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De cómo un medio puede convertirse en fin. Los retos para la Unison

POR Felipe Mora Arellano

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Dentro de unas cuantas semanas la Junta Universitaria (JU) de la Unison dará a conocer la convocatoria para la elección de rector. En esta se establecerá el procedimiento y el calendario para tal fin.

El medio (la convocatoria) puede ser a su vez un fin, si se la ve como un mecanismo que promueva la participación de la comunidad universitaria y marque una ruta para que la elección sea más incluyente, abierta y representativa.

De esa manera, el procedimiento o medio empleado, sería un propósito que contribuiría a mejorar la calidad de gobierno de la universidad.

Si la universidad pública es un asunto trascendente, como lo escribe Humberto Muñoz García, http://campusmilenio.mx/index.php?option=com_k2&view=item&id=5138%3Aretos-academicos-y-politicos-de-la-universidad-publica&Itemid=140, sociólogo de la UNAM y  miembro de la JU de la Unison en el periodo 1997-2008, la Universidad de Sonora forma parte de ese tipo de asuntos.

A propósito de los tiempos de cambio que vienen para la Unison, conviene detenerse en la interesante reflexión de Muñoz García –ex director del Centro de Estudios sobre la Universidad, en la UNAM.

Las universidades públicas, sostiene, tienen múltiples presiones que las obliga a transformarse institucionalmente para sortear dos tipos de desafíos: académicos y políticos.

Entre los primeros señala el campo de la pedagogía y la didáctica, sobre el cual se pregunta acerca de las condiciones y características de quienes ejercen el magisterio para encarar un entorno cada vez más dominado por las tecnologías de la información y la comunicación. De pensar y desarrollar una educación que forme personas autónomas, críticas y reflexivas.

Otro desafío es el de la necesidad de cambiar los sistemas de evaluación y que los profesores e investigadores de carrera brinden más tiempo a los alumnos. El prurito por “publicar o perecer” (la economía de los puntos) no solo desatiende a los estudiantes sino que hizo bajar la calidad de la investigación y aumentó la simulación.

Asimismo, destaca el problema de la deserción escolar que produce en los alumnos y sus familias, efectos negativos y frustraciones, y la necesidad de atender ese problema complejo en vista de su multicausalidad.

Ni qué decir del tan trillado asunto de la calidad educativa que no deja de aparecer en informes y discursos institucionales. Muñoz García advierte de la importancia de su definición ligada a los resultados para disminuir la desigualdad social y cultural, y la exclusión. Que auspicie la participación social, indica, que trasmita a las nuevas generaciones el valor de la libertad y la importancia de vivir en una sociedad democrática.

Y algo central en su reflexión: que la calidad de la educación se traduzca en enseñar y cultivar las humanidades para todos y convencer para que una definición que contenga estos elementos sea aceptada en nuestro medio institucional.

Muy ligado a lo anterior está el quehacer científico, campo que está dominado por dos tendencias. La que piensa que se debe hacer ciencia para fines del mercado, y la que considera que debe atender los fines de desarrollo con bienestar. Como humanista que es, Muñoz apuesta por la segunda.

En lo que se refiere a los retos políticos, Humberto Muñoz, también ex Coordinador de Humanidades de la UNAM,  señala el de la lucha por la defensa de la autonomía universitaria. Las políticas educativas y los cambios jurídicos representan amenazas constantes que la afectan.

Otro reto es el de contar con un gobierno universitario al servicio de la academia, eficaz y eficiente en su administración, capaz de tomar decisiones que produzcan acciones colectivas vinculantes al conjunto de la comunidad, en torno a los fines y propósitos de la institución.

En este tenor, considera como prioritario restarle grados al centralismo del gobierno universitario, que repercute en la subordinación de las autoridades locales a las rectorales. La descentralización va junto con la desconcentración administrativa.

Combatir el burocratismo y restarle poder y privilegios a las burocracias es, sostiene, un reto que requiere medidas urgentes. Muchos de los criterios de la burocracia, apunta, perturban el buen quehacer cotidiano de los académicos y por ello es un desafío cambiarlos.

Las reglas secundarias e instrumentos de medición desvían el cumplimiento de las actividades sustanciales de la universidad. El reto que señala es cambiar el régimen de trabajo productivista y contraproducente a la innovación y a la creatividad, contrario al vínculo de la relación investigación-docencia.

Otro reto político es la necesidad de que la universidad avance en la recreación de la esfera pública y forme parte de la opinión pública. Valorar con más fuerza el trabajo de los académicos que se dirigen a las audiencias públicas, a través de los medios.

Lo que le daría visibilidad y confianza a las tareas universitarias para que las universidades aumenten sus bases ciudadanas de apoyo, ganar prestigio, recibir recursos y alcanzar estabilidad política.

Finalmente pero no menos importante, está el reto de estrechar los lazos del gobierno universitario con su comunidad y los de la universidad con la sociedad.

En este tiempo de cambio que ha iniciado, conviene que en la Unison se promueva la reflexión; que el máximo órgano asuma estos nuevos retos y no se tome la nueva elección como un trámite que cubrir.

Ninguno de los desafíos señalados por Humberto García nos son ajenos; es más, muchas de las condiciones que señaló se viven dramáticamente en la Unison. La JU, sin duda, sabe de algunas y podría saber más si se acercara a la comunidad.

Una señal importante sería que el medio (la convocatoria) para llamar a la elección,  sea un fin que contribuya al enriquecimiento de la universidad pública en las tareas y desafíos que tienen estas instituciones.

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora. fmora@sociales.uson.mx

Acerca del autor

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

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COMENTARIOS

1 Comentario

  • Francisco Gonzalez dice:

    Muy de acuerdo con lo que expone Muñoz García y proyecta para la UNISON Mora Arellano.
    De cualquier maner,a me pregunto sobre la trascendencia, si la hay, de los intelectuales en el quehacer y pensar político de su comunidad.

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