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Todos somos México: la unidad de ahora y la de ayer

POR Felipe Mora Arellano

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Hace unas cuantas horas en Hermosillo y la semana pasada aquí y en muchas ciudades del país, no dejaron de retumbar las miles de voces de muchas personas, en contra del gasolinazo y del presidente EPN. Había unidad en contra de sus medidas y de las consecuencias en la economía que no esperaron mucho en aparecer.

Informes revelaron del incremento de la inflación a dos semanas de entrado el 2017: “el mayor avance para un periodo similar en 18 años, pues en la primera quincena de enero de 1999 se registró una inflación de 1.62%”.

La tasa anual de inflación se fue al 4.78%, su mayor nivel desde septiembre de 2012 y, para variar, con mucho arriba del objetivo del Banco de México de 3% +/- un punto porcentual”.

En eso estábamos cuando ocurre la nueva ofensiva Trump –ya como presidente de Estados Unidos contra México y, como tenía que ser, toda la atención, o casi, se centra en ello.

Aún están frescas las protestas por  la invitación a venir a México al entonces candidato Trump por parte del presidente EPN. Como en aquellos momentos, de nuevo la presión se dejó sentir para que el presidente mostrara una postura más firme frente, ahora sí, al extraño enemigo.

Una vez más, en tiempos que exigían decisión, él y su círculo se mostró más que cauto, paralizado. A su alrededor muchas voces lo despertaron y advirtieron que no habría más la triste frase de ¿y ustedes qué hubieran hecho?

Se trata de un momento difícil ya que el descontento popular contra las políticas del gobierno, la impunidad frente a la corrupción, los privilegios de los que goza la clase política, debieran olivarse para, en su lugar, hacer unidad en torno al presidente.

Varios medios y en las esferas políticas, gustan declarar que los mexicanos se han unido en torno al presidente EPN. Otros, más atrevidos, han hecho llamados a olvidar las diferencias y los enfrentamientos estériles (frase muy socorrida en el argot político) y lograr la unidad. Seguramente es un llamado entre la clase política en función de la sucesión presidencial.

El presidente apenas el domingo 29, se suma al <Todos somos México> que se promueve en redes sociales, recordando a la fresca consigna del caso aún sin aclarar de <Todos somos Ayotzinapa>.

Se ha dicho que el presidente debería llamar a una gran movilización nacional para dar una respuesta de masas a las ofensivas del imperio. Explotar el sentimiento nacionalista.

Pienso que resultaría interesante verlo, pero creo que hay temor de llamar a la movilización que luego puede pedir la renuncia del convocante. Más aún si se pide la unidad en torno al presidente no a un plan claro que sea paquete completo, que incluya las demandas más sentidas.

En mi opinión, los mexicanos no escatimarán ofrecer apoyo alguno para que el gobierno se sienta respaldado y pueda tomar decisiones en favor de los intereses del país y de los paisanos en los Estados Unidos.

Pero los mexicanos han sabido distinguir que los intereses del país son diferentes. Y que, ante la posibilidad de que el TLC  termine y se promueva un modelo de desarrollo que fortalezca el mercado interno, no se podrán pedir sacrificios adicionales en aras de la vieja historia de que, primero hay que hacer grande el pastel y después distribuirlo.

Por ello, las demandas de no al gasolinazo, al aumento de las tarifas del agua, la luz, etcétera. se mantienen en pie, así como las exigencias de acabar con los privilegios de los gobernantes.

A éstas se suman el reclamo de mejores empleos bien remunerados, justicia expedita, fin de la violencia contra las mujeres, y muchas más que la población defiende y que se han acumulado.

Difícil la tiene un presidente que pide apoyo con un nivel de popularidad del 6.3%, según la encuesta telefónica del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública de la Cámara de Diputados .

En presidente no se debe engañar, como tampoco su “inner”, hacia quien es el apoyo de los mexicanos. En cambio, deben dar muestras de que si quieren contar con el sustento popular para legitimar su gobierno, tienen que escuchar, atender y satisfacer las demandas que han movilizado al país.

Que no salgan ahora con que no será posible debido a los mil millones de pesos con los que la hacienda pública ha anunciado que apoyará a los consulados mexicanos en los EU, para atender a los connacionales con cuyas remesas, por cierto,  han podido sobrevivir muchas familias mexicanas.

Si como recuerda Carlos Slim en su reciente conferencia, no haber visto una reacción de solidaridad y acción de los mexicanos desde el terremoto de 1986 en la ciudad de México como la de ahora, así, con el gobierno, sin él y a pesar de él, la población dará de sí, es más, ya lo está dando.

Acerca del autor

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

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fmora@sociales.uson.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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