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Estupidez constitucionalista

Imagen: Internet

POR Nicola Origgi

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Carlo Cipolla fue un académico italiano de renombre y prestigio, quizás de los más grandes expertos de historia económica.

Con un enfoque humanista y original, Cipolla estudió con profundidad y rigor las causas que han provocado determinadas situaciones económicas y sociales a lo largo de la historia: memorable, entre sus muchos trabajos, fue su análisis de la evolución demográfica del mundo, ligada, según Cipolla, a la disponibilidad de energía.

Sin embargo, la obra más conocida de ese estudioso italiano ha sido un celebre, brillante y divertido ensayo sobre la estupidez humana.

Según Cipolla, el estúpido no es ni un torpe ni un tonto y menos aún un ignorante o un inculto. El estúpido, plantea el italiano, es alguien que“causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener de ello ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso.

Sin duda, Cipolla hubiera asistido divertido a las labores de la Asamblea Constituyentes de la CDMX, de donde hubiera cortado mucha madera para su celebre ensayo sobre la estupidez. Los ejemplos abundan a lo largo de todos los grupos partidistas.

Entre las perlas de esa Constitución, destaca el Artículo 21, Inciso C, Fracción 7 y 9, que contempla que la plusvalía de un inmueble es parte de la riqueza pública del gobierno de la Ciudad de México y que dicho gobierno podrá instrumentar las herramientas necesarias para “recuperarlas” en beneficio de las acciones sociales que considere implementar.

En otras palabras, si un capitalino compró una casa por un millón de pesos y al siguiente año vale dos millones de pesos, la plusvalía generada, equivalente a un millón, podrá ser “recuperada” por el fisco del gobierno de la CDMX ya que, según el proyecto de constitución, esa no es propiedad del dueño de la casa sino “social”. Eso se aplicaría, independientemente de que la persona decida vender al bien raíz.

Básicamente, comprar una casa ya no será una inversión ya que la rentabilidad esperada, que se llama plusvalía, será “recuperada”… mejor dicho, ¡expropiada por el gobierno de la CDMX!

Comprar una casa o hasta sólo tener una casa se volverá una carga fiscal insoportable que, ya en un corto plazo, eliminará y aniquilará el patrimonio de decenas de miles de familias. ¿Quién querrá conseguir una hipoteca para pagar impuestos y no ver ningún retorno sobre la inversión realizada?

No hay duda de que lloverán amparos que atascarán al Poder Judicial.

Sólo un estúpido, usando el sentido que nos enseñó Cipolla, no entendería que de esa idea todos saldrán perdiendo, incluso quienes la plantearon y la están promoviendo (PRD y Morena):

* Los bienes raíces verán su valor desplomarse a niveles ínfimos: ¿Quién querrá comprar algo sin tener un retorno y, peor aún, metiéndole dinero a cambio de nada cada año? Lloverán los amparos y los embargos: ¿quién querrá comprar un bien amparado o embargado? ¿Quién podrá vender un bien embargado?

* ¿Quién haría mejoras a su casa si no se traducirán en un incremento de su valor?

* La incertidumbre y el miedo a la expropiación afectarán a todo el entorno de los negocios en la CDMX. ¿Quién en su sano juicio invertiría bajo esas condiciones? El precedente es grave.

* Alguno que otro gobernador igual de estúpido, siempre según el sentido de Carlo Cipolla, podría sumarse a esa iniciativa. ¿Algún inversionista nacional o extranjero querrá invertir en México con esa incertidumbre y falta de respeto a los derechos de propiedad? Probablemente no.

* La plusvalía que el Sr. Mancera pretende capturar desaparecerá casi al instante ya que el valor de los bienes raíces, con toda probabilidad, se desplomaría al aprobarse ese artículo.

* El dinero que se pensaba “recuperar” a través de ese aborto fiscal será muy limitado, si es que alguno. Incluso la CDMX terminaría perdiendo dinero ya que los negocios se alejarían rápidamente y es probable que se agrave la crisis que estamos viviendo.

* Las ambiciones presidenciales de Mancera y probablemente de Morena evaporarían: necesitan ampliar el consenso a la clase media y nadie en su sano juicio querrá votar por personas que “recuperaron”, o mejor dicho robaron, su plusvalía y su patrimonio. Los grupos populares tampoco verán los beneficios esperados, simplemente porque no habrá plusvalías que recuperar y por ende, prebendas que repartir, por lo que hemos mencionado.

Me sorprende, en el momento en que escribo (03-12-16), que ni el PAN ni el PRI y menos el Panal hayan fijado y comunicado de manera pública una postura. Quizás porque a Cipolla le faltó mencionar algo: la estupidez es contagiosa.

Acerca del autor

Nicola Origgi es profesor de Marketing 2.0 en la Vicerrectoría de Educación Continua del Tecnológico de Monterrey.

Correo Electrónico

nicola.origgi@gmail.com

Twitter

@Nicola_Origgi

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

2 Comentarios

  • Gabriela gradilla esparza dice:

    Excelente artículo Nicola!!

  • Adrián Martínez dice:

    Tanto el PRD como MORENA están cavando su tumba política porque no sólo joden a todos los capitalinos que tenemos una vivienda;se joden así mismos como acertadamente dice Nicola Origgi al desplomar el valor de la vivienda en la ciudad. El caos que vendría derivado de esto sería épico y al parecer no lo han pensado ó no les importa a los muy “estúpidos”.

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