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Una bomba a relojería más para México

POR Nicola Origgi

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Tratemos hacer un ejercicio de trasposición al futuro. A sólo unos cuantos años más, por ejemplo al 2030-2035. Para esa fecha ya se jubilarán los primeros mexicanos en virtud de la ley de las Afore.

En la primera quincena de su jubilación, la sorpresa será amarga para la gran mayoría de ellos, si no es que para prácticamente todos: la renta vitalicia será considerablemente más baja de su último sueldo y con toda probabilidad insuficiente para poder vivir con dignidad.

Sin mencionar que las prácticas de discriminación laboral por edad ya tan normales en México –en barba a la LFT y en medio del total desinterés de la autoridad– harán que para esas fechas muchas personas ni eso tendrán y, por razones más que obvias, ahora sí ya no serán productiva ni podrán generar un ingreso.

México se volverá un país de “cerillitos”, “lavacoches”, “cuidacoches”, “arrimados”… en fin, un país de gente vieja y aún más pobre.

Es una bomba de tiempo sobre la cual, como es costumbre, impera el silencio y la indiferencia del gobierno y de los principales medios de comunicación. Como si no hablar de un problema hiciera que por arte de magia o intervención divina ese mismo se resolviera-.

Pues así no será. Hay que actuar rápido.

En la reciente reunión de la Primera Convención Nacional de Afores se propuso incrementar la aportación de salario de 6.5% al 15% del sueldo mensual.

Una medida adecuada pero no suficiente, considerando también el bajo nivel de los sueldos en nuestro país. Incentivar al ahorro individual y fomentar la cultura financiera ayudaría pero tampoco resolvería el problema a la raíz.

Regresaríamos nuevamente al punto de partida: los salarios que, para más de la mitad de la población ni alcanzan para vivir.

Vemos entonces que el problema es estructural y radica en la normal desigualdad mexicana: la inequidad ahora sí afecta a todos e inhibe el crecimiento del país.

El salario mínimo es el más bajo de todo el continente americano y no permite sobrevivir. El salario real se ha estancado y ha visto una merma del 75% respecto a 1976.  La inequidad trabaja día con día para que la bomba a relojería explote en un par de décadas (o tal vez antes).

Es tiempo de hacer una sólida y seria política de redistribución de la renta, basada sobre más educación, más productividad, más innovación y por ende más salarios y más ahorros.

Nicola Origgi es consultor de Marketing 2.0, instructor de Educación Ejecutiva en el Itesm. nicola.origgi@gmail.com @Nicola_Origgi

Acerca del autor

Nicola Origgi es profesor de Marketing 2.0 en la Vicerrectoría de Educación Continua del Tecnológico de Monterrey.

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