meses en Nogales a la espera de intentar cruzar de nuevo a Estados Unidos. Él preferiría que lo detuviera nuevamente la policía y lo internaran en una cárcel, que quedarse en su país.

Explicó que en la prisión tendría seguro alimento y una cama donde dormir, además ganaría dinero con las pulseras que teje. En cambio, en El Salvador volvería a la marginación o a las filas de la Mara Salvatrucha.

“Mis paisanos de El Salvador ganan seis dólares, hasta diez, por trabajar todo el día y en un trabajo bien pesado y tiene que pagar agua, luz, renta. En cambio yo voy a ganar diez dólares, y me los gano libremente y de ahí en la cárcel le puedo ayudar a mi familia, no voy a pagar renta, luz, ni agua”, señaló.

 

El hombre de 36 años fue deportado en abril del año pasado, después de vivir cinco años en Chandler, Arizona, haber formado una familia y tener un hijo de dos años.

Un día, cuando se presentó un problema donde se encontraba esperando trabajo, llamó a la policía para que detuviera un altercado; sin embargo, el más perjudicado fue él, por no tener ‘papeles’.

“Me paraba en las esquinas a buscar trabajo, como  todos los ilegales, pero paso un problema, un altercado y le hable  a la policía para que guardara el orden, pero me fue peor, porque yo no tenía papeles y me llevaron”, dijo.

Leonardo estuvo en prisión por dos meses, hasta que fue deportado a su país. Ahora se encuentra en Nogales para intentar cruzar nuevamente.

Respecto a las declaraciones de Donald Trump, el salvadoreño dijo que no ve noticias ni escucha la radio, sólo a las personas que están alarmadas, pero él no está preocupado, ni siente temor.

“No he visto ni escuchado nada, no veo noticias, ni nada, he escuchado de la gente que dicen que Trump y que está muy duro, pero a mí no me importa eso, voy a intentar cruzar”, finalizó.

 

“Le pido a Trump que me dé una oportunidad”

Si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, construye un gran muro en la frontera con México, eso no detendría al hondureño Gerson Reyes, porque  se brincaría o excavaría un hoyo para entrar a la Unión Americana.

“Yo no tengo miedo de lo que dicen, lo que Dios mande, si cruzo bueno, sino, me van a estar teniendo encerrado porque voy a seguir intentando, el muro no creo que me detenga, por arriba me puedo brincar o voy a hacer un hoyo”, afirmó.

Además, el hombre de 32 años le pide al presidente estadounidense que le brinde una oportunidad y le otorgue un permiso para ingresar al país y trabajar.

“Desearía que el Donald Trump me diera una oportunidad, para poder yo trabajar en el otro lado, porque yo tengo ayuda de nadie y si el me diera una oportunidad, de pasada que me diera un permiso, para trabajar y ayudar a mi tío enfermo”, expuso.

 

Gerson Reyes se encuentra en Nogales, con el fin de cruzar nuevamente a Estados Unidos. Es la cuarta vez que ingresaría de manera ilegal, pero la primera por Sonora, ya que las demás fueron por Tijuana, Baja California.

El hondureño vivió once años en el país vecino, en San José, California, hasta que lo detuvieron por robo a casa habitación, por lo cual purgó una condena de dos años; después fue deportado.

Gerson asegura que Estados Unidos se iría a la quiebra sin mexicanos y centroamericanos, debido a que son los latinos, quienes hacen el trabajo que los ‘gringos’ no quieren hacer.

“El Trump debería apoyar a quienes vienen de lejos. Los mexicanos y centroamericanos son los que trabajan sino se van a la quiebra, los güeros no hacen los trabajos que hacemos, no andan en los campos, en la construcción”, concluyó.

 

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