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15 datos sobre Santa Claus

POR Redacción

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Un amistoso y rechoncho hombre de frondosa barba blanca viene montado en su trineo de renos para repartir obsequios a los niños del mundo. Nadie sabe exactamente cuándo ni dónde nació ese viejo bonachón, pero sí su leyenda.

La historia de Santa Claus comenzó en el siglo 3 con Nicolás de Myra, un santo obispo nacido en Patara de Licia, antigua ciudad en Asia Menor, que pasó su vida repartiendo su fortuna a los más pobres.

A través de los años se le han añadido nuevas características hasta convertirlo en lo que conocemos hoy, pero vale la pena que te sumerjas en las leyendas e historias que hay en su origen.

Viajaba en caballo antes de viajar en trineo
Cuentan que cuando Santa repartía sus regalos a los niños, lo hacía en un corcel gris volador de ocho patas, igual que el enorme corcel Sleipnir que montaba el dios nórdico Odín.

Según la leyenda, en ciertas fechas los niños dejaban por las noches sus zapatos cerca de la chimenea con zanahorias y heno dentro para alimentar al corcel y en agradecimiento Odín les dejaba un obsequio.

Usaba, antes del gorro, mitra de Obispo
El grande y colorido gorro de Santa es uno de sus símbolos más característicos, pero no siempre fue parte de su atuendo. El santo obispo Nicolás de Myra dedicaba su vida a ayudar a los pobres y vestía una capa roja, mitra y cayado dorado, como los obispos de aquella época.

Fumaba pipa holandesa
Después de hacerse popular en todo el mundo, muchos dibujantes y escritores trataron de darle vida a Santa. Uno de ellos fue el famoso escritor Washington Irving, quien en su satírica Knickerbocker’s history of New York” dio vida a un enano holandés que fumaba pipa de arcilla.

Era un gnomo enojón
Antes de convertirse en el amistoso personaje con capucha y botas hasta las rodillas que carga un saco de juguetes, Santa Claus fue un gnomo barbón, de piernas cortas y cara enojada.

Los gnomos eran enanos fantásticos encargados de cuidar la tierra y los tesoros, y aunque a menudo eran malvados y castigaban a las malas personas, también eran conocidos por recompensar a los bien portados con obsequios.

¡Estaba delgado!
Hasta finales del siglo pasado, Santa solía ser representado como una figura estilizada con ropaje lujoso.

Coca-Cola lo retrató como es ahora
En la imagen contemporánea de Santa, la compañía Coca Cola tuvo mucho que ver. Para su campaña publicitaria de 1930, la compañía anunció en una revista una foto de un Santa Claus en un centro comercial escuchando las peticiones de los niños. Nadie se imaginó que la idea sería un éxito y surgiría el Santa más alto, gordinflón y canoso con el que todos nos encariñamos.

Tiene otros nombres
Quizá en México lo conozcamos como Santa Claus, pero en el mundo se le llama diferente: Papá Noel en España; el Padre de la Navidad, en Gran Bretaña, y Sinterklaas, en los Países Bajos, por ejemplo.

Dependiendo de las tradiciones de cada región, Santa ha ido cambiando sus nombres, pero su imagen es la misma en cualquier lugar.

En la época victoriana dejaba el regalo en un calcetín
Dejar los regalos bajo el pino no siempre ha sido el modus operandi de Santa. Cuenta la leyenda que San Nicolás se conmovió al pasar delante del hogar de un hombre muy pobre y decidió arrojarle un puñado de monedas por la ventana que casualmente cayeron dentro de los calcetines que el hombre tenía colgados en la chimenea.

La tradición se esparció, pero poco a poco fue dejándose a medida que los regalos se hicieron más grandes y pesados.

Vive en distintos sitios
Todos nos hemos preguntado alguna vez si Santa es el mismo en todos los países, si habla todos los idiomas y si conoce todas las culturas. San Nicolás es muy venerado en distintas partes del mundo, especialmente en Europa del Este, Europa Occidental y América. Sólo en Gran Bretaña hay más de 500 iglesias que llevan su nombre.

Distribuía los obsequios la noche del 5 al 6 de diciembre
Cuesta trabajo imaginarlo, pero hubo una época en que los niños recibían regalos en dos fechas diferentes alrededor de la Navidad.

Durante la Edad Media, cada 5 y 6 de diciembre, los niños recibían obsequios en honor a San Nicolás y cada 25, regalos por la Navidad.

Fue hasta la popularidad de la celebración del nacimiento del niño Jesús, que Santa decidió sumarse y entregar regalos el mismo día.

Resucitó a tres hermanos martirizados
La resurrección de tres niños hizo que a San Nicolás lo nombraran el santo patrón protector de los niños. Cuenta la historia que San Nicolás iba de viaje cuando se detuvo a descansar en una posada y mientras dormía soñó que tres hermanos habían sido asesinados por el posadero. Al despertarse, encaró al encargado salvando a los niños.

Ayudó a casarse a tres hermanas sin dote
Una de las historias más conocidas de San Nicolás fue el caso de un hombre muy humilde que no podía casar a sus hijas porque no tenía suficiente dinero.

Al enterarse, decidió ayudarlas tirando tres bolsas de oro a través de la ventana de la casa, que cayeron dentro de un calcetín que las jóvenes colgaban frente a la chimenea.

Fue llamado “obispo de los niños” y “niño obispo”
Desde los 19 años de edad, San Nicolás fue nombrado sacerdote y rápidamente fue subiendo de posición hasta llegar al obispado. El Obispo Nicolás fue conocido por todo el pueblo por su generosidad a los pobres, su amor por los niños y su preocupación por los marineros y sus barcos.

Vestía de blanco y regalaba juguetes y fruta
Una de las tradiciones más antiguas en países como Holanda, Suiza, Austria y Alemania, era la extensión de una sábana blanca en el salón de la casa para que San Nicolás arrojara dulces y frutos secos sobre la tela.

Se dice que después averiguaba si los niños se habían portado bien y esa misma noche volvía por encima de los tejados a regalarles obsequios camuflaje de forma divertida e ingeniosa.

Además de Santa, también regalaban juguetes otros personajes
Aunque no son tan famosos como Santa, a lo largo de los años por Europa surgieron otros personajes amistosos con la intención de premiar a los niños en el solsticio de invierno.

Dependiendo de las historias y leyendas locales de cada región, surgieron gnomos, brujas buenas como la italiana Beffana, los generosos abuelos alemanes Berchta y Knecht Ruprecht y el Padre Invierno nórdico.

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