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Trump y México: la reacción a los males globalizadores

POR Felipe Mora Arellano

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En el reciente libro de Slavoj ŽiŽek,La nueva lucha de clases. Los refugiados y el terror” (edit. Anagrama, 2016), el autor abre la obra con el esquema de cinco fases para explicar nuestra reacción cuando nos comunican que sufrimos una enfermedad terminal, tomado de Elisabeth Kübler-Ross en su  estudio Sobre la muerte  y los moribundos.

Las fases son: 1) negación (rehusamos aceptar el hecho: Esto no me puede estar pasando a mí); 2) ira (estalla cuando ya no podemos seguir negando el hecho: “¿Cómo es posible que esto me esté pasando a mí?”); 3) negociación (la esperanza de que de alguna manera podamos posponer o mitigar el hecho: “Que pueda vivir para ver graduarse a mis hijos”); 4) depresión (desinversión libidinal: “Voy a morir, ¿por qué he de preocuparme de nada”?); 5) Aceptación (“No puedo luchar contra la enfermedad, así que es mejor que me prepare”).

Según apunta ŽiŽek, la autora aplicó después su esquema a cualquier forma de pérdida personal catastrófica, como quedarse sin trabajo, la muerte de un ser amado, el divorcio, la drogadicción, etcétera. Dicho esquema le ha servido a ŽiŽek para analizar la situación que vive Europa Occidental ante la crisis de los refugiados y la violencia terrorista.

Aunque cada vez menos, el filósofo y también sociólogo, psicoanalista y teórico cultural de origen esloveno encuentra en ese continente la negación: “No es tan grave, lo mejor es no hacer caso”.

En cambio sí detecta la ira: “Los refugiados son una amenaza para nuestro modo de vida y, además, entre ellos se ocultan fundamentalistas musulmanes: ¡hay que detenerlos a cualquier precio!”.

De igual forma percibe la negociación: “Muy bien, ¡establezcamos cuotas y apoyemos los campos de refugiados en sus países!”, y también la depresión: “Estamos perdidos, Europa se está convirtiendo en el Europastán”.

Lo que nos falta, dice, es la aceptación, que significaría un plan europeo coherente para enfrentarse al problema de los refugiados.

Si bien la obra centra sus reflexiones y análisis sobre Europa Occidental y los movimientos de masas de refugiados que no cesan y en general el actual desorden, no duda en señalar que la causa última en la dinámica del capitalismo global es la auténtica faz del nuevo orden mundial.

México no es ajeno a esa dinámica y sus gobiernos modernizadores (los que siguieron al gobierno de López Portillo, así llamado el último de los presidentes de la Revolución Mexicana) consideraron que esa era la ruta idónea para el desarrollo del país.

Los Estados Unidos son parte muy importante de este escenario que pone al mundo de cabeza y que analiza ŽiŽek.

Refiere, por ejemplo, que el ataque de este país a Irak creó las condiciones para la aparición del Estado Islámico (ISIS) y su enorme responsabilidad de la crisis alimentaria como promotor de la globalización de la agricultura, entre otras contribuciones a las reacciones terroristas y al flujo de migrantes.

Sobre el fenómeno migratorio, una causa apunta al hecho de haber tratado las cosechas como mercancía en lugar de como un derecho vital de los pobres del mundo, que centraba su interés en las exportaciones. Se privilegió la exportación mientras que los campesinos eran expulsados de sus tierras y emigraban a los suburbios de las ciudades o hacia otros países.

Y muchos otros fenómenos podrían anotarse, algunos de los cuales ponen en peligro a la especie humana y otros ahondan más la división entre Incluidos y Excluidos.

Las reflexiones que Slavoj ŽiŽek anota en el libro de referencia, son oportunas para pensar el discurso de Donald John Trump, declarado candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano y el lugar que ocupa México en su visión sobre la situación que guarda su país.

Las reacciones de Trump y de la población norteamericana que lo apoya son de negación ante lo que aquél considera una crisis de seguridad, pobreza y prosperidad que se vive en su país: rehúsan aceptar que eso pueda estarle pasando al pueblo norteamericano.

Y enseguida muestran una reacción de ira, ya no pueden seguir negando el hecho, no es posible que eso le esté ocurriendo a los Estados Unidos. Identifican al mal y amenazan con impedir la entrada de inmigrantes ilegales mediante la construcción de un gran muro en la frontera con nuestro país.

La fuerza de trabajo considerada como mercancía no podría, a diferencia de otras mercancías, tener libre acceso como es el deseo de la globalización.

Esa mercancía humana mexicana y centroamericana ha sido etiquetada como criminal, provoca desempleo a los nativos de Norteamérica, genera violencia en sus ciudades y arruina la vida de su juventud porque son portadores de droga.

Trump y los millones de norteamericanos que le creen y siguen, piensan que lo que falta a su país es ley y orden. Hacer, de nuevo, Grande a América (Make America Great Again) por la vía de quitarse de encima al Estado que pone impuestos, que no se limite a los grandes capitales, que no se enseñe la evolución y que no se permita el aborto.

Dar por terminado el Tratado de Libre Comercio, si México y Canadá no aceptan sus condiciones, para evitar que las empresas se instalen en esos países y generen desempleo de hombres y mujeres que, según Trump, están siendo olvidados en su país.

El presidente Obma sostiene que los Estados Unidos no sólo no están en crisis sino que la delincuencia y la inmigración ilegal han descendido. Por tanto, el discurso de Trump es falso y gusta de engañar a los norteamericanos.

Hace apenas unas semanas se apostaba que el Reino Unido rechazaría el Brexit, porque hacerlo iba en contra de sus propios intereses y tendría implicaciones desastrosas. Sin embargo ocurrió y como dieron cuenta estudios sociodemográficos, había razones objetivas de una parte importante de la población para no seguir perteneciendo a la Unión Europea.

Y lo que llama la atención, es que hasta ahora el mundo no se ha acabado y las bolsas, si bien resintieron la medida días después del 24 de junio, siguen acumulando puntos, al menos hasta ahora.

Faltan tres meses y medio para que ocurran las elecciones en los EEUU. Algunas encuestas hablan que la señora Hillary Diane Rodham Clinton va dos a uno arriba del millonario hijo de inmigrantes.

Pero en este tiempo muchas cosas pueden suceder como para que refuercen la creencia de los norteamericanos en Trump, o no.

Conviene recurrir a estudios sociodemográficos para fundamentar qué tantos norteamericanos se encuentran olvidados, como dice Trump, como para que vean en él al líder que los volverá grandes de nuevo.

En el reciente encuentro en los Estados Unidos de los presidentes EPN y Obama, el discurso frente a la enfermedad tuvo un tono más de aceptación, para retomar el esquema de Elisabeth Kübler-Ross  desarrollado por Slavoj ŽiŽek: “No puedo luchar contra la enfermedad, así que es mejor que me prepare”.

En la reunión, el presidente Obama le dijo al nuestro que un México cooperativo y con una economía saludable es mucho más beneficioso para Estados Unidos para resolver cualquier crisis migratoria o problema de narcotráfico, que un muro en la frontera. Algo así como declaró Zhenli Ye Gon: “Coopelas o cuello”.

Por su parte, EPN aunque ha declarado que será respetuoso del proceso electoral y que gane quien gane, encontrará en nuestro país y su gobierno interlocutores abiertos al diálogo franco, ha acordado y tratado asuntos que van en la dirección contraria a los planteamientos del candidato Trump, como lo relacionado al Tratado de Asociación Transpacífico (TPP), un acuerdo comercial firmado por Estados Unidos, México y otras diez naciones.

Y desde luego, asuntos que están en la mira del candidato republicano, como la producción en México de heroína y opiáceos y su creciente introducción en Estados Unidos donde, se dijo, matan cada año a más estadounidenses que los accidentes de tráfico y han creado una crisis de salud.

También se trataron asuntos fronterizos, cambio climático, energía y cooperación regional.

El tema del TLC no podría obviarse. El presidente EPN adelantó que hay condiciones para revisarlo, puede ser actualizado y modernizado. Como se ha analizado, este Tratado generó muchos damnificados en nuestro país al grado que su revisión también está en la agenda política de Andrés Manuel López Obrador, dirigente de Morena y posible aspirante presidencial.

El presidente Obama ha dicho que la globalización es un hecho (…) y no se va a poder construir un muro alrededor de ella. Sin embargo, este fenómeno es la causa de los males que con esa medicina se quieren curar.

Para Slavoj ŽiŽek la única cuestión verdadera, hoy en día, se la formula como una pregunta: ¿hemos de respaldar la aceptación del capitalismo como un hecho de la naturaleza (humana), o acaso el capitalismo global actual contiene antagonismos lo bastante fuertes para impedir su reproducción indefinida?

Ante los problemas de las desigualdades y exclusiones, la pobreza y otros malestares, Winston Churchill, citado por ŽiŽek, decía: “A veces hacer el bien no es suficiente, aun cuando sea lo mejor que puedes hacer. A veces tienes que hacer lo necesario”.

Atendiendo el problema de los refugiados, abordado por ŽiŽek, que es también el nuestro -de los emigrantes hacia los Estados Unidos que tanta ira produce en Trump-, el filósofo se pregunta si quizás no será conveniente intentar reconstruir la sociedad global de tal modo que los refugiados –y los excluidos mexicanos y centroamericanos y de otras tantas nacionalidades que van guiados por la utopía de encontrar un mejor lugar dónde vivir- ya no se vieran obligados a vagar por el mundo.

Y entonces lanza una propuesta que inquieta a muchos por lo que no es gratuito que haya sido calificado el más peligroso de los filósofos occidentales:

En mis tiempos de joven, dice ŽiŽek, el intento organizado de regular el bien común se llamaba comunismo. Quizá deberíamos reinventarlo.

 

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora. fmora@sociales.uson.mx

Acerca del autor

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

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COMENTARIOS

5 Comentarios

  • Jose Alfredo Felix Serna dice:

    Para una correcta vision de la situacion que vivimos, vean este video. ahttps://m.facebook.com/story.php?story_fbid=1422225271137531&id=506678322692235

  • Roberto Káram Toledo dice:

    Buen artículo Felipe Mora, saludos y pendientes.

  • Enrique Aguilar dice:

    El temamuy bien tratado como siempre por el maestro mira. Pero surge la pregunta ¿ Si México es la enfermedad de EEUU, Estados Unidos para nosotros qué es?

    • Felipe Mora Arellano dice:

      Ya lo dijo Porfirio Díaz: pobre de México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos.

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