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Leer el informe y buscar las seis erres

POR Felipe Mora Arellano

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Como la gobernadora dijo al inicio de su mensaje de 5:56 minutos, yo también debo expresar con franqueza que al momento de escribir estas notas no he leído su I Informe.

Si me dejo guiar por su discurso, en él debo encontrar elementos para contrastar con objetividad más que con franqueza, las seis erres que, según ella, abrevian lo que en 365 días llevó a cabo su gobierno: Re-construir, Re-conciliar, Re-estaurar, Re-cuperar, Re-scatar y Re-establecer.

La gobernadora advierte que su informe es incompleto, así lo interpreto,  porque, según dijo, las cantidades, inversiones, estadísticas y cifras no alcanzan a reflejar en toda su dimensión lo que se hizo. ¿Debemos pensar que hay algo más de lo que no se informó o que no se pudo decir en el informe?

Los días del informe de los gobernantes del poder ejecutivo –aunque también se han sumado desde hace tiempo los de diputados/as- se han convertido en ritos con rituales, claro, en los que pareciera que los informantes nos honran y se honran en dar cuenta de lo que se hizo durante el periodo del que dan cuenta.

Cierto, han quedado atrás aquellos espectáculos magnificados por los presidentes de la República que, luego de informar, salían a la calle arriba de un Lincoln Continental descapotado y bien lustrado, y el pueblo los vitoreaba. Desde los edificios los bañaba miles de papelitos de colores (tricolores) que les eran arrojados, mientras saludaban sonrientes a diestra y siniestra, cual torero de una exitosa faena.

Sin embargo, ahora ya no son los papelitos los que se arrojan sino cientos de mensajes en radio, televisión e Internet, que repiten (remember Goebbels), hasta aturdir, frases de sus logros. Mensajes que se trasmiten antes de y después de, la ceremonia de entrega de los documentos que integran el constitucional mandato de informar.

En cada informe de cada nivel de gobierno, el país, el estado o el municipio, avanzan, se desarrollan, dan cuenta de logros inigualables, incluida la clásica frase de “falta mucho por hacer”.

Informes de los Borge, los Duarte, los Padrés y otros tantos, señalaron en su momento lo grandioso de sus obras. Y al final, como lo hemos venido presenciando, se encuentran estados endeudados, quebrados, engañados.

Mutatis mutandis, y para recordar los versos del ahora laureado Nobel de Literatura, Bob Dylan, uno puede decir con él, ¿cuántos informes debemos escuchar para llegar a creer que el país está cambiando? Quizá la respuesta no está en ellos, sino en la congruencia de lo que se dice y lo que existe.

Con todo, es preciso estudiar el informe, este en particular, para saber qué se reconstruyó, quién se reconcilió, qué se restauró, qué se recuperó, a quién o qué se rescató y qué se restableció.

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora. fmora@sociales.uson.mx

Acerca del autor

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

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COMENTARIOS

1 Comentario

  • Nelsy dice:

    Yo considero que existe a parte de la información cuantitativa, información de índole cualitativa que muchas veces no se reseña en los informes. Muchas veces nos vamos sólo por los números y nos olvidamos del lado humano de la información o civeversa. Ambas vertientes se complementan. En difinitiva hay que leer el informe, para cumplir también nosostros con la parte que nos toca. Muy buena reflexión.

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