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La cultura del: consumo luego existo

POR Aaron Tapia

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El título de esta columna es una mutación ideológica del pensamiento del filósofo francés, padre del movimiento racionalista, René Descartes, que reza: “Pienso luego existo”.

Y se desprende de manera acomodaticia por el modus vivendi de la sociedad actual: “Consumo luego existo”.

En estos tiempos, donde el éxito es medido por la acumulación material y la personalidad es desarrollada a través de espejismos e imágenes confeccionadas por diseñadores de moda, lo cual es ejecutado por mercadólogos que paradójicamente nos despersonalizan, volviéndonos solo un envoltorio de mercancía.

De esta manera se ha consolidado como nunca en ningún pasaje del tiempo, el más grande conquistador de la historia, provisto de gran adaptabilidad a cualquier cultura, nacionalidad, religión o raza, que ha convertido a la gente en sus fervientes discípulos.

Este gran conquistador se llama Don dinero. Personas que no creen en el mismo Dios o que no comparten la misma ideología política, sí convergen en el mismo amor por este conquistador.

Nadie podrá negar que el dinero es uno de los más grandes inventos del humano que, junto a Internet han sido las invenciones que más han conectado y globalizado al mundo. Porque el dinero es más liberal y flexible que el lenguaje, las leyes, las creencias religiosas, los hábitos sociales y los códigos culturales.

El dinero es el único medio de confianza creado por los humanos que puede dirimir casi cualquier antagonismo cultural y no discrimina la raza, la religión, el género, la orientación sexual, o la edad.

Estos principios han permitido que entre extraños cooperen de manera efectiva en el comercio y la industria. Pero esos principios que nos han facilitado enormemente la vida tienen su lado oscuro.

Cuando todo es convertible, y cuando la confianza depende del valor monetario, esto corroe la moral, la ética, las relaciones íntimas o cualquier valor humano y los sustituye por las frías leyes de la oferta y la demanda. Eso que ha creado la fantasiosa mercadotecnia del ego y de la aspirina para la falta de autoestima: Los VIP (“Very Important Person”), una burbuja de espacio insular que crea la falsa concepción de superioridad, lo que permite el éxito social del VIP es esa misma concepción de que el mundo mejora cada vez que se construye una barrera, donde todos los símbolos de igualdad y solidaridad han sido mutilados por la oferta y la demanda.

Ha sido así entonces, como el dios mercado se ha reafirmado como nunca a favor del gran conquistador don dinero y en contra de la humanidad, el mercado se ha convertido en el regidor de estilos de vida, nos dirige hacia las tendencias que debemos adoptar, nos está causando graves problemas ecológicos, ha fomentado la competitividad sin escrúpulos y nos ha vuelto esclavos del consumo.

Nos atrevemos a emitir juicios morales de personas según su apariencia y su estatus socioeconómico, el famoso ¿cuánto tienes?, eso vales.

La globalización actual (la impuesta por los vecinos del norte a través del sistema económico llamado neoliberalismo) es otra gran cómplice del mercado, ha ido contra natura de su misma definición y en vez de multiculturizarnos para retroalimentarnos de las demás culturas, ha jugado a favor de aplicar una hegemonía de la cultura gringa, el “american lifestyle” que se ha esparcido en la mayor parte del orbe.

Ante esto, los mexicanos hemos perdido identidad cultural y suspiramos y aspiramos al modo de vida americano, si está dicho o escrito en inglés es “mejor”, hay que estar actualizados y globalizados.

¿Y cuál es la máxima del estilo de vida americano? ¡El consumo! Si no eres capaz de poder adquirir ciertos artículos y marcas que, lejos de ser necesarias sí te proyectan una imagen de un ser sofisticado, ¡no existes! Y claro, estos productos tienen fecha de caducidad muy corta y nuestro deber es estar adquiriendo el modelo más reciente porque si no, estás obsoleto.

Como lo ha dicho el expresidente de Uruguay -José Mujica-, reconocido y admirado en todo el mundo por su gran austeridad: “Cuando compramos cosas materiales, no las compramos con dinero, la compramos con tiempo de nuestra vida…”.

En mi opinión, con este pensamiento, Mujica da en el clavo en la parte medular de nuestro modo de vida actual, una sociedad enajenada con muchas horas de trabajo y aun así temerosa de perder su empleo por miedo a perder la capacidad de consumo y no ir acorde de lo que todos y todo el día el mercado por medio de su herramienta favorita la publicidad a través de los diferentes medios de comunicación nos dice que es lo que debemos consumir.

Esto ha dado como resultado una sociedad enferma en muchos sentidos, hemos perdido la capacidad de darle el verdadero valor a lo que realmente nos hace felices.

Y eso que nos hace realmente felices no tiene ningún valor monetario, no se cotiza en la bolsa de valores, es meramente de sentido común (sentido que cada vez es menos común): hacer lo que nos gusta hacer, pasar más tiempo con la gente que amamos y nos hace sentir bien, profundizar más en los temas de la vida para conocerla más y disfrutarla mejor, gozar y conectarnos con la naturaleza.

¡Ojo!, este texto no es una apología en pro de la holgazanería ni de renunciar en su totalidad a lo material, ni propone pretender vivir sólo de espiritualidad y aire, ¡no! Es solo una propuesta de equilibrios para volver al pienso y luego existo y desarraigar por completo lo que tanto daño nos está causando, el primero consumo luego existo.

Además, debemos colocar en su real status al gran conquistador, porque no es posible que un medio como lo es el dinero hoy en día sea un fin.

El dinero solo debe de ser el medio que nos ayude a cubrir las necesidades básicas y las de esparcimiento, la felicidad la ponemos nosotros mismos.

Aarón Tapia ha participado en radio como productor y conductor del programa de diversidad temática Ensalada de Tópicos. Contacto: ensaladadetopicos@gmail.com Twitter @naranjero75

Acerca del autor

Aarón Tapia ha participado en radio como productor y conductor del programa de diversidad temática Ensalada de Tópicos.

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Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

5 Comentarios

  • Ana Elizabeth dice:

    Wooooww excelente!! De nueva cuanta Tapia nos deja en la reflexión.

  • Carlos Moreno dice:

    Definitivamente el dinero es el único sistema de confianza en que cualquier humano confía a ciegas por todo lo que representa obtenerlo y las prácticas por obtenerlo nos está llevando al extremo, tanto asi nos ha llegado la codicia por obtenerlo que estamos acabando con el planeta y por ende con nosotros mismos.

  • Lorenza dice:

    Buen punto………………..con esto me quedo, “la felicidad la ponemos nosotros mismos” ..CIERTO

  • Giovana Morales dice:

    La estupidez de los humanos en esa terquedad de crear las barreras como los vip. Completamente de acuerdo en que es un marketing para enaltecer el ego, que a final de cuentas es una baja autoestima y están dispuestos a pagar un alto precio para sentirse superior o igual a los que se quieren parecer y eso los mercadologos lo saben perfectamente.

  • Espinoza dice:

    Exacto “hemos perdido la capacidad de darle el valor a lo que realmente nos hace felices”, nos hemos convertido en acumuladores, queriendo siempre tener mas y comparandolo con todos. Midiendo el éxito en lo material, en el tamaño de tu casa… sin pensar que a veces todo eso es una ilusión, gente que con tal de aparentar debe todo y vive una vida de stress tratando de que no los alcancen las deudas.
    Te leo cada semana y puedo decir que para mi esta es tu mejor columna hasta ahora. Felicidades AaronTapia hace falta gente en los medios como tú, con sentido común.

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