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México: ¿un país deprimido?

POR Nicola Origgi

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La depresión, que Churchill en su momento definió como “el mal oscuro”, es una enfermad mental que, en unos años, quizás será la tercera o la cuarta causa invalidante en ámbito laboral.

La persona que sufre de depresión experimenta, entre otros, síntomas como “la desesperanza, la apatía, la incapacidad de acción, la incapacidad de experimentar placer y la incapacidad de poderse imaginar un futuro”.

Para el deprimido el presente es malo y el futuro con toda probabilidad estará peor.

El paciente que sufre de ese “mal oscuro” se encuentra incapaz de tomar acciones para mejorar su condición porque piensa que, “haga lo que haga”, las cosas sólo van a poder empeorar.

No son infrecuentes brotes de rabia y de enojo que, en casos extremos, pueden llevar a tomar decisiones fatales y con serias consecuencias en la vida personal o profesional del enfermo.

Tristemente, la depresión no afecta sólo a las personas. También afecta a los países y hoy –duele mucho decirlo– México está enfermo. México padece de una grave depresión.

No me refiero todavía a las variables económicas –aunque un dólar a 20 pesos debería ser fuente de preocupación ya que la devaluación termina por importar inflación y desaceleración económica– pero al ánimo que ese país vive.

Circulan en la web, imágenes del Grito dado en 2010 vs el Grito de ese año.

¡Qué triste ver a un público apagado, cansado y que a duras penas le seguía la corriente al Presidente! Más que un grito, fue un susurro.

Por el otro lado, qué triste ver que unas cuantas miles de personas salieran el jueves a la marcha de protesta convocada a través de las redes sociales.  No fue una tregua para Peña, como opinan algunos periodistas de fama; fue más bien un síntoma más de la depresión anímica por la cual está pasando México.

El descontento se ve, se siente y es palpable. Sólo un estulto no se daría cuenta.

Basta con subirse a un taxi, entrar a una oficina cualquiera, navegar en las redes sociales, pisar un poco la calle…

Es suficiente hablar con un padre de familia que ha perdido su empleo y sabe que difícilmente podrá encontrar otro, enterarse de estudiantes que tienen que abandonar sus estudios porque ya no pueden costearlos, ver a pequeños y medianos empresarios que tienen que cerrar su negocio bajo la presión fiscal y las trabas regulatorias, ver a profesionistas que para sobrevivir tienen que meterse a manejar un Uber, ver a servidores públicos  y a empleados del sector privado que no saben si mañana no serán victimas de algún recorte, ver a pacientes que les descontinúan su medicamento en los servicios públicos de salud porque ya no hay,…

Lástima que nuestros políticos no acostumbren ni creo les gusta tener esas clases de conversación.

La distancia entre el “país legal” y el “país real”, usando una expresión del politólogo italiano Giovanni Sartori, es cada vez más amplía. Eso no augura nada bueno.

Qué triste ver que el desencanto y la apatía se están volviendo la marca de agua de nuestro pobre país.

Ese país necesita recibir de sus líderes señales fuertes y claras, necesita sentir empatía, apoyo y cercanía por parte de su clase dirigente: México necesita poder salir ya de esa depresión y empezar a recuperar un poco de confianza en sí mismo y a volver a ver con esperanza e ilusión al futuro.

Es difícil, pero no hay otros caminos: ¿estará a la altura de esa tarea nuestra clase dirigente? Al parecer, no se ven gigantes a nuestro alrededor.

Nicola Origgi es consultor de Marketing 2.0, instructor de Educación Ejecutiva en el Itesm. nicola.origgi@gmail.com @Nicola_Origgi

Acerca del autor

Nicola Origgi es profesor de Marketing 2.0 en la Vicerrectoría de Educación Continua del Tecnológico de Monterrey.

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@Nicola_Origgi

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

4 Comentarios

  • Roberto Garza Castillon dice:

    Un excelente y profundo análisis que ojalá despierte la consciencia colectiva de una enorme cantidad de ciudadanos y de las personas en el poder.
    Estoy completamente de acuerdo con las ideas de este artículo.
    Pero lo más importante, debemos pasar de las ideas a la acción.

  • Loana Vazquez dice:

    Tienes mucha razón y le das nombre a la epidemia que nos rodea, depresión y es nacional. Me hace entrar en razón y analizar mi apatía por todo lo que englobe el concepto “politica nacional”, Me surgue una pregunta de ganas de cambio ¿el cambio empieza en mi? Y de ser así ¿cómo acciono ese cambio? Muchas gracias por compartir y hacerme reflexionar.

  • Lilia Bustamante dice:

    Muy interesante y profundo análisis.. si efectivamente su nombre es depresión..espero que mucha gente lea este artículo y les haga reflexionar.. para pasar ya a la acción.. muchas gracias querido Nicola.

  • arturo argente dice:

    EXCELENTE ANALISIS!

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