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La mafia en la Policía de Hermosillo: hay que romper la Omertá…

POR Luis Alberto Medina

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La mafia en la política o el narcotráfico, opera bajo códigos, patrones de conducta, protección de personas o territorio, cuotas de dinero y posiciones.

El término mafia, originado en Italia, que describe a un grupo de delincuencia organizada, se rige bajo una regla: la Omertá o Ley del Silencio. Es el código de honor siciliano que prohíbe informar sobre las actividades delictivas, asuntos delicados que involucran a las personas de un determinado grupo mafioso. Romper este pacto puede llegar, incluso, hasta la muerte. Así operan algunos grupos de la Policía Municipal de Hermosillo. Pero el cáncer policiaco está arraigado en casi todos los municipios de Sonora.

La historia no es nueva. Pero ese es el problema: gobiernos van y vienen y tenemos los mismos problemas y resultados. Esta semana que se reflejó la crisis que vive la policía capitalina; pero, también, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) dio a conocer información que desnuda el estado de putrefacción en las policías municipales.

Extorsionar para pagar cuota

La industria de la “mordida” se nutre de ciudadanos irresponsables que intentan comprar a policías por andar en estado de ebriedad, cometer infracción o algún delito. Pero, principalmente, la alimenta y mantiene el sistema de extorsión de policías a la hora de parar a ciudadanos. En operativos anti alcohol y de rutina. Raúl Ramírez, ombudsman sonorense, dio a conocer en Proyecto Puente cómo los policías pagan cuotas a sus mandos superiores de las extorsiones que hacen a ciudadanos en Hermosillo, Cajeme, Nogales, Huatabampo, San Luis Río Colorado. El mayor problema se da en Navojoa, municipio donde los últimos seis años se incrementó. No dio datos duros. Pero confesó que las denuncias que llegan a la CEDH son de esos municipios. Es decir: estaríamos frente a una cadena de corrupción permitida, auspiciada, generada y alimentada, desde la cabeza de las corporaciones hasta el mando menor de las policías. Algo así como operaba la Policía Federal del Distrito Federal en 1980. Ramsés Arce, el encargado de la Policía de Hermosillo, negó que esto ocurra en la capital. O, al menos afirma, él no recibe. ¿Por qué los alcaldes han sido omisos en este tema? ¿Por qué lo han dejado crecer, trienio tras trienio?

La crisis incontenible

Pocas veces las autoridades admiten cuando un problema los rebasa o no tiene la solución. Ramsés Arce admitió ante los micrófonos del noticiero que no existen mafias en la Policía de Hermosillo, sino grupos que han venido trabajando por su propia cuenta en los últimos seis años. Con autogobierno.

Y acepta otra realidad: el policía está alejado del ciudadano. Provoca miedo. No le tienen respeto. Adolece de capacitación en todos los temas. Son casi mil 100 elementos que tiene la ciudad, los cuales no están preparados para abordar crisis sociales, manifestaciones, combatir a criminales, atender a ciudadanos. Las historias en la calle de la ciudad, documentadas por Proyecto Puente, medios de comunicación, las redes sociales, comprueban ese perfil bajo, rezagado e inhumano de la Policía en Hermosillo.

Omertá hermosillense

Testimonios en poder de Proyecto Puente dan cuenta de cómo los policías se protegen cuando cometen excesos contra ciudadanos. Hay grupos de policías preparados para inventar historias, acusar con falsedades, alterar datos, respaldar a sus compañeros que hayan cometido barbaridades, cobrar por dejar ir a ciudadanos, maltratar a quienes no los respeten, detener a políticos por ser incómodos para el gobierno actual, pueden asaltar casas sin permiso, perseguir a ciudadanos por venganza. Todo puede pasar y nadie habla. Es una mafia siciliana policiaca que tiene un código de honor, de respeto, de Omertá, de Ley del Silencio para existir administración tras administración. Esos elementos son los que han podrido a una parte de la institución. Esos elementos tienen que salir y ser castigados. Basta de tanta impunidad policiaca. Retomando las palabras de Ramsés Arce: Necesitamos una policía aspiracional. De respeto. De nivel. Basta de esfuerzos dispersos en el “malorismo”. No se está entendiendo en el Palacio Municipal la gravedad del problema. El enemigo está en su propia casa. El gobierno sólo dura tres años. Le quedan dos. No le alcanza para todo. La seguridad y las calles deben ser la prioridad. La transformación de la Policía en Hermosillo que el ciudadano padece diariamente, debe estar en primer lugar. Ya se aceptó el problema. Ahora sigue solucionarlo. Basta de pensar en el 2018, en Palacio Municipal. Las candidaturas se ganan con buenos resultados. O se toman las riendas en serio de la seguridad o la crisis se saldrá de control.

Luis Alberto Medina es periodista; director de Proyecto Puente, en Radio Fórmula Sonora; Premio Nacional de Periodismo 2014; colaborador de Denise Maerker, columnista en periódico El imparcial y coordinador de la Licenciatura de Periodismo en la Universidad Kino. @elalbertomedina

Columna tomada del periódico El Imparcial.

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es director de Proyecto Puente, noticiero en el 91.5 FM Radio Fórmula Sonora. Coordinador de Periodismo de la Universidad Kino. Premio Nacional de Periodismo 2014. Corresponsal nacional de Denise Maerker en Atando Cabos.

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luisalberto@proyectopuente.com.mx

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