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Bienaventurados los pobres, y más, si son menos

POR Felipe Mora Arellano

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Cuenta el pasaje bíblico de Mateo (26:6-13) que en cierta ocasión Jesús cenaba en Betania (una aldea al este de Jersusalén, en arameo Beth anya, “casa del pobre”).

Una mujer se le acercó y derramó sobre la cabeza de aquel un perfume de gran precio que, según sus molestos discípulos, pudo ser bien vendido para dárselo a los pobres. Ante el hecho Jesús les dijo: “a los pobres los tenéis siempre a mano; más a mí no me tenéis siempre”.

La referencia bíblica viene a cuento a propósito de la confrontación entre el Consejo Nacional de Evaluación de la política de Desarrollo Social (Coneval) y el Inegi, por la desaparición de esos pobres que siempre tendremos a la mano, gracias a una nueva metodología aplicada por el Instituto.

La discusión acerca de cuántos pobres hay en México y cómo contarlos, no es nueva. J. Heat escribe que en 1999 tuvimos cuatro estimaciones: la de Progresa, la del subsecretario de egresos de la SHCP, la de un investigador de El Colegio de México y la del vocero oficial de la SHCP.

Las cifras oscilaban entre 13.6 y 36.5 millones de pobres, equivalentes al 14 y 38% de la población, respectivamente.

Para ponerse de acuerdo se formó un Comité Técnico para la Medición de la Pobreza (2001) y se aprobó una metodología oficial. Con ella se estimó que el 53.7% de la población era pobre, considerando el ingreso necesario para cubrir las necesidades básicas. Tan bien salieron las cosas que el Comité se convirtió en el actual Coneval.

Luego siguieron varias modificaciones para medir la pobreza, como la pobreza extrema, la patrimonial, y se definieron las carencias sociales. El Coneval solicitó al Inegi ampliara la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (Enigh) para incorporar el famoso Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS), pieza clave en la medición de la pobreza.

En 2010 se aplicó ese MCS y se haría de nuevo en 2015. Las cifras eran esperadas con ansiedad y se estimaba que el anuncio se diera al final del mes de julio.

Sin embargo, “la cena en Betania” se adelantó. A mitad de julio mediante un comunicado de prensa el Inegi informó que había aplicado criterios de captación y verificación de información en campo de mayor rigor pero que eso significaba que el MCS no era comparable al anterior.

Anunció también que la población que vive en pobreza había disminuido en 2015 en 9.5%, y la extrema bajaba en 3.6 respecto al 2014. Ardió Troya. La Coneval pidió explicaciones, denunció al Inegi de haber hecho cambios en la metodología sin informarle al Consejo, se dieron fuertes reclamos, declaraciones ambiguas y confusas de funcionarios del Instituto.

El resultado: se perdió una inversión multimillonaria, después de varios días rodó la cabeza del director de estadísticas sociodemográficas, los datos del MCS-2015 no serán comparables con las series históricas disponibles y, como dice Gerardo Esquivel, nunca podremos saber con certeza cuál fue la evolución de la pobreza en los niveles nacional y estatal entre 2014 y 2015, y la municipal en 2010-2015 y de aplicarse los ajustes en las próximas mediciones nunca se sabrá cómo evolucionó la pobreza en la presente administración del presidente EPN.

Ya ni pedir perdón será bueno.

A reserva de conocer a detalle cuáles fueron los cambios en la metodología aplicada por el Inegi, lo que se pudo observar con las cifras mostradas por el Instituto fue que al partir de su pregunta, de que las personas de menores ingresos son las más propensas a revelar sus ingresos (¿no será al revés?), llevó a cabo un sesgo distributivo en el que hace aparecer que los menores ingresos crecieron más que los mayores. El cartonista Kabeza, de Milenio, lo dibuja muy bien y sugiere cómo se llevó a cabo la encuesta.

Otro sesgo que se ha señalado es el contraste regional de los resultados. Hay estados que muestran mejoras del 40% de los ingresos frente a otros que, conociendo su dinámica económica y tratándose del mismo año para ambos, apenas obtuvieron 5%.

Esquivel ofrece los contrastes entre Chihuahua y la CDMX. Y el caso más revelador, el de Puebla, donde el gobernador, quien se sabe está interesado en participar en la contienda presidencial del 2018, ni tardo ni perezoso hizo uso de las cifras a favor de su gestión: los pobres habían aumentado sus ingresos en más de 60% y el de los ricos  disminuía en 28%.

El perfume derramado es, pues, la confianza de una institución que se había ganado a pulso un lugar especial entre las dependencias. Las cifras que produce el Inegi son nuestra referencia básica para sustentar muchos fenómenos sociales, económicos y políticos pero también para formular programas sociales.

Surge la duda si el Instituto perdió autonomía y ha producido cifras a modo (algo así como <tengo mis resultados hace tiempo, pero no sé cómo llegar a ellos>, frase atribuida al matemático Gauss).

Y conste que ahí se desempeñan profesionales a toda prueba, algunos de los cuales conozco y sé su buen desempeño. Sin embargo, se ha sembrado la sospecha y no pocos piensan que tal acción fue deliberada.

Y si no fue así, qué error y torpeza tan grandes los cuales, sin duda,  harán bajar aún más la aceptación de la población al gobierno encabezado por EPN.

Aunque Jesús haya dicho que pobres siempre los habrá, por lo menos que quede la certeza si estos son más o son menos, numéricamente hablando, y si su variación se debe a los programas sociales que mueven enormes recursos presupuestales para abatir la pobreza.

Pero que no nos salgan con que, como dicen que dijo George Bernard Shaw, que <La estadística es una ciencia que demuestra que si mi vecino tiene dos autos y yo ninguno, los dos tenemos uno>.

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora. fmora@sociales.uson.mx

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Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

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COMENTARIOS

2 Comentarios

  • JUAN ADOLFO FELIX DURAN dice:

    Yo solo se que si se que la economia esta destrozada y mas con los aumentos de la gasolina y la electricidadva a ser un efecto domino todo se va a encarecer desde la materia prima como los servicios. ¡YA BASTA!
    Por eso es preciso que se inplante el desafuero solo asi habra igualdad en los mexicanos. Dios quiera!!!

  • Jc dice:

    Parece un ofensivo contrasentido el hacer cuantiosas inversiones para ocuparse de contar y recontar ….y volver a contar y recontar; clasificar y reclasificar a los pobres. Integrar equipos de funcionarios y burócratas con sueldos, sueldazos y compensaciones; estímulos y premios especiales a los que cuenten mejor o corrijan a los que se equivocan al contar. Crear dependencias con robustos presupuestos para que políticos en modo entrenamiento practiquen el olímpico. deporte de recorrer las regiones de nuestro empobrecido país, en avión, helicóptero o suburban para encontrar a los pobres, identificarlos, colocarles etiquetas y anunciar al mundo que descubren nuevos mundos de pobreza… Náusea, náusea política.

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