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La muerte sigue teniendo permiso

POR Felipe Mora Arellano

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En noviembre de 2015 apareció el libro Sonora Violenta, coordinado por Mercedes Zúñiga -del Colegio de Sonora-. En él, María Elena Reguera y quien esto escribe (ambos de la Universidad de Sonora), publicamos el capítulo Morir en Sonora: violencia homicida de mujeres y hombres 1990-2013. ¿Qué ha ocurrido durante los dos años siguientes al periodo documentado en el libro? Recurro a las cifras que el Inegi ha publicado para observar la tendencia de los homicidios en Sonora y ofrecer algo que la distingue en estos últimos años.

En el referido capítulo dimos cuenta que de 1990 a 2013 habían ocurrido 8 mil 008 homicidios, de los cuales 91.3% correspondieron a muertes de hombres y 8.7% a mujeres. A esa cifra se suman mil 064 homicidios ocurridos en 2014 y 2015, cien fueron mujeres (55 y 45, respectivamente) y 964 hombres (586 y 378, respectivamente).

Así, de 1990 a 2015 han ocurrido en la entidad 9 mil 072 homicidios, correspondiendo a mujeres 8.76% y a hombres 91.23%; es decir, 349 homicidios anuales, casi uno diario.

En ese lapso, por cada 10.4 hombres asesinados murió una mujer. En los dos años pasados, la proporción fue de 10.6 hombres por una mujer y 8.4 hombres por una mujer, respectivamente.

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Una de las observaciones apuntadas en Morir en Sonora fue que del total de homicidios ocurridos en 24 años (1990-2013), 46% sucedieron en el periodo 2007-2013 (¡siete años!); entonces señalamos que el fenómeno coincidía con la estrategia del presidente (Felipe) Calderón de la guerra contra el crimen organizado.

Tenemos que en los años 2014 y 2015, si bien los homicidios han registrado una cifra menor que apuntan hacia una caída, su número es elevado y todavía sigue por arriba de los homicidios ocurridos antes del 2006.

En el periodo 1990-2013 observamos que 81.2% de los homicidios se registró en 12 municipios que llamamos repetidores dada la permanente ocurrencia de muertes dolosas, a saber: Agua Prieta, Caborca, Cajeme, empalme, Guaymas, Hermosillo, Magdalena, Navojoa, Nogales, Puerto Peñasco, Plutarco Elías Calles y San Luis Río Colorado. En ellos ocurrió el 85% de los homicidios de mujeres frente al 80.8% de los de hombres.

En 2014 y 2015, 83.4% y 84.6, respectivamente, del total de homicidios de la entidad ocurrieron en esos municipios. En 2014, poco más del 87% de los asesinatos de mujeres de la entidad sucedió en estos, cifra que se elevó a 88.9 en 2015. Las cifras de ocurrencia para hombres fueron de 83.6 y 84%, respectivamente.

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Ciertamente, no todos los homicidios de mujeres pueden ser calificados como feminicidios, delito que en Sonora se tipificó en noviembre de 2013. Según la información que diera el sub procurador de Averiguaciones Previas del Estado a Alán Aviña, del periódico Expreso (4 de marzo de 2016, p. 4A), en 2014 ocurrieron 19 feminicidios y 25 al año siguiente.

Según nuestras cifras, esto significa que del total de muertes dolosas el 34.5% y 55.5% respectivamente, fueron calificados de feminicidios, peligrosamente en ascenso aunque para el sub procurador eso no le represente “un problema alarmante”, según la nota del diario referido.

Como en años pasados, en los más recientes el estado civil de las víctimas fue en su mayoría la soltería (50.3% hombres y 51% mujeres). El nivel educativo de éstas sigue siendo casi en una tercera parte el de secundaria o equivalente, y como en años anteriores, el porcentaje de las víctimas mujeres con niveles de preparatoria en adelante es más alto que en los varones. Así, casi el 11% de las mujeres muertas tenía nivel profesional y de posgrado frente a 4.4% de los varones, en los años 2014 y 2015.

Una vez más, la vía pública fue el espacio donde cayeron las víctimas varones; ahí ocurrió el 51.3% de los decesos en el lapso 2014-2015. En el caso de las mujeres, continua la tendencia de ser victimadas en ese mismo espacio pues en el periodo de referencia ahí ocurrió el 44% de sus muertes, seguido del hogar con 39%.

Finalmente, en el periodo 2014-2015, 70% de los hombres y 37 de las mujeres, murieron por agresión por disparo de armas de fuego en diversos sitios de ocurrencia. Otra forma importante de matar a las mujeres fue por ahorcamiento, estrangulamiento y sofocación, eso ocurrió en 46.6% de los asesinatos de ellas en 2015, cifra superior en 27.8 puntos porcentuales a la de 2014.

En suma, según las cifras de los últimos años los demonios siguen sueltos y la tendencia de muertes por agresiones desatada desde 2006 parece no descender o al menos lo hace muy lentamente. A esto debemos sumar otro tipo de delitos como robos, secuestros, desapariciones forzadas, tráfico y trata de personas, abusos sexuales, entre otros, que hacen pensar que estamos rayando en la anomia toda vez que no hay un límite porque la impunidad, la corrupción y la desconfianza entre nosotros y hacia el gobierno, nos aleja de respuestas colectivas solidarias.

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora. fmora@sociales.uson.mx

Acerca del autor

Felipe Mora Arellano es profesor de tiempo completo del Departamento de Sociología y Administración Pública de la Universidad de Sonora.

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