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Arquitecto Don Gustavo Aguilar: “El hombre que diseñó Hermosillo”

POR Priscila Cárdenas

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Si le preguntan al arquitecto Gustavo Aguilar Beltrán cómo le hace para mantenerse sano, tener buena memoria y seguir caminando a los 98 años de edad contesta con 4 consejos.

El primero es masticar 25 veces cada bocado y comer lento, el segundo es no excederse ni de lo bueno, ni de lo malo, el tercero es caminar diario y el cuarto consejo es trabajar parado.

Un escritorio de madera que le llega a la cintura, con estantes abajo para guardar libros y  espacio para poner todo lo indispensable a la mano confirma su última recomendación.

La mesa destaca en el centro de su oficina, habitación en la que ha trabajado por más de 70 años diseñando desde bulevares hasta el túnel subterráneo de la primaria Leona Vicario.

En la pared cuelga, a blanco y negro, una fotografía enmarcada del entonces mandatario de Sonora Abelardo L. Rodríguez, quien lo contrató como director de obras del Gobierno del Estado.

En planos enrollados, esbozos y dibujos, el arquitecto tiene la evidencia de que prácticamente diseñó Hermosillo, ciudad a la que llegó a vivir en diciembre de 1943.

No había bulevares, él tuvo que trazarlos, tampoco se tenía un escudo oficial del Estado de Sonora, proyecto que también estuvo a su cargo.

Su avanzada edad no le impide contar rigurosamente cada detalle de su vida, incluyendo los motivos por los que llegó a Sonora y decidió quedarse.

 

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Hijo de la Revolución

Cuenta que nació en Coahuila el 26 de mayo de 1918 y que su papá participó en la Revolución Mexicana, pues era primo hermano y escolta de Francisco I. Madero.

“Cuando terminó la Revolución se casó con mi mamá, ella lo convenció de salirse del ejército, pero se quedaron en la calle, con hambruna, sufrí mucho de niño y me propuse estudiar para que no volviera a pasar”, explicó.

Se graduó con mención honorífica como arquitecto en la Universidad Autónoma de México y pronto comenzó a trabajar como calculista.

Justo estaba laborando en una oficina cuando le entregaron los planos de la futura casa de Abelardo L. Rodríguez, hoy conocida como la “Casa de Gobierno” de Hermosillo, Sonora.

“En mayo de 1943 a mí me tocó hacer los cálculos de esa casa sin imaginarme que un día iba a vivir en Hermosillo”, comentó el arquitecto.

Al finalizar el proyecto, el entonces jefe de Obras Públicas de Sonora, don Francisco Salazar le ofreció trabajo en Hermosillo.

“Abelardo L. Rodríguez lo mandó a la Ciudad de México con encargos, entre otros buscar un arquitecto joven. Ese fui yo, me presenté el 2 de noviembre de 1943”, recordó.

Abelardo L. Rodríguez lo recibió en su oficina en sólo 2 minutos, sin embargo ese día pasaron 2 de las cosas más importantes que marcaron su vida.

“Vi un par de ojos que estaban trabajando ahí y me encantaron, fue la primera muchacha que vi al llegar a Hermosillo y con esa me casé, Joaquinita”, expresó.

Se llama Joaquina Gutiérrez Carranza y al tiempo se convirtió en su esposa, por lo que el arquitecto asegura que no tenía motivos para dejar de vivir en Sonora.

 

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Una ciudad con mucho trabajo

Ya establecido en Sonora pronto comenzó a proyectar diferentes edificaciones que hasta la fecha se mantienen, tales como bulevares, edificios de oficina, escuelas y domicilios.

Entre sus encomiendas estuvo modernizar Hermosillo, pues la ciudad carecía de calles trazadas y bulevares.

Fue en 1955 cuando empezó a proyectar cómo podrían organizarse las vialidades, pues en ese entonces el primer periférico llegaba hasta la calle Olivares.

Con excepción del bulevar Rodríguez, el cual diseñó el propio Abelardo L. Rodríguez, Gustavo Aguilar hizo los bulevares Morelos, Gómez Farías, Navarrete, Luis Encinas, Ignacio Salazar y Yucatán, hoy conocido como bulevar Colosio.

“Fueron todos los bulevares menos el Rodríguez porque ese lo quiso hacer el mismo General, en aquella época había puras casitas chiquitas, no costó mucho dinero”, recordó.

El Banco de México, los molinos San Luis y La Fama, así como el Hotel Gándara y el edificio de Telemax fueron otros de sus proyectos.

“Tenía yo chamba a morir, el Edificio Sonora ese también lo hice yo en 1945, lo acabamos de remodelar, trabajaba yo pero con ganas”, expresó.

A su cargo también estuvo el diseño del Palacio Municipal de Hermosillo, la Plaza de los Tres Pueblos y el puente subterráneo que conecta la primaria Leona Vicario con la plaza que lleva el mismo nombre.

“La Leona Vicario era una escuela muy bonita pero no tenía campo de juegos y cruzando la calle había un jardín y dije caray, aquí puedo hacer un túnel por debajo de la calle”, comentó.

 

Grandes aportaciones

Uno de los trabajos que más recuerda fue la remodelación del Palacio de Gobierno, pues el inmueble original quedó dañado tras incendiarse en 1948.

“Atrás había un negocio de fotografía y se incendió el laboratorio. Una de las lonas con las que tapaban el sol se enredó en la celosía de la torre y se propagó el fuego”, recordó.

La edificación de escuelas públicas también fue una de las encomiendas que cumplió por 36 años, tiempo en el que participó en otros proyectos como diseño de casas.

El arquitecto platica orgulloso de sus múltiples aportaciones a la ciudad de Hermosillo, obras que le gusta acudir a contemplar de vez en cuando, pues algunos no han sido alterados.

Un ejemplo es un domicilio ubicada en la esquina de las calles De Anza y Calleja, de la colonia Pitic, inmueble que construyó para Ignacio Soto, gobernador de Sonora de 1949 a 1955.

Hay otras construcciones que se mantienen pero han sido abandonados, lo cual le causa tristeza, como el Hotel Laval, de 1945 y el hospital Maternidad Teresita, de principios de los años sesenta.

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Hasta la fecha arquitecto

Con el paso del tiempo Gustavo F. Aguilar dejó de ocupar cargos públicos, sin embargo siguió participando activamente en su comunidad, diseñando escuelas como el Colegio Regis, Colegio Regina y el IMARC.

Además se ha mantenido participando en distintos proyectos, tales como la remodelación del parque de la colonia Pitic y la ampliación de la iglesia del Espíritu Santo.

Hoy el constructor vive tranquilamente en su domicilio, donde pasa su tiempo libre leyendo, recibiendo visitas y analizando en qué otro proyecto puede participar.

Se mantiene sano y cuerdo comiendo nutritivo, no tomando alcohol ni consumiendo tabaco y caminando todos los días en el interior de un supermercado para “sacarle la vuelta” al calor.

“Como moderado, en poca cantidad pero muy bien masticada, no estoy comiendo todo el día mugres y hago ejercicio, me meto a la tienda Ley y muy a gusto, camino sin calor”, expresó.

En cada paseo el arquitecto aprovecha para observa las obras que llevó a cabo, contemplando en las más importantes vialidades de la ciudad el fruto de su trabajo.

 

El más influyente 

El legado del arquitecto Gustavo F. Aguilar Beltrán no solo está en las múltiples obras que marcaron la ciudad de Hermosillo, sino en la admiración de sus colegas sucesores.

Como un “ejemplo”, un “maestro” y “el más influyente” definieron algunos arquitectos jóvenes a Aguilar Beltrán cuando se les cuestionó sobre la labor que realizó en el estado.

Hubo quienes aseguraron aun no tener la oportunidad de conocerlo en persona, pero dijeron reconocer el estilo de las edificaciones realizadas por él con solo verlas.

“Estoy enterado principalmente por mi papá y mi tío, ambos ingenieros civiles, de la calidad de persona que es el arquitecto y el amplio trabajo que ha realizado en el estado. Tengo entendido que hizo escuelas, para mí esa es la tarea más grande de la arquitectura”, comentó Luar Petterson, arquitecto de 29 años.

“Desde en la escuela los maestros nos hablaron del arquitecto Aguilar, fue el más influyente de la generación pasada, marcó el estilo del Hermosillo del ayer”, expresó Luis Ángel Barceló, arquitecto de 34 años.

“Es uno de los pioneros de la arquitectura en Hermosillo, llegó en una época de transformación para la ciudad bajo el mando del General Rodríguez, dejando huella tanto en proyectos urbanos, comerciales y sobre todo educacionales a lo largo de todo el estado”, dijo Rubén Ramírez, arquitecto.

“El Palacio Municipal, el Cine y el Edificio Sonora fueron de él, también mi papá es arquitecto y se acuerda y habla del señor Gustavo Aguilar como un ejemplo”, explicó Miguel Córdoba Dorantes, otro de los entrevistados.

“Fue un gran ejemplo, tenía una tendencia específica, de hecho muchos de sus trabajos siguen sin igual, no los remodelan porque no necesitan, no caducan”, agregó Mariana Ramos, joven arquitecta de 27 años de edad.

“Yo no lo conozco en persona pero sí lo admiro e identifico su trabajo, está en todo en Hermosillo y también en gran parte de Sonora”, comentó David Rivera Rincón, arquitecto de 37 años.

 

Imágenes: Priscila Cárdenas y Julio Bejarano

COMENTARIOS

7 Comentarios

  • Adriana Gutierrez dice:

    Sin duda un gran Arquitecto.que hizo historia en nuestra natal Sonora.un gran padre,esposo.abuelo,bisabuelo ,tio,.mi tio ,me siento muy orgusolla de el….

  • antonio rodriguez dice:

    muy buen y merecido homenaje ,en vida,tengo el honor de conocerlo de mucho tiempo

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