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En estos momentos, ¿quién habla por la universidad?

POR Felipe Mora Arellano

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Escribo a unas cuantas horas del arribo de funcionarios de la  Fiscalía Anticorrupción a las oficinas del edificio de  la rectoría de la Unison. Se presume que su presencia pudo haberse debido para dar cumplimiento a la denuncia del sindicato de académicos Staus, contra la administración universitaria.

Sin embargo, se desconoce si también existen otras denuncias hechas a esa instancia por los mismos motivos u otros, relacionados con actos de corrupción.

Según un oficio que fue difundido por las redes, firmado por el agente del MP titular de la mesa IV adscrito a la Fiscalía Especializada para investigar hechos de corrupción (FEIHC), y dirigido al director de Recursos Humanos de la Unison, el primero solicitaba al segundo le proporcionara información de Heriberto Grijalva Monteverde, Enrique Velázquez Contreras y Guadalupe Sánchez Soto, rector, secretario general académico y secretaria de Finanzas, respectivamente.

Al parecer los funcionarios de la FEIHC visitaron otras oficinas de la administración, además de las anteriores, una de ellas la de la Secretaría General Administrativa.

En el oficio distribuido por las redes, la Fiscalía solicitó información de los tres funcionarios señalados, a saber: nombramientos, acta protesta, expediente laboral personal, hoja de servicios, constancia de percepciones y retenciones, recibo de nómina, y conceptos como comisiones, apoyos, subsidios, compensaciones nominales, y extraordinarias (conviene ver el tamaño de las percepciones del funcionariado).

Además, pidió todas las declaraciones patrimoniales que hayan emitido y los manuales de Organización y de Procedimientos de la Unison.

La petición debía cumplirse en un lapso de dos horas posteriores a la recepción del oficio. Sin embargo, según una nota el rector indicó que la entrega se cubrirá en un tiempo mayor pues se trata de “miles de documentos”.

Llama la atención que en su denuncia del 16 de enero el Staus pide la intervención de la Fiscalía para que “investigue el adeudo de 145 millones de pesos de la Universidad de Sonora al Isssteson y que indague también la ilegal creación de la Secretaría General de Finanzas de la Unison”.

De ahí que pueda suponerse que, además de la del Staus, existen otras denuncias a la Fiscalía, como la del Dr. López Olivarría del 18 de diciembre de 2015, contra el Dr. Enrique Velázquez por hechos de corrupción.

Tarde o temprano se tendrá más información sobre todas las denuncias que dieron origen a que la Fiscalía Anticorrupción pisara el campus. Y más aún, sobre el resultado de las indagaciones.

Es este, sin duda, un hecho lamentable que no se vivía desde hace muchos años cuando ocurrieron auditorías poco tiempo antes de que entrara en vigor la Ley 4, por 1991.

La presencia de agentes de FEIHC en el campus sorprendió no sólo a los funcionarios universitarios denunciados por corrupción sino a la comunidad, aunque a esta última creo que no tanto en virtud de que desde hace tiempo existen enormes dudas sobre el manejo de los recursos de parte de la actual administración universitaria. Alguien en la universidad comentó, “ya se habían tardado”.

En su intervención al programa Proyecto Puente del viernes 20 de enero, el fundador y exdirector de la Organización No Gubernamental Sonora Ciudadana A.C., señalaba entre otras cosas, la dificultad para que las autoridades de la Unison le proporcionaran información como institución pública que es, escudándose en su idea de autonomía.

En un comunicado el viernes 20 dirigido a las comunidades universitaria y sonorense firmado por el Rector y los tres vicerrectores, se reitera el discurso por mucho tiempo escuchado, de que “la máxima casa de estudio” (o sea ellos) no tiene nada que ocultar”.

Los funcionarios se muestran asombrados e indignados por “el abuso, la prepotencia y el exceso de poder que demostró la autoridad al realizar (la) diligencia…”. Están sorprendidos por “la respuesta tan rápida con que se atendió la denuncia presentada (por el Staus), en contraste por la poca diligencia mostrada para atender la denuncia por fraude interpuesta por la Universidad (o sea por ellos) desde el año 2015, en contra de un integrante de la actual dirigencia del Staus”.

En dicho comunicado se pide a las comunidades visitar una liga donde se muestra la demanda, algo que al parecer  es indebido en virtud que dicha información no debe hacerse pública. El hecho puede dar lugar a que el Staus demande a los firmantes del comunicado.

Para los funcionarios firmantes, la denuncia por corrupción se atribuye también a un hecho coyuntural, como el proceso de nombramiento de rector, con el propósito de influir en él recurriendo a “métodos que lastiman el prestigio de una gran institución”.

No perdamos de vista que esta circunstancia pone en riesgo la aspiración del secretario académico Velázquez a suceder al actual rector y con ello preservar la presencia del grupo actualmente instalado en la administración central.

Así, en el mencionado comunicado ya no se habla más de la violación a la autonomía ni de que los asuntos ventilados sean de competencia interna, según había declarado el rector a los medios. Como señaló el licenciado Marco A. Andrade en su intervención radiofónica el viernes 20 en Proyecto Puente, la autonomía debe entenderse como una atribución de autogobierno pero no como un territorio de excepción. Los funcionarios, dijo,  deben tener claro que el fuero universitario no existe.

Suponiendo pues, que la denuncia del Staus haya dado pie a la presencia de la Fiscalía en la universidad, ello indica que hoy por hoy el sindicato académico es la única instancia que representa un contrapeso al poder y control de la administración universitaria.

Ni el Colegio Académico ni los consejos académicos y divisionales han sido convocados para tratar el caso, en buena medida porque estos responden a iniciativas e indicaciones de las autoridades que los presiden.

La Junta Universitaria sería, quizá, la única que, internamente, podría llamar a cuentas a estos funcionarios para que explicaran por qué el rector no ha mostrado los comprobantes de pago al Isssteson que dice tener, y cómo le permitió crear una Secretaría de Finanzas con enormes facultades que está operando al margen de la ley, según se ha denunciado.

Hasta el momento esa instancia no ha fijado su postura y se duda que lo pueda hacer en virtud del compromiso que algunos de sus miembros tienen  con el rector.

En suma, el alto funcionariado de la Unison está poniendo en riesgo el prestigio de la institución. Su obscuro comportamiento ha traído a la Fiscalía al campus, hecho a todas luces lamentable.

Si, como se dice en el discurso de esos niveles, todo fuera transparente, la Fiscalía no tendría por qué irrumpir en la universidad. Ahora resta esperar los resultados de su trabajo; que paguen quienes algo deban pero que no se negocie la impunidad a cambio de otras cosas.

Mientras tanto ¿quién es en este momento la Unison, quién habla en su nombre? La madre nutricia que es la universidad está urgida de un alimento espiritual e intelectual que  le de fortaleza para transitar en esta penosa circunstancia. Y que por el bien de la institución todo sea iluminado.

Acerca del autor

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

Correo Electrónico

fmora@sociales.uson.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

3 Comentarios

  • Edna Mariana Beltrones Enciso dice:

    La contratación de las hijas, el hermano, la ahijada, el contrato de las celdas solares, la administración de concesión de comedores, los participantes de la Junta Universitaria en la construcción del estacionamiento multinivel, las remodelaciones de jardines y fachada en el “año de hidalgo”, porque es tan difícil decir las cosas por su nombre? Señor Mora, ya Sonora despertó, hablemos de la corrupción de los funcionarios sin darle tanta vuelta: Guadalupe Sánchez, Enrique Velázquez y Heriberto Grijalva

  • Pepe toño dice:

    Cualquier funcionario público por mas trasparente y honesta sea su trayectoria , siempre se intentará desacreditar y ensuciar su imagen ,cuando este pretenda aspirar a una responsabilidad mucho mayor ,la pregunta es porque denuncias en este momento y no lo hicieron cuando detectaron, quizá manejando interés político y querer limpiarle el camino a su propio candidato a ocupar la rectoría .nada de esto empañara la integridad moral , humana del Dr.Enrique Velazquez

  • felipe mora dice:

    Pues no es difícil decirlo, en verdad, usted ya lo escribió, Edna Mariana.
    Lo difícil es probarlo. De ahí que el STAUS, organización a la que pertenezco, haya hecho la denuncia formal y pedido la intervención de la Fiscalía Anticorrupción para que sea ella la que pueda dar cuenta del rosario de cosas que usted ha nombrado. Ahora esperemos que la Fiscalía pueda constatar todas esas sospechas. Gracias por su comentario.

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