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El problema es México, no Trump

POR Luis Alberto Medina

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Estados Unidos es una potencia mundial después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque el bloque entre Reino Unido, Estados Unidos y URSS, (Winston Churchill, Franklin D. Roosvelt y Lósif Stalin respectivamente unidos, una alianza ahorita impensable) derrotó a la Alemania nazi de Adolfo Hitler, lo cierto es que Europa quedó devastada después de la guerra en infraestructura, economía y sociedad. Estados Unidos apoyó a Europa Occidental con el Plan Marshall, durante cuatro años con alrededor de 11 mil millones de dólares. El objetivo de la Unión Americana era reconstruir zonas destruidas por la guerra, eliminar barreras al comercio, modernizar la industria europea y hacer próspero de nuevo al continente para frenar el avance del comunismo que encabezaba la Unión Soviética. De ese momento histórico nacen las Naciones Unidas, el 12 de octubre de 1945, con más de 50 países como participantes. Inicia la era de la diplomacia mundial: un organismo que iba a mediar en materia de seguridad y paz entre las naciones que probablemente esté finalizando.

Apertura económica

Después vendría en los ochenta el neoliberalismo que Margaret Thatcher y Ronald Reagan activaron al permitir la entrada de la iniciativa privada en la compra de empresas y programas del gobierno. Carlos Salinas de Gortari replicó el modelo al vender Teléfonos de México a Carlos Slim, el ferrocarril a la familia Larrea, entre otras acciones. Salinas daría así vida e impulso al Tratado de Libre Comercio para tener una mayor cercanía comercial con la nación americana y que dependemos en casi 80% en nuestra economía abierta. Fue George Bush padre quien ayudó a México a concretar este plan, apoyado después de Bill Clinton, Bush hijo, Obama. La última legalización de latinos, alrededor de 5 millones, que se dio en Estados Unidos fue en 1986, gracias a Ronald Reagan.

Adiós el buen vecino

Hoy Donald Trump ya no quiere ser Roosevelt para salvar a países devastados. El mismo Obama renunció a hacer policía y juez del mundo y no se metió en los conflictos de Siria, sólo como apoyo a rebeldes, y a lo último. Se retiró de Afganistán e Iraq, el fracaso de Estados Unidos que dio origen al Estado Islámico. Pocos le reclamaron a Obama por qué había dejado de ser el país intervencionista. Hoy Trump tampoco quiere ser Bush ni Reagan. No le interesa legalizar indocumentados ni darles trabajo. Ya advirtió el pasado viernes 20 lo que hará: “A partir de ese día primero va a ser Estados Unidos. Cada decisión, sobre comercio, impuestos, inmigración, asuntos exteriores, será hecha para beneficiar a los trabajadores y familias estadounidenses”. Creo que así actuaría cualquier presidente que quiere a su nación. No estoy de acuerdo con Trump, arrebatado, impulsivo, irrespetuoso, un plutócrata al poder, pero él sólo defiende a su nación. Lo que cree que le ha afectado (economía, inmigrantes, terrorismo, y todos sus temas), es lo que tiene que combatir. Lázaro Cárdenas peleó contra Estados Unidos y expropió el petróleo. Unió a la nación contra el imperio yanqui. Décadas después nos acabamos el oro gris y lo llenamos de corrupción.

¿Qué haremos?

Al menos en los últimos 30 años hemos apostado todo a Estados Unidos: Nuestra economía está amarrada al gran vecino. No nos preocupamos por fortalecer relaciones económicas y políticas con otras naciones en Europa, Asia. Nadie ha pensado desde México en hacer mercado en América. En traer más empresas del otro lado del mundo. En México, nuestra clase política gobierna con salarios y privilegios de primer mundo, en un país de tercer mundo. No hemos tenido la capacidad de administrar nuestro petróleo.

Es hora de fortalecer el mercado interno, las empresas mexicanas. De combatir la corrupción. Es tiempo de que el empresariado aporte con responsabilidad social en la creación de empresas. Ciertamente, la era global dicta otro ritmo anti Trump: Libre mercado, alianzas comerciales, políticas, pero Trump ya no quiere eso. Punto. ¿Perderá al largo plazo? No está claro aún.

Mega región, ¿sobre Trump?

¿Cuánto depende la economía de Sonora de Arizona, de Estados Unidos? Nuestra identidad cultural y social está arraigada a la nación americana. Nuestras costumbres y formas de vida se inclinan hacia allá. Es una excelente idea y proyecto la mega región entre Doug Doucey y Claudia Pavlovich, como dijo la internacionalista Rossana Fuentes en Proyecto Puente, pero, ¿Trump estará de acuerdo? No lo creo. ¿Hacia dónde iremos? ¿Hacia dónde voltear?

Columna tomada de El Imparcial.

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es director de Proyecto Puente, noticiero en Internet. Coordinador de Periodismo de la Universidad Kino. Premio Nacional de Periodismo 2014. Corresponsal nacional de Denise Maerker en Atando Cabos.

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luisalberto@proyectopuente.com.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • Sergio dice:

    Me parece muy atinado tu artículo. Realmente tienes razón respecto a Trump y creo no hay nada que reprocharle más que el tema de atacar a los mexicanos y demás latinos. Sin embargo eso deberíamos hacer los mexicanos, luchar por hacer nuestro país grande nuevamente y creo que lo mejor que nos podría pasar es que se terminara el tratado de libre comercio, que al final solo se beneficia a los Estados Unidos de Norteamérica.

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