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#LadyCor… Espejo de una sociedad machista

POR Aaron Tapia

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La monogamia sexual en la especie humana es más un ideal que una realidad, existen estudios que indican que el porcentaje de animales que practican la monogamia es reducido, sólo el 5% y los humanos no estamos dentro de ese porcentaje.

Esto indica que el valor que le damos a la monogamia es más cultural que biológico. El estado “natural” de las relaciones humanas puede ser muy diferente. Pero si hay algo que nos hace humanos y nos diferencia de las demás especies, es que tratamos de actuar contra nuestros instintos cuando nos parece que es una buena idea para los procesos evolutivos de nuestra especie, y respecto a esto hay muchas razones por las que vale la pena la monogamia. Pero es muy común que cuando una persona ha sido educada bajo los parámetros de una cultura prohibicionista, llenas de tabúes sexuales y mitos religiosos, al alejarse de ese entorno social y sentirse en un ambiente de libertades tiende a que sus instintos se desborden y máxime si se encuentra bajo los flujos de algún estimulante desinhibidor como el alcohol.

El común denominador de la sociedad mexicana veja y lincha moralmente a la mujer cuando incurre en la infidelidad amorosa. Mientras la infidelidad masculina es concebida como una actividad que está dentro de los estándares de la normalidad, es comprensible y perdonable.

No se trata de vindicar la infidelidad, esta es un acto de deslealtad y traición, y en el amor es la falta de lealtad a un pacto de exclusividad afectiva y sexual en la pareja, y aun así, existe la posibilidad del consenso para el perdón porque el error es un ingrediente intrínseco en el ser humano, y es un asunto único de la pareja y de nadie más, cómo abordar este desajuste en la relación, pero el constructo social no está equilibrado y todo el peso de lo deleznablemente social en cuestiones sexuales, recae en la mujer.

Es un hecho que el machismo no es exclusivo de los hombres. En la sociedad mexicana, la cultura del macho ha sido casi institucionalizada en el seno familiar y educativo, y aunque las estructuras han cambiado en pro de derribar convencionalismos que amenazan la igualdad de género, es sorprendente cómo en la sociedad moderna muchas mujeres siguen conservando actitudes machistas, sin reparar en la gravedad de sus manifestaciones, la cantidad de años que retroceden en comportamientos y lo mal representado que dejan al género femenino.

En días recientes la sociedad sonorense volvió a esparcir por todo el territorio nacional, y hasta alcanzó la exportación a varios países del continente americano y europeo, un nuevo escándalo relacionado con la moral y ahora específicamente un caso de infidelidad, donde el machismo y la misoginia nuevamente se desenfrenó de manera frenética.

En menos de seis meses un gran sector de la sociedad sonorense ha sometido a dos mujeres jóvenes al linchamiento moral y estigma social. El primer caso se trató de un baile desinhibido y el segundo de una infidelidad, los dos fueron captados en video a través de un teléfono celular, exhibidos y viralizados en las redes sociales.

En Sonora las redes sociales desafortunadamente ha sido una plataforma muy eficiente para hacer flotar lo excremental de nuestra sociedad machista y doble moral, además de lo morbosa, ensañadora e ignorante, estos dos casos nos lo afirman.

Las redes sociales han venido a democratizar muchas cosas, entre ellas mutilar la reputación de quien resbale en un acto que se considere atractivo para el escarnio y que escale a las grandes masas; y en esta entidad nos hemos especializado precisamente en aportar material suficiente que abona a la patología social de la misoginia y el machismo.

Muchas personas de doble cara, una semana antes de que se subieran al barco del linchamiento contra la infidelidad de la mujer, marchaban en “pro de los valores de la familia” y otros defendían los derechos de la comunidad homosexual, ahora señalan con su dedo flamígero a una jovencita veinteañera, tal cual feligreses del islamismo fundamentalista que exhiben y lapidan en las plazas públicas a las mujeres infieles.

Como jueces inmaculados los usuarios sonorenses de las redes sociales contagiaron de morbo a muchísimos de los usuarios y medios de comunicación masivos del país.

La exposición de una “inmoralidad” sexual es gasolina que prende a una sociedad llena de prejuicios, complejos y frustraciones históricas que venimos arrastrando y heredando, así como las propias que a lo largo de nuestra vida nos vamos creando y alimentando, y la amalgama de esos fantasmas heredados y propios, se vuelven una arma letal para el desfogue contra el derecho de ser y dejar ser, de vivir y consumir la vida tal como es, y el modo de la vida humana es imperfecta, pero también nos otorga el mejor maestro en el error, el aprendizaje para remediar los daños, porque la moral es una utopía, es parte de un orden imaginario impuesto no necesariamente por los mejores rectores de la bondad y la inteligencia, sino por la clase predominante de determinada cultura y que varía según la zona territorial y su modo de vida, lo que aquí es inmoral en Suecia o Hong Kong no lo es.

Si el filósofo René Descartes nos sugirió pensar luego existir, el mantra del sonorense suele ser lo contrario: existo, luego pienso. Para existir dentro del frenético mundo de la moralina norteña se tiene que actuar con inmediatez. No hay lugar ni capacidad para la reflexión.

De esa manera seguiremos contribuyendo al pensamiento sexista de San Juan Crisóstomo: cuando la primera mujer (Eva) habló, provocó el pecado original. En otras palabras la mujer como la culpable de todos los males de la vida.

Las redes sociales nos dan la gran oportunidad de un pensamiento más libre; ante la prevalencia de la crítica moral oficialista del machismo, hay que anteponer la libertad, no la trivialización del populismo misógino, porque la sangre sucia no es la de la menstruación, sino la que brota del linchamiento machista.

Aarón Tapia ha participado en radio como productor y conductor del programa de diversidad temática Ensalada de Tópicos. Contacto ensaladadetopicos@gmail.com Twitter @naranjero75

Acerca del autor

Aarón Tapia ha participado en radio como productor y conductor del programa de diversidad temática Ensalada de Tópicos.

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Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

12 Comentarios

  • Alma coronado dice:

    Haces un análisis muy profundo pero dejas de lado las implicaciones que tiene en todo esto el alcohol que si no hubiera estado presente ninguno de los actores hubiera realizado tanto la infedelidad como el subir de manera rápida y sin pensar en todo lo que esto implicaba, el video, porque el alcohol eso es precisamente lo que hace, nubla nuestro pensamiento. También pasó lo mismo con la otra chica que mencionas. Así que mientras sigamos dejándonos llevar por el alcohol muchas de estas cosas tan tristes seguiremos viendo. Y me refiero a hombres y mujeres.

  • Lupina Molina Hernández dice:

    Muy buen artículo, con un análisis que nos debiera llevar a la reflexión de que es lo que hacemos al señalar de esta manera a una persona que a nuestro juicio “equivoca”
    No damos paso a la libertad de ser y hacer, condicionamos la conducta por algo que en realidad tendría que ser si una consecuencia porque todo acto realizado la tiene pero, les pertenece únicamente a las partes iinvolucradas, y las mismas verían si les afecta o no y hasta donde
    Es muy duro cruzar los límites porque puede pasar que lleve a desencadenar una conducta que termine realmente en tragedia
    Quiénes somos entonces para enjuiciar a alguien más y exponer a esa persona al escarnio público?

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