Proyecto Puente > Opinión > Urge cambio de sistema

Urge cambio de sistema

POR Luis Alberto Medina

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Una forma de entender a los políticos y gobiernos mexicanos pudiera ser analizando a Joseph Fouché, el llamado genio tenebroso de la política francesa, pieza clave durante la Revolución de ese país y la era de Napoleón, quien perfeccionó el sistema de espionaje político y policía secreta en el mundo. Una forma de gobernar que siguió el PAN en Sonora y el país. Una forma de gobernar que ya cumplió su ciclo de vida, aunque algunos gobiernos y políticos se aferren en sostener.

Me refiero al pensamiento de la clase política de México al que dio vida Plutarco Elías Calles en 1929 con el nacimiento del PRI como sistema político. Fouché fue un sacerdote, maestro de matemáticas. Después se convirtió en diputado comunista radical. Fue conservador y liberal. Sofocó la rebelión del pueblo de Lyon, en Francia, al matar a miles que se oponían a la República. Después intentó crear otra revuelta francesa pero fue llevado a prisión. Un camaleón de la política gala que desde la penumbra, el destierro político de tres años, volvió como espía a la política para ser después ministro de la Policía. Fue su amigo Barras, cuenta Stefan Zweig, en su libro “Fouché, el genio tenebroso”, quien lo rescató y le dio trabajo de espía. Fouché tenía un odio contra los ricos porque eran los que tenían en la Francia de 1700 aplastado al pueblo, pero, después, se convirtió en un político de terror. Dice en su obra Zweig: “Desde que Fouché arrojó el peso desagradable de los principios revolucionarios, se ha vuelto muy ágil. Su amigo Barras no sólo hace transacciones financieras oscuras, sino también negocios políticos sucios. Con toda cautela quiere vender la República por un título de duque y un montón de dinero a Luis XVIII. En esto le estorba únicamente la presencia de colegas decentes, republicanos como Carnot, que siguen creyendo en la República y que no comprenden que los ideales sólo sirven para ganar”. Fouché monta la mayor red de espionaje en Francia que vigila hasta lo que no le afecta. ¿A poco no se parecen a muchos políticos que usted conoce?

Después gran parte de la clase política en México se vendría a alimentar con esa forma de vida que impulsó Carlos Hank González, el maestro y líder del Grupo Atlacomulco: “Un político pobre, es un pobre político”. Eso ha sido: Los ideales, como describe Zweig, sólo sirven en campaña para ganar. Se hacen negocios sucios al amparo del poder y se destruyen a los que intentan hacer bien las cosas. Y es que en México tenemos un sistema con estímulos distorsionados: El que más roba, el más vago y que no se noten sus excesos, es el que avanza y gana puestos.

Se agotó el modelo

Parafraseando a The Economist, cuando le dijo a Enrique Peña Nieto, “no entienden que no entienden”, pero ahora a la clase política de México. El modelo de gobierno priista fue fundado bajo otra época donde se le apostó a crecer como país bajo educación e industrialización. Entiendo que se pensó en formar una burocracia bien pagada para compensar a los buenos funcionarios y evitar el robo, pero no funcionó. Hoy todo este estilo de vida está llegando a su límite. Trabajar en el gobierno y ser político se ve como una forma de escalar a una nueva vida de gozo, privilegio y riqueza que la gran mayoría de los mexicanos no tienen.

En un país donde más de la mitad de sus habitantes son pobres y la mitad es pobre en extremo, donde la gasolina impacta de manera sistemática, cuando esto traerá una afectación en toda actividad y la principal será en la economía familiar, no se puede seguir sosteniendo los privilegios de los gobiernos. Desde viáticos sin reportar, vales de comida, gasolina, sueldos mensuales de delegados, ministros o diputados que mantendrían un año o más a una familia, presupuestos sin control que permite repartición discrecional.

Sonora primer paso, pero…

La decisión de la gobernadora, Claudia Pavlovich, de recortar su salario, proponer una reducción de 550 millones de pesos al presupuesto estatal, recortar plazas de mil 500 trabajadores, contrasta con el peñanietismo insensible. Pareciera que hay dos PRI en México. Reconocemos la medida. Un discurso que no se había visto en ningún otro gobernante: Proponer reducir hasta 50% el presupuesto a partidos, los que todos quieren. Pero aún hay mucho más de donde se pudieran hacer ahorros. El presupuesto estatal es de más de 50 mil millones de pesos. 550 millones de pesos es un buen comienzo, pero, ¿a poco no hay más de dónde ahorrar y recortar dinero?

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es director de Proyecto Puente, noticiero en el 91.5 FM Radio Fórmula Sonora. Coordinador de Periodismo de la Universidad Kino. Premio Nacional de Periodismo 2014. Corresponsal nacional de Denise Maerker en Atando Cabos.

Correo Electrónico

luisalberto@proyectopuente.com.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • Fer1984 dice:

    Vamos postulando a datitos duros para un cargo publico para que nos enfilemos a un sistema igualitario y de alta moralidad, solo que si llega a ganar tendra que ser lo que mas odia: Un politico

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *