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¿Cuál será el PAN de David Galván en Sonora?

POR Luis Alberto Medina

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Hasta hoy no sabemos. No está claro el rumbo del partido. Pero David Galván es lo mejor que pudo pasar y llegar. Su arribo genera mucha expectativa. Un joven político que ha sido delegado de Gobernación en Sonora, secretario particular de Carlos Hermosillo en la Comisión Nacional del Deporte, diputado local, donde fungió como coordinador parlamentario. En los tiempos del padrecismo fue director de Alcoholes: logró ordenar el desastre que le heredaron. Terminó como subsecretario de Gobierno, al lado de la mano dura de Roberto Romero. Su última encomienda fue coordinar a los diputados locales a nivel nacional, desde el Comité Ejecutivo Nacional. Son los cargos principales. Sin embargo, su posición frente al pasado panista en Sonora ha sido muy tibia. No ha querido deslindarse del padrecismo. Incluso lo ha defendido públicamente. Pero no ganó por el exgobernador, sino por un apoyo de la militancia panista y la maquinaria nacional que aplastaron a sus contrincantes. Salvo los desplantes de Alejandro López Caballero y Adrián Espinoza, que intentaron sabotear la elección estatal, junto con la cerrazón de Ernesto Munro a no respetar acuerdos ni reconocer la derrota, llega legitimado con la mayoría de la militancia.

Dirigentes y legados

En los últimos casi 20 años el PAN en Sonora ha tenido ocho dirigentes estatales emblemáticos. En 1997 Manuel Espino es enviado por Felipe Calderón, entonces dirigente nacional, a poner orden a Sonora e imponer candidatos. Es quien invita a Guillermo Padrés a afiliarse al partido. En el 2000 Gustavo de Unanue Galla fue un líder moral. Crítico y combativo contra el priismo opaco de Armando López Nogales. En el 2002 se queda David Figueroa: abre las puertas del PAN a Javier Gándara. Supo ser oposición frente al lopeznogalismo. Llegó Florencio Díaz Armenta a encabezar el proceso electoral del 2003, el más competido de la historia. Francisco Búrquez, al dejar la alcaldía de Hermosillo, se convierte en dirigente estatal del PAN. Le gana a Guillermo Padrés en la interna de consejeros estatales. Pero arriba debilitado por las pugnas entre corralistas y burquistas. Le pasa la estafeta a Enrique Reyna Lizárraga, quien batalló para ser oposición frente a un boursismo con estilo autoritario de gobierno. Sacó la elección en el 2009 en favor del PAN. Con la alternancia estaría al frente del partido Juan Valencia Durazo, quien, pese a todos los pronósticos, supo llevar su investidura, pero fracasó en entregar el partido al gobierno y ser parte de la herencia desastrosa. Leonardo Guillén, el mediador postpadrecista, optó por un bajo perfil: ha tenido que tener a todos los grupos contentos, sacrificando su liderazgo.

La herencia

Un partido sin credibilidad en Sonora. Hablar del PAN es vincularlo con Guillermo Padrés y, en ese momento, sale el repudio ciudadano. La gente los ve iguales que todos los partidos. Perdieron la oportunidad histórica de ser diferentes. Hicieron lo mismo y cosas peores que los priistas en el gobierno. En redes sociales se defienden entre ellos mismos sin aceptar la derrota todavía y creer que fueron un buen gobierno. No: fue un engaño y traición a los ciudadanos. Es el partido que toma David Galván.

¿Qué PAN ofrecerá?

Deslindarse del padrecismo. Hacer un análisis de autocrítica interna. Generar un debate que defina el rumbo de lo que será y no puede volver a hacer el partido. Expulsar a quien haya que hacerlo. Sí, primero ser fuertes y duros hacia dentro, para poder tener calidad moral y liderazgo hacia afuera. No puede llegar señalando excesos si, lo que hizo Acción Nacional, aún no termina por repararse ni enmendarse. Disculpar al partido con los sonorenses. Sí, el PAN debe una disculpa a los ciudadanos. No han sido humildes públicamente en reconocer los daños. Sólo se han defendido y evadido su responsabilidad. Para poder empezar, hay que admitir, reparar, corregir y disculpar. Renovar los valores. La moral para los panistas en el padrecismo fue como un árbol que da moras. Formar cuadros: Los militantes del futuro. Salir a universidades, a las ciudades y pueblos. El PAN está a punto de convertirse en el PRD de Sonora: gobernado por grupos que se traspasan la dirigencia entre ellos. Urge en el partido una oxigenación. Hay hombres y mujeres en diputaciones, alcaldías, regidurías, sí, pero se necesita sangre nueva. Jóvenes comprometidos. Cambiar reglamentos y códigos de conducta. David Galván tiene la oportunidad histórica de reconstruir al partido. Es tiempo de renovarse o morir. O todo cambiará para seguir igual. David Galván tiene la palabra.

Luis Alberto Medina es periodista; director de Proyecto Puente, en Radio Fórmula Sonora; Premio Nacional de Periodismo 2014; colaborador de Denise Maerker, columnista en periódico El imparcial y coordinador de la Licenciatura de Periodismo en la Universidad Kino. @elalbertomedina

Columna tomada del periódico El Imparcial.

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es director de Proyecto Puente, noticiero en el 91.5 FM Radio Fórmula Sonora. Coordinador de Periodismo de la Universidad Kino. Premio Nacional de Periodismo 2014. Corresponsal nacional de Denise Maerker en Atando Cabos.

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