Proyecto Puente > Opinión > ¿Cómo evaluar a los diputados?

¿Cómo evaluar a los diputados?

POR Felipe Mora Arellano

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

En días pasados, el diputado David Palafox Celaya (PRI), declaró sobre un importante asunto, materia de trabajo del Comité Ciudadano de Evaluación del Desempeño Legislativo, creado en marzo del presente año.

El diputado Palafox, quien también es presidente del Congreso, señaló que la actual LXI Legislatura se ha distinguido por su productividad. La comparó con las dos anteriores, a 10 meses de trabajo de instaladas, en cuanto a la producción de leyes aprobadas, decretos y acuerdos.

El cuadro 1 ilustra las cifras aportadas por el diputado Palafox y el cuadro 2 la composición por partidos en esas legislaturas.

cuadro 1

cuadro 2

En suma, 21.7 acciones legislatias en promedio por mes, si nos atenemos a las cifras aportadas. Comparada esta legislatura con las anteriores sorprende la cantidad de acciones legislativas y no deja uno de preguntarse a qué se debe esta “eficiencia” y qué ocurrió, que en las anteriores se haya tenido esa baja cantidad de acciones legislativas, comparadas con las de la actual.

Desafortunadamente no se presentó el total de acciones legislativas propuestas que no pasaron. Tampoco de qué partido provinieron –y cuántas llegaron del Ejecutivo- las que sí se aprobaron y lo que más importa, cuál es el contenido de dichas acciones y cuál el beneficio para la vida de los sonorenses y del gobierno mismo. Es decir, cuál es su trascendencia.

Lo que el diputado Palafox declaró y las cifras que aportó constituyen, sin duda, un indicador para medir el desempeño legislativo, pero no el único. Eso, quizá, debió pasar por su mente en vista de la opinión muy difundida de que los diputados no hacen algo productivo, sólo piensan en sus carreras políticas y acaso son unos cuantos los que trabajan, mientras los demás reciben línea y levantan la mano para aprobar o desaprobar.

Entre la población la imagen de los diputados no es positiva. Muchas encuestas han mostrado evidencias de ello. Durante sus campañas para lograr el cargo algunos de los actuales representantes reconocían que los políticos –no ellos- prometían cosas irrealizables con tal de obtener el voto.

Muchas de las actividades que algunos desempeñamos son sometidas a evaluación. En la universidad donde trabajo, por ejemplo, los académicos obtenemos un estímulo económico según nuestro desempeño en docencia, investigación, gestión y vinculación. Pero eso ocurre con el personal académico no así con el desempeño del personal directivo a quien sin duda hay que evaluar también.

En muchas empresas sucede lo mismo. A los trabajadores se les mide lo productivos que son. Hay parámetros que se traducen en tiempos y movimientos para obtener metas de producción preestablecidas.

Lo primero que se debe despejar es si las funciones actuales de un diputado son las que deben ser en estos nuevos tiempos. Si la evaluación tomará como referencia lo que la ley dice que debe hacer un diputado o se debe elaborar un tipo ideal de ser diputado. La metodología del comité deberá indicar cómo procederá para medir la productividad de los diputados.

¿Acaso por el número de intervenciones que hicieron en la tribuna, por la asistencia a las sesiones, por su participación en las comisiones (hay 36, y unas más deseadas que otras), por el número de iniciativas que presentaron y que le fueron aprobadas, por las visitas que hayan hecho a su distrito, por las consultas realizadas?

¿Por la manera en que usan el millonario fondo de gestión legislativa que reciben (4 millones de pesos por año, 12 millones durante la legislatura y 354 en total para todos los diputados), que por cierto, el diputado Palafox prometió trabajar para su eliminación?

¿Qué tan factible es medir la calidad de las acciones legislativas? Es decir, ¿qué tan bien fundadas están, por ejemplo, las iniciativas que presentan los diputados?

¿Hay bases empíricas en las que se sustenten los motivos de las iniciativas, es decir, cifras y datos que refieran que es necesaria una nueva ley, por ejemplo? ¿O se conoce su impacto en términos del beneficio que lograrán entre la población o ciertos segmentos de esta?

¿Hay acaso un razonamiento sobre si el estado de cosas –problema- se transformará por una ley y sólo por ella, como por ejemplo aumentar las penas por robo o por reconocer, y sólo por eso, que todas las personas tienen  acceso a un determinado bien o servicio?

¿Cómo surgen esas propuestas: por ocurrencias, por compromisos de campaña, por competencia con otros diputados del mismo partido o de  otros partidos, por consulta entre la población, o se ha llevado quizá una investigación? ¿Se conoce su costo, hay sustento en las instituciones que se encargarán de operarlas?

A esas y muchas más preguntas deberá responder el Comité Ciudadano y justamente esa es la tarea que le han encomendado a las cinco personas que lo integran.

Según un boletín del Congreso del estado, su formación es parte del compromiso de rendición de cuentas que tiene la LXI Legislatura con los sonorenses, para tomar acciones que sean necesarias para mejorar o, en su caso, corregir las actividades legislativas. Es decir, valorarán el trabajo que realizan los diputados.

De hecho, la Ley Orgánica del Congreso del Estado de Sonora considera la conformación del comité pero la última vez que trabajó fue hace nueve años. Entonces el comité formuló una metodología de trabajo que será retomada. El encargo es por tres años pero en septiembre deberá presentar una propuesta de evaluación.

El Comité ha llevado a cabo consultas entre la población para recibir ideas, lo cual me parece atinado de su parte. De hecho, recientemente nos han distinguido a colegas del medio académico de la Unison y del Colson y profesional al invitarnos a una mesa de trabajo para aportar ideas. Me pareció sumamente importante la presencia en esa mesa de la encargada del Inegi en la entidad.

Con seguridad el Comité Ciudadano integrado por Aquiles Fuentes Fierro, María Elena Carrera Lugo, Irene Alvarado Verdugo, Jesús Luis Gámez García, y Manuel Montaño Barceló, habrá de presentar interesantes resultados. La pregunta de fondo es si los diputados están dispuestos a ser evaluados y si el resultado de ello tendrá efectos como para ser premiados o, en su caso sancionados. Algo así como la evaluación a los maestros, que si no pasan los despiden.

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora. fmora@sociales.uson.mx

Acerca del autor

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

Correo Electrónico

fmora@sociales.uson.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *