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¿Ustedes, qué hubieran hecho?

POR Nicola Origgi

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Después de casi de una semana de protestas por el aumento al precio de la gasolina, el presidente Peña regresó bien bronceado de sus vacaciones en Mazatlán y dio un mensaje a la población, explicando las razones del incremento.

Después de habernos augurado, deseado -cortés como siempre- un feliz año, Peña nos explicó que ese incremento se debe a la subida de los precios internacionales del petróleo y, que, de no implementarlo, eso hubiera traído consecuencias mucho más graves.

Durante su mensaje, Peña preguntó, buscando un entendimiento y una muestra de empatía por parte de sus gobernados lo siguiente: “¿Qué hubieran hecho ustedes?”.

Al igual que muchos mexicanos más, yo también me dediqué a hacer mi lista de lo que hubiera hecho. Nada trascendental, bastante sencillo y relativamente claro: gobernar en el supremo interés de la nación, justo como manda la toma de protesta.

No es sorpresa que el tema se haya vuelto trending topic en redes sociales.

Es una muestra más que la molestia entre los mexicanos -sobre el desempeño del gobierno- ha alcanzado un nivel jamás visto en la historia reciente del país.

Parece que el país legal – gobierno e instituciones – hayan decidido a propósito desentenderse y alejarse del país real – los ciudadanos.

Pues aquí va mi listado, que por supuesto no ha sido leído ni será leído por Peña.

1.-Evitar que el endeudamiento en dólares subiera en menos de cuatro años del 10% al 30% del total.

2.- Racionalizar el gasto público, evitando precisamente que la deuda incrementara 10 puntos del PIB en solo cuatro años de administración.

3.- Un recorte de gastos generalizados sobre programas que de “sociales” no tienen absolutamente nada, redirigiendo el recurso liberado a incentivos para los negocios, especialmente pequeñas y medianas empresas. Aplicar el modelo que ha hecho de Italia la 5ta potencia industrial: creación de “distritos productivos” con fuerte especialización.

4.- Incentivar y proteger el ahorro familiar, eliminando la imposición sobre la generación de ingresos por ahorros dentro del sistema financiero.

5.- Poner las condiciones para que los pequeños y medianos negocios pudieran prosperar y crear empleos a través de simplificaciones en las regulaciones, incentivos fiscales serios y en general un clima de negocios más favorable.

6.- Introducir una cláusula de supremacía sobre el presupuesto de los estados, con la finalidad de evitar el endeudamiento excesivo.

7.- Sistema de rendición de cuentas real dentro de la administración federal: tolerancia cero sobre corrupción. Por supuesto, el ejemplo tiene que venir desde lo más arriba (familia, círculo más cercano y presidente).

8.- Tratar a mis ciudadanos como adultos con una comunicación cercana, basada en realidad y empatía.

9.- Introducir mecanismos de racionalización de la demanda en los servicios erogados por el estado: luchar en contra de los despilfarros.

10.- Liberalizar el precio de la gasolina, pero habiendo preparado antes al mercado: inversiones estratégicas en refinerías, infraestructura, etcétera, quizás en un contexto mundial mejor.

11.- Educación, educación yeEducación: es la clave para incrementar la productividad que será la base para innovar e incrementar salarios.

12.- Hacer emerger el sector informal con un plan de incentivos muy sólido. En resumen: todos pagan menos impuestos, pero todos pagan impuestos.

Y por supuesto, no nombrar en posiciones claves a personas que vienen a aprender y cuya calidad más relevante es el cuatismo.  Otra vez Peña perdió la ocasión de hacerlo.

Y hablando de lo que Peña aún puede hacer: demostrar un mínimo de empatía con sus gobernados –no, exigírsela- con medidas de austeridad como evitar bonos millonarios navideños, no asignar vales de gasolina…

México vive una crisis grave: la confianza hacia las instituciones está en niveles ínfimos.

Toca a quien ha sido elegido para gobernar tomar las acciones necesarias para recuperar un mínimo de confianza y acercarse al país real. A él sí le toca demostrar empatía hacia una ciudadanía desilusionada, cansada, preocupada, agobiada por el futuro y molesta. No le corresponde exigirla.

Acerca del autor

Nicola Origgi es consultor de Marketing 2.0, instructor de Educación Ejecutiva en el ITESM.

Correo Electrónico

nicola.origgi@gmail.com

Twitter

@Nicola_Origgi

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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