Qué afán de querer la equidad - Proyecto Puente
Proyecto Puente > Opinión > Qué afán de querer la equidad

Qué afán de querer la equidad

POR Felipe Mora Arellano

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Que yo sepa, nadie en el mundo ha patentado a la familia como para que se sienta propietario de ella, de un tipo de ella y de su nombre. Esta forma de organización es una construcción social y, por ende, no es natural, es decir, no se porta en los genes aunque tenga tanto tiempo de vida en muchas sociedades.

Sin embargo, la familia ha cambiado con el tiempo, de tal manera que podemos encontrar hasta siete tipos. Se han formado con y sin contraer matrimonio. En los países laicos es suficiente con el matrimonio civil. Para los creyentes de alguna religión, digamos los católicos, la unión religiosa es considerada un sacramento, es decir, algo sagrado (<lo que Dios, pues, ha unido, no lo desuna el hombre>, Mateo 19:6).

Pero algo ocurre también con los matrimonios pues, según cifras del Inegi, entre 2000 y 2013 el monto de divorcios aumentó 107.6%, mientras que el monto de matrimonios se redujo 17.7 por ciento. Cabe señalar que en promedio, la duración social del matrimonio es de 13.5 años.

A partir de 2010, el Inegi incorporó en su estadística a matrimonios con personas del mismo sexo. Reconoce una realidad que está ocurriendo en México pero que para muchos otros países no resulta una novedad. Del total de matrimonios en el país ocurridos en 2014 este tipo de unión representó el 0.3%.

Pero a diferencia de la crisis matrimonial, esto último ha inquietado más a una parte de la población que piensa o es inducida a pensar, que los cambios en las familias atentan contra algo que llaman la familia natural, natural para ellos, para su idea y modelo de familia.

Los defensores de la llamada familia natural (padre, madre e hijos) quieren y desean conservar ese modelo y están dispuestos a defenderlo. Para ello, han llamado de nuevo a salir a la calle a manifestarse.

Justo cuando escribo estas reflexiones estarán por llevarse a cabo varias marchas en la entidad. Pude leer que en algunas ciudades del país ya han marchado y por lo que vi en los medios, el número de personas va de cientos en algunas localidades a varios miles de manifestantes en otras. En Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, la marcha la encabezaba una autoridad religiosa. En otras, participaban presidentes municipales.

Mas, ¿cuáles son las amenazas visibles que perciben estos manifestantes o quien convocó a las marchas? En la página web de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) se indica que el 25 de mayo pasado se creó el Frente Nacional por la Familia, que trabaja “a favor de la Familia (sic, con mayúscula) en todo el país”. http://unpf.mx/blog/195-frente-nacional-por-la-familia

Para Roberto Blancarte, estudioso del fenómeno religioso y de las instituciones religiosas, el Frente “no es más que una organización títere de los obispos mexicanos: no tiene vida propia ni real autonomía ideológica…son viejas organizaciones recicladas…”. De entrada eso previene. http://www.milenio.com/firmas/roberto_blancarte_perdon_pero/Confusos-inconfesos_18_806499354.html

En esta ocasión su objetivo declarado es “dar respuesta a la iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto (EPN) de modificar la Constitución y el Código Civil para reconocer las uniones entre personas del mismo sexo”.

Están molestos con el Presidente porque no escuchó a los 240 mil firmantes “que exigen el respeto del matrimonio entre hombres y mujeres, el respeto de la familia y que se garantice el derecho de los padres a educar a sus hijos”. Derecho que, por cierto, nadie ha negado pues, como sostiene Blancarte, pueden hacerlo llevándolos a templos o en sus casas.

La iniciativa presidencial, en mi opinión, no atenta o falta al respeto a un tipo de matrimonios de hombres y mujeres y a la familia. Pero los dirigentes del Frente piensan que sí, se atribuyen la propiedad del término familia –y del campo de la sexualidad- y se asumen representantes de facto de esa forma de unión.

Una especie de monopolio del nombre y de a quién debe acreditarse el matrimonio  (porque no les gusta que lo empleen para matrimonios igualitarios). Sienten que han perdido mucho terreno.

Acusan a EPN de autoritario porque la iniciativa reconocería los matrimonios entre personas del mismo sexo, como ya lo hizo la Suprema Corte (http://www.animalpolitico.com/2015/04/el-matrimonio-entre-hombre-y-mujer-es-discriminatorio-determina-la-suprema-corte/).

Al FNF tampoco le gusta la igualdad por eso considera que la perspectiva de género es una ideología. Temen que las relaciones entre hombres y mujeres dejen de ser desiguales y se les enseñe a los niños esa visión del mundo.

Fernando Guzmán, vocero del Frente considera que  la ideología de género es un colonialismo moderno que quiere imponerse sobre la ciencia; sobre la biología, sobre  la antropología y esto es muy grave porque violenta el artículo tercero constitucional (http://www.milenio.com/politica/marchas_contra_matrimonio_igualitario-iniciativa_enrique_pena_nieto_milenio_noticias_0_808119541.html).

Quién sabe a qué ciencia se refiera, salvo que haya fundado una de tipo nacional por el FNF establecida.

Debemos decir que muchos de los fracasos del tipo de familia que quieren conservar se deben a las desigualdades, al predominio de los hombres sobre las mujeres. La violencia contra las mujeres en el matrimonio y en otros ámbitos se evitaría si se educara con una perspectiva de género.

Pero a quienes presiden el FNF –o quienes están detrás de ellos- les infunde temor porque esa igualdad no solamente acota el poder masculino sino que les hace sentir perder virilidad, la identidad masculina.

En días pasados, un defensor de la marcha comentaba en Proyecto Puente que, palabras más palabras menos, “de por sí es difícil lograr la identidad”.

Resistentes a ver la propia realidad que experimentan las relaciones entre hombres y mujeres, consideran que esa “ideología de género” –seguramente entendida como una falsa conciencia deformada por ciertos intereses- proviene del exterior, o de una “élite pensante” manipuladora de “ciudadanos normales (sic) y corrientes, como sostiene el P. Mario Arroyo en su columna Pensar Cristiano. Y se pregunta “¿Y no serán ellos las marionetas de los organismos internacionales, de fuertes grupos de presión, de lobbys extranjeros”? http://www.yoexpreso.com/edicionimpresa/20160910/1/page7_zoom.jpg

El P. Arroyo como el FNF, se siente responsable de lo que pueda pasarle a la familia y a los niños por lo que “no podemos” –dice Arroyo- dejarlos al garete de cualquier ideología”. Ellos seguramente tendrán la correcta, la que, según sostiene, va con “la identidad, historia y cultura del pueblo mexicano” y con ella buscan “defender a la sociedad mexicana de imposiciones y modos dictados desde el extranjero, por un pequeño y poderoso lobby”.

Para el P. Arroyo ese puede ser el “grito de batalla”, la oportunidad de “hacer un lío”, frase pronunciada por el papa Francisco en Río de Janeiro en 2013, pero descontextualizada, pues el papa pidió a los jóvenes hacer justamente un lío “ante la desesperación que los empuja a la delincuencia, los empuja al delito, los empuja a colaborar con la corrupción”.

¿Serán la ONU, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos o el papa Francisco –por aquello de “quién soy yo para juzgar a un gay” (https://www.youtube.com/watch?v=AWyIdxGQLF8)-, los masiosares y extraños enemigos?

José Santiago Healy quien también se declara “A favor de la familia” escribe: “Nadie a estas alturas cuestiona el derecho que tienen las personas del mismo sexo de vivir juntos y disfrutar sus vidas, pero ¿por qué ese afán de querer convertir su relación en un matrimonio con los mismos derechos y facultades que el tradicional incluyendo la adopción de infantes?” http://www.yoexpreso.com/edicionimpresa/20160906/1/page7_zoom.jpg

Esto hace pensar que, como en los muy viejos tiempos, cuando por fin se aceptó que esclavos o indígenas tenían alma y se les reconocía su derecho a existir, no por ello podían gozar de otros beneficios. Faltaba más.

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora. fmora@sociales.uson.mx

Acerca del autor

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

Correo Electrónico

fmora@sociales.uson.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

3 Comentarios

  • Fernando Godoy Molina dice:

    Me gustó el artículo del Mtro. Mora. Este movimiento de la “defensa de la familia” es un reflejo de las fuerzas políticas e ideológicas de nuestra sociedad, es una “reacción” de ciertos grupos quienes, un tanto paranóicos, sienten amenazado a su estatus familiar y social. Son los mismos grupos que se opusieron durante siglos al voto femenino, el cual se “otorgó” (previa presentación de miles de firmas) en la administración de Ruiz Cortines. Aceptemos una realidad, aún domina el modelo machista de organización familiar y social, sólo habría que contar el número de mujeres en la administración pública en nuestra historia. Hombres, mujeres y homosexuales somos mexicanos y por ese sólo hecho debemos recibir trato igual. Si alguno de los clérigos trató de antinatural al homosexual, debería dar ese trato al obligado voto de celibato. Ambos estados son decisiones libres de quienes así quieren vivir.

    • Miguel dice:

      Totalmente de acuerdo, y hablando de perversiones sexuales el celibato puede considerarse así, ya que se niega la vida sexual del individuo, y además fue inventado por cuestiones económicas no espirituales, así que esos perversos iniciaron con esto de la desaparición de la familia que por otro lado dicen defender

  • Éste es el deber de un académico serio … al margen de la razón sociológica, jurídica y social que le asista …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *