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Los feminicidios, como los machismos, no son errores

POR Felipe Mora Arellano

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Cuando aparezcan estas notas, en 40 ciudades de 27 entidades del país y a la voz de #VivasNosQueremos, habrían ocurrido manifestaciones en las calles contra las violencias machistas.

Hace apenas unos días dio inicio la campaña #NoTeCalles a través de redes sociales para manifestarse en contra del acoso y la violencia contra las mujeres”).

Cotidianamente por los medios y en las redes sociales aparecen noticias, denuncias y eventos sobre discriminaciones, desigualdades, agresiones y muerte que sufren las mujeres de todas las edades y en todo el país por el hecho de ser mujeres.

Desafortunadamente, son muchos más los casos que no se denuncian por miedo, vergüenza, amenazas, inoperancia de la justicia, o hasta porque aún se piensa que esas condiciones son parte de la naturaleza de ser mujeres.

Coincide con estas expresiones sociales la publicación del documento La violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias 1985-2014, a cargo de la ONU Mujeres-México, Segob e INMujeres. Ahí se indica que en nuestro país durante el periodo de referencia ocurrieron 47 mil 178 defunciones femeninas con presunción de homicidio (DFPH).

Poco más de la tercera parte (34%) de esas muertes de mujeres ocurrieron en ocho años, durante el periodo 2008-2014, un año después de iniciada la guerra contra el narcotráfico en el gobierno del expresidente Calderón hasta el actual gobierno.

Según el documento, en el nivel nacional en los años 2013 y 2014 la tasa de ese tipo de defunciones descendió de 4.3 a 3.7 por cada 100 mil mujeres, respectivamente.

En ese mismo periodo, en Sonora la tasa pasó de 3.7 a 3.8, cifra ésta última ligeramente arriba del promedio nacional.

Nuestra entidad junto a otras siete (Tlaxcala, Tamaulipas, Sinaloa, Hidalgo, Oaxaca, Nayarit y San Luis Potosí) registraron en ese periodo una elevación de sus tasas.

En la gráfica que tomamos del estudio, se aprecia cómo desde 1985 a 2007, la tendencia en números absolutos y relativos iba a la baja; pero se interrumpe para tomar vuelo y alcanzar cifras que no se habían registrado en tanto tiempo.

Sin embargo, en promedio la tendencia empezó a declinar a partir de 2013 aunque siguen siendo tasas elevadas comparadas con los años anteriores al 2009.

felipe 1Según el mismo estudio, los feminicidios cuyo medio empleado fueron armas de fuego ocurridos en la vía pública y en la vivienda –sitios donde ocurre el mayor número de ellos- venía a la baja desde 1985 hasta que en 2007 se incrementó su uso en los dos ámbitos.

El uso de las armas de fuego es el que explica en mayor medida tanto el incremento de las tasas desde 2007 hasta su reducción en 2012.

Pero las tasas de asesinatos de mujeres por arma de fuego ocurridas en el hogar alcanzaron su máximo en 2010, y en 2014 alcanzan la misma magnitud que 16 años atrás.

Se ha analizado en otros momentos y en el espacio radiofónico de Proyecto Puente, la facilidad con que se pueden adquirir todo tipo de armas de esta naturaleza, lo que sumado a nuestra cercanía con entidades norteamericanas donde se fabrican, nos advierte de los niveles de peligrosidad en que se vive.

Desde 1997 al 2014 las denuncias por violación ante el Ministerio Público crecen pero los sujetos a proceso están muy por debajo de las primeras. En 2014, por ejemplo, se presentaron al MP 12 mil 638 denuncias; 4 mil 613 fueron procesados e imputados pero solamente mil 283 fueron sentencias condenatorias. Son indicadores de la impunidad.

De acuerdo con las cifras del Secretariado Nacional de Seguridad Pública, cada hora tres mujeres interponen denuncias por violación, hostigamiento o acoso sexual ante las procuradurías generales de justicia de los estados. En los últimos cinco años, todos los días han sido agredidas sexualmente (por violación u otros delitos sexuales) 83 mujeres (http://www.24-horas.mx/en-mexico-tres-mujeres-son-agredidas-sexualmente-cada-hora/).

Este contexto explica muy bien cuál es el ánimo de las mujeres que están dispuestas a reaccionar ante hechos tan aparentemente inofensivos por comunes, como las recientes expresiones lo mismo de Julión Álvarez, cantante de música popular mexicana, como de Sergio Romano, hasta hace poco conductor de un programa de televisión y suspendido de su licencia como locutor.

Ninguno de los dos cometió error alguno por sus expresiones –el primero por manifestar que “mujer que no sabe trapear no sirve” y el segundo al opinar “no solo la corro sino la mando matar”-, simplemente se ubicaron en un campo donde se toma a las mujeres como objetos al servicio de los hombres, subordinadas a ellos, y se les quiere imponer límites a sus cuerpos, sus manifestaciones y su sexualidad. Es el campo del conocido machismo.

Dichas expresiones pasarían por naturales salvo que se toparon con otro campo que define de manera diferente el cuerpo de la mujer, la sexualidad y la vida privada.

Este campo se enfrentó a ciertas tecnologías de poder referidas a los imperativos sociales, ubicados en los medios de comunicación  desde donde se producen y reproducen manifestaciones culturales que logran constituirse en una de tantas fuentes de violencia contra las mujeres.

Esta fricción de campos como muchas otras que se han dado debe dejar claro que la sexualidad, esa forma que cada persona se construye, vive y expresa como ser sexual; las maneras en que pensamos, entendemos y expresamos el cuerpo humano, no son un hecho dado, sino que se construyen históricamente y son producto de la negociación, la lucha y la acción humana, para decirlo en términos de Jeffrey Weeks.

En este terreno se inscriben las manifestaciones de las mujeres por quererse vivas y no callar; por no seguir siendo parte de la estadística  de feminicidios ocurridos por la imposición de patrones y estructuras injustas y desiguales.

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora. fmora@sociales.uson.mx

Acerca del autor

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

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COMENTARIOS

1 Comentario

  • Samuel Galavíz Moreno dice:

    Excelente análisis, Felipe; en mi opinión muchos de los personajes que sueltan estos “exabruptos” simplemente reflejan su verdadero sentir, en este tema. Las disculpas que le siguen tienen la intención de “salvarles el pellejo” laboral, social, económico u otro por el estilo. Es decir, son disculpas de dientes para fuera. Saludos

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