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¡No se vale! Mecanismo de defensa del corrupto

POR Sergio Oliver

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Una expresión muy utilizada por periodistas y políticos, es ¡No se vale!

Es usada para hacer referencia a acciones, decisiones o hechos que no están considerados dentro de las leyes, pero que burlan los usos y costumbres, y la moral del que la escribe o pronuncia.

Recuerdo mi etapa de niño cuando, jugando a las canicas, algún compañerito le pegó con certeza milimétrica a aquella canica “ojo de tigre” que era la más codiciada por todos y al ver cómo este niño lograba la gran hazaña, sentíamos todos un coraje y envidia que no nos quedaba otra alternativa más que buscar la manera de neutralizar e invalidar ese tiro, que prácticamente acababa con el juego, y de nuestras expectativas infantiles para ese día, por lo tanto habría que hacer algo y la salida era el ¡No se vale!, y los argumentos que sostenían dicha frase eran de muchas y de diversa índole, como por ejemplo, “hiciste trampa”, “metiste hueso”, “te la pusiste”, “la acercaste”, “el cópis estaba muy alto”, y como ultima estrategia, la más burda era “no lo vimos”, y si de plano no se lograba que el ganador cediera a nuestros deseos, pasábamos a la siguiente etapa, consistente en poner a prueba nuestra amistad, recurriendo al papel de víctimas: “Pobrecito yo”, para ver si el ganador sentimentalmente doblaba a favor nuestro, y si aun así no se lograba, que el auténtico ganador cediera su triunfo a los niños que ya vestidos y con el comportamiento de buitres, pasaban a la tercera y última etapa; que consistía en cuestionar su hombría, a lo que sin mayor preámbulo se armaban los golpes, claro bajo el gran grito imperialista “Rebatinga dijo la gringa”.

Este segmento de comportamientos infantiles, considero que dan la nota más aproximada, para explicar el verdadero fondo al utilizar la frase tan socorrida en momentos donde la razón y la inteligencia asoman en el abismo.

Curiosamente en nuestro país, a pesar de tener una gran familia de leyes basadas en la Constitución, y que de ella emanan  gran cantidad de reglamentos y leyes secundarias, que llevan como único objetivo normar el comportamiento de los ciudadanos y de las instituciones, queda claro, que para aquel ciudadano que quiere trasgredir dicha normatividad, existe un menú muy amplio de posibilidades para rodear la certidumbre legal y moral a través de la frase  ¡no se vale!

¿Saben cómo piensa aquel exfuncionario que es perseguido por la justicia, debido a que llevó a cabo actos de corrupción? Así es mi estimado lector, atinó al decir que su creencia central es el ¡No se vale!, aduciendo ser víctima, algo que es totalmente irracional e inconsciente dado que aunque el corrupto no lo sepa, y posee algo de ética y respeto por la especie humana, hace que la culpa (no en todos los casos) desarrolle mecanismos de estabilidad emocional que le permitan sentirse víctima, mas no corrupto, por eso la frase ¡No se vale!, se convierte en un amortiguador que le permite sobrellavar la vida en una posición de mayor comodidad.

Obviamente, existen personajes corruptos de la política cuyos mecanismos intrapsiquicos se salen de todo criterio legal y psicológico, y que más bien se puede hacer un esfuerzo analítico desde la perspectiva psiquiátrica en términos de psicopatías, que se caracteriza por no sentir culpas ni mucho menos, que hayan causado daño patrimonial ni personal a nadie.

Lo lamentable de ello es que en Sonora florecen este tipo de corruptos, lo cual creo a manera de hipótesis, que es debido al reforzamiento social.

En otras palabras: la sociedad sonorense refuerza este tipo de alimañas, por la simple y sencilla razón de que también esta muy enfermita.

Finalmente y a reserva de profundizar en próximas envíos sobre este tema; es importante estar conscientes y alertas de que en Sonora no nada más son corruptos los de la administración anterior, sino que al interior de la presente, existen personajes corruptos, que ya fueron llamados a cuentas y desconozco qué hacen de nuevo en el servicio público, pero ahí están, manejan recursos públicos, se ponen trajes, carros nuevos, cambian de casa, a veces de esposas, salen en los periódicos como funcionarios comprometidos, ofrecen declaraciones de amor y esperanza, y sin embargo ahí están, a lo mejor aquí si se aplica la frase ¡No se vale!

Sergio Oliver Burruel es Master en salud mental y educación, UNAM-Unison y presidente de la Asociación Sonorense de Psicología Aplicada A.C. (ASPA). Contacto paecoliver@gmail.com, FB. Psic. Sergio Oliver

Acerca del autor

Sergio Oliver Burruel es Master en salud mental y educación, UNAM-Unison y presidente de la Asociación Sonorense de Psicología Aplicada A.C. (ASPA). FB. Psic. Sergio Oliver

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