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¡Que se vayan todos! Ante la peste, desobediencia civil

Imagen: Internet

POR Aaron Tapia

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“Fernando, está habiendo muertos en Plaza de Mayo”, le avisó por teléfono Carlos Maestro, líder de los senadores radicales. No, a mí nadie me informó eso ni mis funcionarios de Interior ni el jefe de la Policía Federal, se defendió Fernando de la Rúa.

“La televisión está diciendo que hay muertos”, replicó Maestro. La televisión dice muchas cosas que no son ciertas, contestó el Presidente.

“Me parece que esta vez es cierto porque están mostrando imágenes de personas caídas”, se escuchó del otro lado del teléfono.

En una llamada posterior, el Senador le dijo: “Presidente, le doy un consejo: ponga su renuncia a disposición del Congreso”. “Si no queda otra solución, lo voy a hacer”, contestó, y redactó su renuncia a mano después de las seis y media de la tarde. Cuando se quiso ir de la Casa Rosada, el jefe de la Casa Militar le advirtió que no podía salir en auto, y que un helicóptero lo esperaba en el techo, apenas sin posarse sobre la estructura de la casa. Abajo, la gente aplaudía al ver pasar el helicóptero.

En su libro Doce Noches. 2001: el fracaso de la Alianza, el golpe peronista y el origen del kirchnerismo, el periodista Ceferino Reato, relata estos instantes previos a la renuncia de De la Rúa.

Fernando de la Rúa, quien ganó las elecciones de 1999 en Argentina, recibió una severa crisis económica, desatada por los altísimos niveles de corrupción y ostentación de políticos y empresarios favorecidos por estos, pero decidió continuar la política neoliberal y de simulación de Menem, al punto de volver a nombrar a Domingo Cavallo (uno de los políticos con la peor reputación) como ministro de Economía.

En los días previos al fatídico 21 de diciembre de 2001, Cavallo impuso el “corralito” que impedía a la gente sacar los ahorros de los bancos, desatando las grandes manifestaciones con la consigna ¡que se vayan todos! los saqueos y la huelga general, fue el punto de inflexión donde terminó de estallar el enorme hartazgo ciudadano. Lo que orilló a De la Rúa a dimitir al cargo presidencial y unos días más tarde renunció todo el gabinete presidencial.

Albert Camus, en su novela La Peste nos narra la historia del pueblo de Orán cuando repentinamente se llena de una plaga de ratas que van contagiando a la población. Al principio, las autoridades buscan crear la percepción de que la aparición de ratas es algo aislado, pero ante la abrumante cantidad de casos, la realidad acaba por imponerse (aún no empiezo a hablar de Sonora).

Frente a los estragos de la peste y la inacción de las autoridades, Orán se da cuenta que se necesita a sí. La salvación de Orán no reposaba en una receta médica, ni en la fe ni esperanza benefactora de un ser todo poderoso, sino en la resistencia y rebelión ciudadana: la solidaridad.

Para los pobladores de Orán la única salvación ante las ratas fue el fortalecer al humano, ni la fantasía de una divinidad ni las utopías ideológicas harían frente para acabar con la devastadora peste de las ratas.

La desobediencia civil es un acto de solidaridad ciudadana contraria al poder y es un bien social. No suele gustar por sus posibles consecuencias negativas (violencia, asesinatos, robos). Sin embargo, puede ser un ingrediente necesario cuando el incordio de la sociedad, aturdida por el mal uso del poder, por los hurtos, por la corrupción y por la impunidad, busca modificar las enfermedades sociales generadas por políticos incompetentes y ladrones. Al fin y al cabo los grandes cambios vienen acompañados de una fuerte sacudida.

Si el poder del gobernante emana de la voluntad del pueblo de elegirlo, ¿por qué hemos renunciado en retirarle ese otorgamiento de poder por su mal uso e incumplimiento?

Henry David Thoreau dictó una conferencia en enero de 1848 sobre los derechos y obligaciones del individuo en relación con el gobierno, misma que se publicó́ un año más tarde bajo el nombre Resistencia al gobierno civil (en español Desobediencia civil).

Thoreau expresó que la desobediencia civil corresponde a diversos ámbitos, entre ellos, la ética. Nos dice que diferir, disentir, protestar, no acatar órdenes inapropiadas y lo que más les duele, no pagar impuestos ni servicios proporcionados por el estado, es derecho y privilegio del ser humano, cuando los gobiernos no cumplen su parte del contrato social.

La solución está en nosotros mismos (ciudadanos). En ejercer una obstinada resistencia y solidaridad. La peste de la corrupción, la incesante y sistemática violación de los derechos ciudadanos, el cúmulo de humillaciones, latrocinios, desfalcos, ineptitud, simulación y ausencia de justicia, ha contagiado y dañado severamente el tejido social de nuestra ciudad, estado y país entero.

Vivir, sentir, sufrir en México y mantener a esta pesada e inepta clase gobernante, tácitamente (como a los argentinos) nos avala como un acto ético y necesario la desobediencia civil, porque el remedio no se encuentra en pócimas mágicas o en seguir depositando las esperanzas colectivas en los “superhombres y mujeres maravillas” que aparecen en cada proceso electoral, y que sistemáticamente nos han decepcionado y traicionado, sino en nuestro propio empoderamiento.

Los argentinos dieron un gran paso y nos dieron un monumental ejemplo de solidaridad y acción ciudadana, pero les falló en no dar la última estocada, ese álgido toque que los mexicanos no deberíamos de pasar por alto, el construir mecanismos sociales que obligue a las propias instituciones de democracia burguesa a una intensa búsqueda de fórmulas que le permitan estabilizar la situación para que, como en la novela de Albert Camus, evitar que las ratas se sigan proliferando.

Aarón Tapia ha participado en radio como productor y conductor del programa de diversidad temática Ensalada de Tópicos. Contacto: ensaladadetopicos@gmail.com Twitter @naranjero75

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Aarón Tapia ha participado en radio como productor y conductor del programa de diversidad temática Ensalada de Tópicos.

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Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

9 Comentarios

  • Walter Gabriel Rise dice:

    Soy argentino y vivo en Argentina, leí tu artículo y me resultó muy bueno. México y Argentina, a pesar de encontrarse en los dos extremos de Latinoamérica son países muy parecidos, ya que nos aquejan los mismos problemas: la corrupción política, la pobreza, la inseguridad, el narcotráfico, etc. y creo que también la falta de compromiso de la sociedad con ellos mismos y con nuestras naciones, ya que se están naturalizando cosas que no son naturales como crímenes, estafas como las de los gobernadores de Veracruz y Chihuahua, en México, o estafas en la obra pública argentina, en provincias como Santa Cruz de donde provenía el matrimonio presidencial que dejó a la Argentina de rodillas. No se si estás de acuerdo, pero México está al borde de una conmoción similar a la de 1910. Argentina no lo está porque el peronismo (el equivalente al PRI en Argentina) perdió las elecciones en noviembre del año pasado y Macri, a pesar de todos los errores, de las marchas y contramarchas está tratando de arreglar el caos que dejaron los Kirchner. Esta situación no va a arreglarse pronto, va a pasar tiempo antes de que volvamos a estar igual que en 2004, un año relativamente bueno para mi país. Pero México está sobre un polvorín, la conmoción se siente en el aire. La sociedad está despertando poco a poco y cuando despierte “AGARRATE CATALINA”. Disculpame lo que voy a decir, pero creo que es un mal necesario. México, al igual que Argentina y muchos países de Latinoamérica necesita cambios profundos y la única manera de que cambie, desgraciadamente, es mediante una conmoción que le haga un “click” en la cabeza de la sociedad, que la haga recapacitar y darse cuenta que la situación en la que se encuentra es insostenible. Mi país necesitaría lo mismo, pero todavía no es hora. Pero México, a mi juicio, está harto y cuando despierte… Ojalá no sean como fuimos nosotros y lleguen hasta el final. Lo último que te voy a decir, no permitan que el HDP de Peña Nieto venda la joya de la abuela más preciada, PEMEX. Saludos desde Argentina y toda la suerte de mundo para ese pueblo tan hermoso.

  • Jorge dice:

    Excelente aaron

  • Lorenza dice:

    Ya es justo y necesario que los ciudadanos nos pongamos las pilas y un alto a tanta corrupción…………..bun analisis

  • Gaby dice:

    Solidaridad y acción ciudadana, exacto!!! eso, es lo que nos falta a los Sonorenses. buen punto

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